Zero Lab
Carlos Gallardo, del restaurante Zero Lab by Uniandes.Cortesía

De lo ancestral a lo universal: Ecuador en vitrina gastronómica

El país está en el Top 50 de las mejores cocinas del mundo. En este 2026 participará en el Mundial del Gelato y del Panetone

La gastronomía también es un destino. Y en Ecuador, ese viaje no solo se hace con el paladar, sino con la memoria. Sus sabores, colores y aromas guardan una historia ancestral que se transmite de generación en generación y que hoy reclama su lugar ante el mundo.

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¿A qué sabe una bendición? En Cuenca, la respuesta no es una metáfora: se puede beber. Es un agua que duerme al sereno, perfumada con pétalos de flores y hierbas medicinales y que, según la creencia popular, nace del agua bendita. La receta del agua pitimas cruzó los muros del tiempo desde los monasterios del Carmen de la Asunción y de Las Conceptas, donde la fe y la tradición se mezclaron en silencio.

Ecuador es así: un territorio donde lo invisible toma forma y lo abstracto se vuelve experiencia. En el restaurante ITA, por ejemplo, se pueden saborear pensamientos, flores que prestan su nombre y su esencia a un plato. No es solo cocina; es un acto de contemplación.

AGUA PITIMAS
Personas compran el agua pitimas que preparan las monjas en Cuenca.Claudia Pazán

En el restaurante Warmi Kuna no solo se disfrutan platos elaborados con productos orgánicos, sino que además cuenta con la certificación del uso de huevos de “gallinas felices”, es decir, gallinas que no están enjauladas.

También está la Mansión Matilde, una casona colonial del siglo XIX donde no solo se puede disfrutar de la gastronomía francesa y local, sino también de la historia y el arte que habitan el lugar. La propiedad, que perteneció a la familia Ordóñez Mata, fue adquirida por la familia Álvarez Eljuri.

Casa Matilde
El restaurante Mansión Matilde es una casona colonial del siglo XIX que está en Cuenca.CARLOS KLINGER

Son estas y muchas más razones por las que Cuenca ha sido reconocida como Culinary Capital, una distinción respaldada por la World Food Travel Association. Porque aquí la gastronomía no solo alimenta: bendice, emociona y cuenta historias.

Ecuador ya suma importantes reconocimientos gastronómicos. Alexandra Martillo, directora de la Escuela Culinaria de las Américas, los enumera: el país ingresó al Top 50 de las mejores cocinas del mundo, según Taste Atlas 2025; Zero Lab by Uniandes ganó el premio al Mejor Restaurante de Latinoamérica en los World Culinary Awards 2025; el cebiche de Jipijapa obtuvo el galardón Public’s Favorite Film en el Food Film Menu 2025, en Malta; y la provincia de Manabí fue reconocida como Región Mundial de la Gastronomía 2026 por el Instituto Internacional de Gastronomía, Cultura, Arte y Turismo (IGCAT).

En este 2026, cuatro ecuatorianos participarán en enero en el Mundial de Gelato y, en noviembre, la panadería Erick competirá en el Mundial del Panetone.

El nuevo año traerá nuevos reconocimientos. "Vamos a traer medallas olímpicas de las mejores organizaciones, van a venir al país gente importante en nuestro caso de Alemania, Italia, España, EEUU, EAU, y hasta China a ver la biodiversidad del país gastronómico y vamos a sorprender al mundo con nuevas noticias patrimoniales de la cocina ecuatoriana", dice a Diario EXPRESO Carlos Gallardo, director de Zero Lab by Uniandes y embajador oficiales de la gastronomía del Ecuador en el mundo.

Hoy, gran parte del impulso viene desde los gobiernos locales, como prefecturas y municipios. Ejemplo de ello es la participación en eventos internacionales, como ferias, donde Guayas y Manabí representan no solo a sus provincias, sino al país entero.

Santiago Granda

director de la Escuela de los Chefs

¿Qué falta por hacer en la gastronomía de Ecuador?

¿Qué le falta a la gastronomía de Ecuador para alcanzar el reconocimiento internacional de países como Perú o México? Para Carlos Gallardo, director de Zero Lab by Uniandes, la respuesta es clara: tiempo y decisión. Recordó que Perú tardó cerca de 30 años y México más de un siglo en posicionar su cocina. Ecuador -dice- ya inició ese camino con el rescate de los sabores tradicionales y la investigación de la cocina ecuatoriana en estado puro.

A criterio de Gallardo, lo que falta es articular a la academia, el Estado, el sector exportador y agroexportador y la empresa privada en una sola estrategia país. Con esa unión -asegura- Ecuador podría proyectarse al mundo a través de su gastronomía.

Desde la academia, Alexandra Martillo coincide en que al país no le falta producto ni talento. Ecuador cuenta con materias primas de primer nivel y una cocina que sorprende a quien la prueba. El desafío está en la promoción. Señala que es necesario un trabajo conjunto entre el Gobierno, la empresa pública y privada y la academia, además de apostar por embajadores chefs con autoridad, más allá de la popularidad de los influencers.

Martillo también subraya la importancia de construir un relato claro. Cada plato tiene una historia y esa narrativa debe ser conocida y compartida de forma unificada para el turista. “Hoy se viaja para comer”, recuerda, y Ecuador necesita posicionar su cocina con fuerza esa idea.

Panadería Erick

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En la misma línea, Santiago Granda, director de la Escuela de los Chefs, sostiene que el problema no es gastronómico, sino estratégico. Afirma que el país no ha contado con una política sostenida de promoción internacional de su cocina. Aunque existen esfuerzos desde lo local y lo privado, insiste en que se requiere una estrategia permanente, recursos y presencia continua en ferias y activaciones internacionales para lograr resultados a largo plazo.

Los tres coinciden en un punto: Ecuador es una potencia gastronómica. Lo que falta es una decisión histórica que permita mostrar al mundo, de forma coherente y sostenida, la riqueza de su cocina.

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