
Deslave en Alausí cumple tres años entre promesas e incertidumbre por nueva vía E35
Conductores denuncian que hay cobros irregulares en un camino alterno que los comuneros abrieron en terrenos privados
El deslave ocurrido el 26 de marzo de 2023, que dejó 65 personas fallecidas, diez desaparecidas, la pérdida de cinco barrios y la destrucción de un tramo clave de la vía E35, marcó un antes y después para el cantón Alausí, en Chimborazo.
El desastre no solo interrumpió el tránsito vehicular, sino que fracturó la dinámica económica, comercial y social de uno de los corredores viales más importantes del país.
Hoy, cuando se aproxima el tercer aniversario de la tragedia, la incertidumbre persiste y el descontento ciudadano se hace cada vez más visible.
Tras una reunión entre autoridades locales y representantes del Gobierno central, realizada el pasado 19 de enero, volvió a ponerse sobre la mesa el proyecto de la Variante E35, planteada en el tramo que une a Aypud con Shushilcón.
La propuesta oficial contempla una inversión superior a los 22 millones de dólares, con financiamiento internacional, y busca restablecer la conectividad mediante una vía alterna considerada técnica y ambientalmente sostenible.
De acuerdo con la información difundida por el Ejecutivo, la obra incluiría la construcción de una carretera asfaltada de aproximadamente 6,9 kilómetros, un puente, sistemas de drenaje, estabilización de taludes, señalización vial y medidas de mitigación ambiental y social.
El objetivo, según se ha señalado, es reducir los riesgos geológicos y garantizar una solución definitiva para el tránsito de carga y pasajeros.
Sin embargo, en Alausí, los anuncios oficiales no han logrado disipar las dudas. En redes sociales y espacios comunitarios, los habitantes cuestionan la falta de información clara y aseguran que no han sido parte de un proceso real de socialización con la comunidad.
“Han pasado casi tres años y seguimos esperando respuestas concretas. Solo vemos reuniones y comunicados”, manifestó el habitante Carlos Vallejo.
A este reclamo se suma María Fernanda Cando, quien comentó: “Se habla de estudios y financiamiento, pero nadie explica cómo este proyecto cambiará la vida de la ciudad”.
Peaje informal en Alausí
Mientras el debate técnico avanza, la realidad diaria impone otra preocupación. Actualmente, el tránsito se realiza por una vía alterna construida de manera privada por comuneros tras el colapso de la carretera.
Por este paso se cobra incluso un peaje a los usuarios, sin que exista -según denuncias ciudadanas- control, auditoría o supervisión de entidades oficiales sobre estos valores.
“Pagamos todos los días para poder movilizarnos y no sabemos a dónde va ese dinero”, señaló Luis Alberto Guamán.
En la misma línea, Rosa Paredes cuestionó la ausencia del Estado: “No es una vía oficial y tampoco tiene garantías de seguridad. Es privada, está en terrenos privados, pero es la única opción que tenemos”.
Para muchos habitantes, esta situación refleja una respuesta improvisada frente a un problema estructural que sigue sin resolverse de manera integral.
La inconformidad también se trasladó a las calles. En días recientes, una convocatoria ciudadana reunió a decenas de personas en las oficinas de la Jefatura Política, donde expresaron su rechazo a la variante propuesta por la Alcaldía y denunciaron que la población urbana no ha sido tomada en cuenta.
“No nos oponemos al desarrollo, pero exigimos participar en las decisiones”, manifestó el ciudadano Patricio Llumiquinga durante la concentración.
En redes sociales, Gabriela Ortiz expresó lo que piden: “Alausí no puede quedar aislado ni ser excluido de un proyecto que marcará su futuro”.
Entre los pedidos más reiterados consta la convocatoria a una reunión ampliada con autoridades como el ministro de Infraestructura y Transporte (MIT), Roberto Luque, con representantes zonales y la Secretaría de Gestión de Riesgos.
Paralelamente, han surgido planteamientos técnicos alternativos que proponen estabilizar el gran deslizamiento y recuperar la vía con su trazado geométrico original.
Estas iniciativas cuentan con respaldo académico de la Espol (Escuela Superior Politécnica del Litoral) y destacan la importancia de restituir la conectividad histórica, garantizar estabilidad a largo plazo y promover la reactivación económica mediante una recuperación ambiental y paisajística.
Aunque el MIT informó que se inició el proceso de consulta de consentimiento libre, previo e informado en comunidades cercanas al trazado, sectores urbanos del cantón consideran que el diálogo sigue siendo limitado y excluyente.
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