
Aranceles, seguridad jurídica y aduanas marcaron congreso de comercio exterior
La Cámara Oficial Española de Comercio e Industria de Quito abordó una lista de problemas que afectan a las empresas
Las reglas del comercio internacional están cambiando y Ecuador tiene que moverse. Esa fue la conclusión que atravesó el 2do Congreso de Comercio Exterior, organizado este jueves por la Cámara Oficial Española de Comercio e Industria de Quito (Camespa).Empresarios, abogados y diplomáticos debatieron los desafíos que enfrenta el país en un entorno global más inestable y más exigente.
La embajadora de la Unión Europea (UE) en Ecuador, Jekaterina Doródnova, abrió el encuentro con un diagnóstico claro: vivimos en un mundo con más desafíos geopolíticos y la respuesta europea es defender el comercio abierto basado en reglas, frente al avance del proteccionismo.
Recordó que la UE es el principal destino de las exportaciones ecuatorianas no petroleras ni mineras y anunció la próxima firma del Acuerdo de Facilitación de Inversiones Sostenibles (Sifa), un instrumento orientado a mejorar el clima de negocios y la seguridad jurídica en el país.
Aranceles y fragmentación comercial: las nuevas reglas del juego
La coyuntura no tardó en dar la razón a los panelistas. Andrea Moya, socia de CorralRosales especializada en derecho tributario y aduanero, describió tres transformaciones que definen el nuevo entorno.
- La primera, el regreso de los aranceles como herramienta de presión, algo que Ecuador vive de cerca: hace casi un mes entró en vigor un arancel del 30% a las importaciones desde Colombia y hoy ese porcentaje subió al 50%, la más reciente escalada de una disputa comercial entre los dos países que no da señales de enfriarse.
- La segunda, la fragmentación comercial: el modelo multilateral que rigió el comercio global durante 30 años está fracturándose y hoy las cadenas de suministro se reorganizan no solo por costos sino por alineaciones políticas, en lo que se conoce como friend-shoring.
- La tercera, las nuevas exigencias de sostenibilidad, trazabilidad y huella de carbono que imponen mercados como el europeo y que ya no son opcionales para quien quiera exportar.
Ecuador exporta más, pero aún tiene deudas pendientes
Esas exigencias encuentran a Ecuador en proceso de adaptación. El país exportó $27.000 millones en 2025, un crecimiento del 19,5% respecto al año anterior.
Sin embargo, Eduardo Almeida, gerente general de Logiztik Alliance Group Ecuador, advirtió que aún persisten retos importantes. La infraestructura portuaria, los costos logísticos y los marcos regulatorios siguen sin alcanzar los estándares de economías desarrolladas.
Estabilidad jurídica, el factor que más pesa para los inversores
Uno de los debates más intensos giró en torno a qué es lo que realmente atrae inversión. La respuesta fue contundente: no son los incentivos tributarios, sino la certeza en las reglas.
Pamina González, subdirectora ejecutiva de la Asociación de Exportadores de Banano Ecuador (Aebe), ilustró el punto con cifras concretas: el sector invierte más de $180 millones en seguridad y escaneo, y Ecuador es el único país del mundo que escanea el 100% de sus contenedores para combatir el crimen organizado.
Esa inversión, aclaró, la asume el exportador. Y solo es sostenible cuando las normas portuarias, sanitarias, tributarias y laborales no cambian de un día para otro.
Desde Madrid, Diego de Arístegui, director de inversiones de Invest in Madrid, fue categórico: su ciudad no compite con subsidios sino con estabilidad jurídica.
León Rzonzew, gerente legal del Grupo Danec, sumó una reflexión que sorprendió a más de uno. Para él, el reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, que devolvió al Congreso la potestad sobre los aranceles, no es una señal de alarma sino todo lo contrario. "La sentencia reitera que Estados Unidos sigue siendo un país con seguridad jurídica", afirmó, y llamó a no salirse del contexto de la globalización en un mundo cada vez más interconectado.
Palantir en aduanas: entre la promesa tecnológica y la realidad ecuatoriana
La tecnología aduanera fue otro de los temas que generó debate. Fernanda Inga, presidenta del Instituto Ecuatoriano de Derecho Aduanero (Ieda), contó que desde mayo de 2025 el Senae empezó a usar el sistema Palantir, una herramienta de inteligencia artificial para identificar cargas de riesgo sin revisar todo manualmente.
El problema es que el sistema aún no funciona como se esperaba. Los controles se dispararon y los tiempos para nacionalizar mercancía aumentaron. Los importadores empezaron a llamar a Inga desconcertados por el incremento repentino de revisiones. El sistema, explicó, no está calibrado con la realidad del comercio ecuatoriano: no reconoce bien los patrones locales y por eso activa alertas que antes no existían.
Ante eso, el Ieda evalúa presentar una acción constitucional, similar a la que ya interpuso Colombia, para obligar al Senae a informar a los importadores qué criterios están disparando los controles. No piden conocer cómo opera el sistema por dentro, sino saber qué está pasando con su mercancía.
Esteban Castillo, gerente general del Grupo Anka, defendió la apuesta tecnológica. Recordó que el sector aduanero ecuatoriano pasó de un sistema manual, el SICE, al sistema coreano Ecuapass, y ahora a Palantir. Cada cambio trajo mejoras. El camino, dijo, es seguir avanzando y depender menos del factor humano.
Desde España, el especialista en normativa europea Adrian cerró con una perspectiva que invita a mirar hacia adelante: las nuevas exigencias de la UE en temas de sostenibilidad y trazabilidad pueden parecer una carga, pero para el exportador ecuatoriano que se prepare primero serán una ventaja competitiva frente al resto del mundo.
España es el segundo inversor del mundo en Ecuador y el primero de la Unión Europea. Su inversión extranjera directa en el país pasó de 176 millones de euros en 2007 a casi $3.477 millones en 2023, un crecimiento de 16 veces en menos de dos décadas. El número de empresas con mayoría de capital español también se disparó: de 49 en 2014 a 642 en 2024. Su presencia abarca sectores como energía, infraestructura, salud, agroindustria, seguros y tecnología, con empresas como Mapfre, Acciona, Pescanova y Barceló operando en el mercado ecuatoriano.
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