
Andy Abad: “El folklor es un constante recordatorio de quiénes somos”
Para la cantante guayaca, el folk, más que un estilo musical, es una forma de contar historias personales y comunitarias
El folk (de folklor) como género musical tiene una riqueza que abarca mucho más que lo estrictamente sonoro.
Comprende también otros elementos como el contexto geográfico, el tipo de instrumentos que se utilizan, los materiales y técnicas con los que son confeccionados dichos instrumentos, además del contenido de sus letras, que recogen la experiencia vital, creencias e idiosincrasia de las comunidades que componen y consumen esa música.
También hay que considerar que si bien el folk está arraigado a la tradición ancestral, cada generación hace sus aportes al estilo, convirtiéndose en un puente entre herencia y modernidad.
Por eso siempre se agradece que haya artistas que se animen a proponer cosas nuevas dentro del espectro del folk, no como mera estrategia comercial, sino porque al fin y al cabo el folklor se alimenta de la realidad de los pueblos, que están en constante cambio y evolución.
En el caso de la cantante guayaquileña Andy Abad, de 24 años, su intención es reinterpretar con su particular mirada las diferentes vertientes del folklor latinoamericano.
Se trata de un mundo al que ha estado muy vinculada desde que ella era una niña, ya que a los 10 años tuvo un acercamiento directo a través de la agrupación Escala Sur, creada por su progenitor.
EXPRESIONES se contactó con ella para conocer más de su propuesta.
Usted se identifica con el folklor desde su infancia. Su papá fundó el grupo de música latinoamericana Escala Sur, en el que cantaba su mamá.
Crecí escuchando folklor en mi casa, en los ensayos de Escala Sur y en sus presentaciones. Muchos de los temas de mi repertorio actual pertenecen a esta herencia. Ellos fueron una pieza clave para mi sonido actual.
¿Qué enseñanzas le dejó Escala Sur?
Musicalmente hablando, Escala Sur me dejó las riquezas de las armonías, los sonidos del folklor, el uso de instrumentos como el bombo andino, las quenas, etc. En cuanto al legado, Escala Sur me dejó el deseo de siempre querer dar voz a las causas sociales a través de la música.
Pese a esa influencia, usted añade su sonido. De esta manera, sus canciones se vuelven una especie de diálogo entre pasado y presente.
Creo que el folklor es un constante recordatorio de quiénes somos, por eso nunca pierde vigencia. Ahora, a eso le sumamos nuestras propias experiencias, que mirando hacia atrás suelen ser muy parecidas.
¿Cómo describiría su proyecto musical?
Como folk pop fusión, como un proyecto musical con un contenido social directo, atravesado por mi activismo y por las experiencias que he vivido en el trabajo comunitario.

No se limita a lo musical.
No es solo una búsqueda de sonido, sino una forma de narrar realidades comunitarias y personales.
¿Podría contarnos sobre su trabajo comunitario?
Tenemos una academia en el sur de la ciudad, EFAI-Escala Sur, donde damos clases gratuitas de arte.
Otro de los aspectos a destacar de su propuesta es que de alguna manera ayuda a llevar el folk a un público masivo.
Me encantaría que más personas se identifiquen con mi propuesta, porque al final del día lo que creamos es comunidad, pero la cantidad no me parece tan importante como la calidad y conexión de una base genuina.
Más que la cantidad, me refería a que al tener ese toque pop, se vuelve más accesible a públicos que quizá no sienten una conexión directa con el folk.
Creo que en este momento hay un gran auge de artistas pop y urbanos que traen el folk a la actualidad con un sonido más fresco. Eso, de alguna manera, nos abre cancha a otros artistas. Es una gran vía hacer pop fusión con folk.
Los músicos que la acompañan en vivo
A inicios de 2026 realizó el concierto Cantos de mi tierra. ¿Qué sensaciones le dejó esa presentación?
Fue mi primer concierto de este año. Allí canté por primera vez dos de mis temas inéditos: Cuero y Flores. Una experiencia increíble, compartí escenario con grandes artistas como Azalea, Belén Sánchez, Nadia Jaramillo y Adela Daqui en las voces. Y como parte de la banda, Bryan Zambrano (piano, guitarra, acordeón), Luis Abad (flauta y guitarra)...
También Geovanna Badaraco en el contrabajo y Raúl Chávez y su ‘congatería’ (conga + batería), ambos del dúo de latin jazz Manteca.
Ellos han sido un gran apoyo en cuanto a musicalidad y también en gestión, ya que sus trayectorias personales y en proyectos en conjunto como Manteca los hacen artistas de talla internacional y grandes seres humanos.
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