
Alias Negro Willy libre: ¿puede cambiar la dinámica criminal de Ecuador?
España levantó la prisión preventiva. Expertos señalan posibles efectos en puertos y corredores estratégicos
El mensaje se propagó en medios nacionales con la rapidez de una chispa en pólvora: Willian Joffre Alcívar Bautista, alias Comandante o Negro Willy, el hombre a quien la Fiscalía ecuatoriana atribuye la coordinación remota del asalto a TC Televisión, ocurrido el 9 de enero de 2024, ya no estaba en una celda española.
(Te invitamos a leer: Caso Tiguerones: Fiscalía española pide liberar al hermano de ‘Negro Willy’)
La Audiencia Nacional dispuso su libertad el 29 de diciembre de 2025, luego de que expiraron los plazos fijados para concretar su extradición, condicionada a la entrega (por parte del Estado ecuatoriano) de garantías verificables sobre su vida e integridad dentro del sistema penitenciario.
España sostuvo que las ampliaciones de esas garantías no llegaron dentro de los tiempos establecidos. Ecuador respondió que sí las remitió y anunció una nota de protesta junto con gestiones diplomáticas y judiciales para revertir la decisión. Entre versiones contrapuestas, quedó abierto un interrogante mayor: ¿puede la libertad de un líder visible reordenar el mapa criminal de un país cuya violencia parece haber adquirido una dinámica propia?
El expediente, hasta entonces, parecía encaminado. En mayo y junio de 2025, España concedió una extradición condicionada: Ecuador debía demostrar, en plazos perentorios y con posibilidad de observación de organismos de derechos humanos, que podía garantizar la seguridad de Alcívar Bautista en prisión.

Vencido el término de tres meses
Vencido el término de tres meses sin que, según la justicia española, se completaran las exigencias, el tribunal levantó la prisión preventiva. Desde Cancillería y el Ministerio del Interior se insistió en que las garantías fueron enviadas en junio de 2025.
(Te puede interesar: Alias Negro Willy libre en España: ¿por qué fracasó su extradición a Ecuador?)
Alcívar había sido detenido en octubre de 2024 en Tarragona. El cabecilla vivía en Europa con documentos falsos, empresas pantalla y vehículos de alta gama, y desde allí habría coordinado operaciones de Los Tiguerones.
La Audiencia Nacional tramitó dos pedidos de extradición en su contra por terrorismo y delincuencia organizada. Sin embargo, el Ecuador de 2026 no se explica solo a partir de capos visibles.
Tras años de masacres carcelarias, rupturas internas y disputas entre Choneros, Lobos, Tiguerones y subestructuras locales, la violencia opera como un mercado fragmentado: plazas y rutas se administran mediante mandos redundantes, franquicias territoriales y economías de extorsión que no se desactivan con la caída de un solo nombre propio.
Por ello, expertos en crimen organizado consultados por este medio coinciden en que la libertad de un líder visible no es suficiente, por sí sola, para detonar un repunte nacional de violencia, aunque podría elevar los riesgos locales si reactiva flujos financieros, canales de comunicación y alianzas estratégicas en puertos y corredores logísticos.
Para Martín Verrier, secretario de Lucha contra el Narcotráfico y la Criminalidad Organizada, si Negro Willy logra retomar control sobre brokers financieros, redes de lavado y enlaces en puertos y barrios satélite, el impacto podría sentirse en zonas específicas. “Puede incrementar la violencia en puntos como el golfo de Guayaquil, Esmeraldas y anillos de Manabí. Los Tiguerones combinan narcotráfico, extorsión y sicariato. Con liquidez, los sicariatos vuelven a pagar bonos y las plazas se recalientan”, señala.
Julio César Cueva
Verrier añade que el sistema actual de bandas funciona bajo una lógica de “franquicias” y competencia por microterritorios. “Eso sostiene las tasas de homicidios y de ‘vacunas’ incluso sin un alto mando. En ese escenario, la libertad no reordena todo el tablero, pero sí puede inclinar disputas entre subcúpulas de Los Tiguerones o acelerar alianzas tácticas contra Los Lobos o facciones de Los Choneros”.
Desde una mirada jurídica, el doctor en Derecho Constitucional Julio César Cueva cree que alguien movió las fichas. “Creo que alguien tuvo que haber metido mano en algún momento del procedimiento interno, llámese Cancillería, Corte Nacional o incluso, SNAI o Ministerio del Interior, para demorar la contestación que tenía que dar el Estado o para hacer una contestación incompleta, de tal manera que se dilate el procedimiento y así lograr que finalmente la justicia española lo tenga que aflojar”.
La Fiscalía española solicitó que también se conceda la excarcelación a Álex Iván Joffre, hermano de William Joffre, alias ‘Negro Willy’, señalado como cabecilla de la banda ecuatoriana Los Tiguerones.
— Diario Expreso (@Expresoec) January 12, 2026
Más detalles 👉 https://t.co/1vqht55lEZ pic.twitter.com/tpnvB66QAA
Para Cueva el Gobierno debería mostrar los documentos “para ver cómo, cuándo, dónde y a qué hora se contestó. También ver si llegó a tiempo lo requerido y se contestó bien, o sino que debía iniciarse una investigación penal por fraude procesal”, acota.
(Sigue leyendo: ¿Tras captura de alias Fito, quién es ahora el más buscado en Ecuador?)
No obstante, Pamela Argüello, experta en seguridad, subraya que el crimen organizado en Ecuador ha evolucionado hacia estructuras más fragmentadas y descentralizadas, lo que limita el impacto real de la libertad de cualquier cabecilla individual. “La detención o ausencia de líderes ha dado paso a facciones autónomas que compiten por rutas y economías ilícitas, generando una violencia que ya no depende exclusivamente de figuras visibles como Negro Willy”.
A esto se suma la cooperación internacional en temas de extradiciones. “El caso de Negro Willy evidencia limitaciones en los grandes expedientes transnacionales y en la percepción internacional sobre el sistema penitenciario ecuatoriano”, evalúa la experta.
Para leer EXPRESO sin restricciones, SUSCRÍBETE AQUÍ