
Las Unidades de Familia de Quito trabajan en estado crítico
Cuatro de seis dependencias operan con niveles de saturación que superan el 100% de su capacidad. Se necesitan 21 jueces más
Las Unidades Judiciales de Familia, Niñez y Adolescencia de Quito están trabajando por encima de su capacidad. Un informe técnico de la Dirección Provincial de Pichincha del Consejo de la Judicatura revela que cuatro de las seis dependencias están en estado crítico, con niveles de saturación que superan el 100 % de su capacidad de resolución.
Estas judicaturas conocen procesos sensibles como pensiones de alimentos, juicios de paternidad, regímenes de visitas, tenencia y otras causas que impactan directamente en poblaciones vulnerables, especialmente niños y adolescentes.
Según el análisis con corte al 31 de diciembre de 2025, la Unidad de Calderón presenta una capacidad de resolución del 170 %, lo que la ubica como la más comprometida. Le siguen Quitumbe (143 %), Tumbaco (120 %) y Carcelén (114 %), todas en estado crítico. La Mariscal se encuentra en estado de “alerta” (84 %), mientras que Iñaquito es la única que mantiene un nivel “conveniente” .
Un juicio de alimentos que tardó nueve meses
Esta situación ya se refleja en el servicio de justicia. Un ejemplo es el juicio de pensión alimenticia que Mery, de 18 años, planteó en contra de su expareja. Ella presentó la demanda el 16 de abril de 2025 y la sentencia se dictó recién el 12 de febrero de 2026.
Es decir, tardó nueve meses y 27 días en obtener una resolución. La joven solicitaba una pensión de 200 dólares mensuales para cubrir la manutención de su niño de dos años.
“Ha sido un camino largo, porque yo pensaba que podía salir la sentencia en cinco meses y no fue así. Creo que el caso avanzó un poco porque yo no me descuidaba y venía a ver si ya salía”, relata.
Para el abogado de familia Alejandro Merino, la demora judicial tiene efectos económicos y sociales. “Cuando finalmente se dicta el fallo, el demandado debe pagar una suma acumulada muy alta de golpe. Esto aumenta el riesgo de incumplimiento y de medidas de apremio, como la prohibición de salida del país o el arresto. Por eso casi siempre recomiendo a mis clientes que medien y busquen una solución más rápida”, dice.
En la era de Godoy no se avanzó ningun concurso
En el Consejo de la Judicatura, durante la administración de Mario Godoy, no se nombraron nuevos jueces para estas dependencias, pues no se realizaron concursos. Tampoco se avanzó con el banco de elegibles, ya que el proceso que estaba en marcha no logró concretarse.
Actualmente existen 68 jueces en las seis unidades de familia de Quito. Sin embargo, para alcanzar el nivel óptimo se necesitarían 89, es decir tener 21 adicionales. Incluso para llegar al mínimo requerido hacen falta 10 jueces más.
El propio informe advierte que las dependencias en estado crítico podrían presentar problemas en el despacho, lo que deja a miles de usuarios a la espera de decisiones que inciden directamente en casos sobre la alimentación, el cuidado y el bienestar de niños.
- Control. El informe que presentó en la Asamblea el entonces presidente de la Judicatura, Mario Godoy, no abordó estos problemas.
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