
Soluciones basadas en naturaleza impulsan recuperación del río Machángara
Se intervino en tres quebradas ubicadas en Quitumbe, sur de Quito
Vecinos del sur de Quito participaron en un recorrido técnico para conocer los avances del proyecto de recuperación ambiental en la microcuenca del río Machángara, mediante el uso de soluciones basadas en la propia naturaleza (SbN).
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Las SbN buscan resolver problemas como la erosión, la inestabilidad del suelo y el deterioro de fuentes de agua trabajando con la propia naturaleza, a través del uso de vegetación, suelos y dinámicas hídricas, en lugar de recurrir únicamente a infraestructura dura como muros o canales.
Durante la visita técnica con la Secretaría de Ambiente, se constataron cuatro tramos intervenidos en tres quebradas de Quitumbe, donde se aplicaron distintas acciones con enfoque de restauración ecológica, integración paisajística y control de erosión.
Trabajos en tres quebradas
En la quebrada Chuzalongo, ubicada entre los barrios Pueblo Unido y Nuevos Horizontes del Sur, los trabajos se concentraron en reemplazar vegetación no nativa por especies locales, con el objetivo de mejorar la estabilidad del suelo y favorecer la recarga natural de agua.
En este sector también se construyeron zanjas de infiltración para regular el escurrimiento superficial y reforzar la función ecológica del área.
En la quebrada San Pedro, en el barrio Pueblo Unido, las labores combinaron la recuperación de un ojo de agua con la adecuación de un sendero peatonal, integrado al entorno mediante el uso de materiales naturales.
La intervención incluyó pasamanos de seguridad y un muro ecológico de piedra, que permite ordenar los flujos de agua y promover un uso responsable del espacio por parte de la comunidad.
Los trabajos en la quebrada Shanshayacu se ejecutaron en dos tramos. En el primero, ubicado en los barrios Ninallacta y Ejército Nacional Primera Etapa, se implementó un cerramiento vivo como medida de protección ambiental y control de acceso, utilizando caña guadua tratada y la siembra de tupirosa, una especie de rápido crecimiento que actúa como barrera natural y ayuda a recuperar la cobertura vegetal.
En el segundo tramo de esta quebrada, también en Ninallacta y Ejército Nacional Primera Etapa, se colocó un geomanto biodegradable en los taludes para controlar la erosión y facilitar el crecimiento de vegetación nativa. La malla fue fijada con estacas de caña guadua y sembrada con especies locales, lo que permitirá la consolidación progresiva del suelo.
Las autoridades resaltaron que estas intervenciones, además de responder a criterios técnicos ambientales, incorporan la participación de los vecinos como un eje central para garantizar su sostenibilidad.
En ese contexto, se anunció que en las próximas semanas se realizarán mingas comunitarias para el mantenimiento de las áreas intervenidas y el fortalecimiento del cuidado colectivo de los espacios naturales.
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