La isla Mocolí, uno de las áreas residenciales más exclusivas del cantón Samborondón llamó la atención pública luego del triple asesinato.
La isla Mocolí, uno de las áreas residenciales más exclusivas del cantón Samborondón llamó la atención pública luego del triple asesinato.Cortesía

Los antecedentes de la violencia en la isla Mocolí: un análisis detallado

El ataque acabó con la vida de Stalin Rolando Olivero Vargas, alias El Marino, presunto cabecilla de Los Lagartos

La isla Mocolí, uno de las áreas residenciales más exclusivas del cantón Samborondón llamó la atención pública luego del triple asesinato registrado el 7 de enero de 2026 dentro de la urbanización Mocolí Golf Club. El ataque, que acabó con la vida de Stalin Rolando Olivero Vargas, alias El Marino, presunto cabecilla de Los Lagartos, expuso un historial de hechos delictivos que, aunque esporádicos, se han repetido en este sector. 

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Según investigaciones preliminares de la Policía Nacional y el Ministerio del Interior, los agresores ingresaron violentamente al conjunto residencial, vulnerando garitas de seguridad y utilizando armas largas y cortas antes de huir hacia la ribera del río Guayas. Testigos relataron que los atacantes vestían ropa similar a la de fuerzas de seguridad, lo que facilitó su avance hasta el lugar donde se encontraban las víctimas.

Este suceso no se presenta de forma aislada. En los últimos años, operativos policiales y judiciales han detectado vínculos entre grupos de crimen organizado y residencias de Mocolí, incluyendo detenciones por porte de armas y presuntas conexiones con redes de narcotráfico. En mayo de 2024, por ejemplo, dos ciudadanos extranjeros fueron detenidos en la isla con municiones y dispositivos electrónicos vinculados a investigaciones de orden internacional.

Allanamiento mocolí
Tres viviendas lujosas fueron allanadas por la Policía Nacional en la urbanización La Península, ubicada en la isla Mocolí,Redes Sociales

"Mucha gente opina de que revise la lista de propietarios"

El impacto del triple homicidio va más allá de la cifra de víctimas. Residentes y analistas de seguridad han señalado que el ataque rompió la llamada “burbuja de seguridad” que muchos atribuían a las urbanizaciones privadas del sector, evidenciando que incluso espacios con sistemas avanzados de control pueden ser vulnerados si el objetivo es específico y bien planificado.

"En Mocolí, todas las urbanizaciones han tomado medidas para protegerse después de lo ocurrido. Los pedidos de comida o supermercado deben recogerse en la garita y no se permite el acceso a nadie que no esté autorizado. 

La gente sí está con miedo y hablando del tema. Muchos opinan que debería revisarse la lista de propietarios para identificar quiénes podrían estar involucrados en narcotráfico u otros delitos", señala un residente que prefirió el anonimato. 

Allanamientos y las nuevas alertas de seguridad

Cinco días después del ataque, la Policía Nacional realizó allanamientos en la urbanización La Península, también en la isla Mocolí, para recabar evidencia relacionada con el homicidio. Los inmuebles intervenidos se encontraban deshabitados y no se registraron detenciones, aunque la operación reforzó la percepción de que grupos criminales han utilizado estas zonas residenciales como centros de actividad encubierta

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Ministro del Interior, John Reimberg.

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Gregorio Carrasco, experto en seguridad, señala que la violencia en Ecuador forma parte de una crisis estructural que combina crimen organizado, debilidad institucional y redes transnacionales. Carrasco ha subrayado que los grupos criminales se han adaptado y expandido sus operaciones, aprovechando vacíos en la gobernanza y en la coordinación entre autoridades, lo que facilita su presencia incluso en lugares previamente considerados seguros.

"Ninguna zona está completamente a salvo si no se atacan las causas profundas de la violencia: la economía ilícita del narcotráfico, la falta de presencia estatal efectiva en prevención, y la debilidad de sistemas de inteligencia y justicia. Las zonas exclusivas pueden sufrir episodios aislados de violencia cuando los actores del crimen organizan operaciones específicas o cuando las redes criminales se infiltran en capas de la sociedad que facilitan su movilidad o contactos", agrega.

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