
Isla Santay en el olvido: ciudadanía propone ideas para rescatar este sitio turístico
Empoderamiento de la comunidad y nuevas formas de turismo, entre las propuestas. Ciudadanos claman por reactivar el turismo
El olvido de la isla Santay sorprende y preocupa a nivel nacional. Este espacio natural, que en su momento llegó a recibir a miles de visitantes en un solo fin de semana y despertó el interés de turistas nacionales y extranjeros, hoy permanece prácticamente aislado.
La falta de accesos operativos y la restricción al ingreso de visitantes han golpeado directamente la economía de la comunidad, que dependía en gran medida del turismo.
Tras un reciente reportaje publicado por EXPRESO, que expuso la realidad que enfrentan los habitantes de la isla, especialistas en turismo, líderes comunitarios, académicos y expertos coincidieron en que la recuperación de Santay es posible, aunque requiere decisiones técnicas, inversión sostenida y voluntad política
Todos coinciden en un punto clave: rescatar la isla no solo beneficiaría a sus comuneros, sino también a Guayaquil y su oferta turística.
Urge el rescate de la ciclovía para ingresar
Para José Delgado Mendoza, coordinador del movimiento Amigos de la Santay, la prioridad debe ser rehabilitar la ciclovía, hoy deteriorada y fuera de uso.
“En el momento en que se recupere la ciclovía, la reactivación será casi inmediata. Este era un espacio ideal para el deporte, el senderismo y el contacto con la naturaleza. Es el punto de partida para que todo vuelva a funcionar”, señaló.
Delgado advierte que la reconstrucción debe realizarse con materiales de alta durabilidad, pues, según afirma, la infraestructura original presentó fallas desde sus primeros meses de uso. “A los seis meses ya había problemas, y las soluciones tardías terminaron agravando el daño. Se necesita un material macizo y resistente, pensado para el entorno”, explicó. El especialista estima que la inversión podría bordear los $200.000.
El movimiento Amigos de la Santay también impulsó en su momento una casa flotante cultural, concebida como un atractivo para visitantes. Hoy, ese espacio luce abandonado. Sin embargo, Delgado aclara que no ha sido retirada porque mantienen la expectativa de una reactivación turística. “Mientras tanto, una vez por semana se abre para que la comunidad pueda acceder a exposiciones y actividades culturales”, precisó.

Líderes y expertos hacen llamado a la unidad de las autoridades y proponen innovación
Desde la propia isla, Bartolo Domínguez, administrador comunitario, considera urgente una intervención estatal, sin importar qué nivel de gobierno asuma la competencia. “Aquí se lanzan la responsabilidad de un lado a otro y nadie actúa. Santay no puede seguir en el abandono. Alguien debe hacerse cargo de los daños y permitir que vuelva a ser una isla turística”, reclamó.
Domínguez plantea, además, la construcción de un muelle exclusivo que facilite el acceso fluvial desde Guayaquil. “Junto al puente debería habilitarse un muelle con embarcaciones que conecten directamente con la isla. Aquí tenemos un buen muelle para recibir, pero no hay cómo salir desde la ciudad. Se podrían organizar tours regulares”, explicó, al recalcar que la comunidad espera con urgencia el retorno de los visitantes.
líder comunitario
Desde una mirada técnica, la gestora turística Allyson Alemán sostiene que la recuperación de Santay debe ir acompañada de una renovación de su oferta. “Es muy triste ver cómo uno de los pocos espacios naturales de la ciudad se ha deteriorado de esta manera. No basta con rehabilitar la caminera y los muelles; hay que pensar en experiencias distintas que motiven a la gente a volver”, afirmó.
Alemán subraya la necesidad de empoderar a la comunidad en la gestión turística. “Ellos no son responsables del abandono, pero sí pueden ser protagonistas del cambio. Deben participar en las decisiones, proponer actividades y asumir un rol activo. Al final, quienes viven en la isla son los principales beneficiados”, dijo. Entre sus propuestas menciona el aviturismo, el turismo vivencial con pescadores, recorridos interpretativos y el aprovechamiento del entorno para sesiones fotográficas y educativas.

Mayor inversión y cobro a los visitantes de la isla, entre las propuestas
Desde la academia, Carla Ricaurte, decana de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la ESPOL, enfatiza que la inversión pública en Santay es indispensable. “No solo se justifica por tratarse de un área protegida, sino por su impacto en el bienestar de la población. Los guayaquileños necesitamos reconectarnos con nuestros espacios naturales, y Santay tiene un enorme potencial por su ubicación frente a la ciudad”, señaló.
Ricaurte propone integrar a la isla dentro de un circuito turístico formal de Guayaquil y analizar mecanismos de sostenibilidad financiera. Entre las alternativas plantea un cobro simbólico de ingreso que permita el mantenimiento autónomo de la infraestructura, o incluso un modelo de concesión responsable que garantice conservación y beneficios para la comunidad.
EXPRESO pudo conocer que un grupo de profesionales de la Espol estudia la posibilidad de presentar un proyecto para reemplazar el piso destruido por nuevas estructuras que sean duraderas y devuelvan vida a Santay.

Ciudadanía clama por respuestas urgentes
Mientras las propuestas se multiplican, las autoridades siguen sin responder al pedido de información de este diario. La ciudadanía también alza su voz. Para muchos guayaquileños, Santay tiene un valor emocional difícil de reemplazar. “Tiene un significado muy especial para mi familia. Venía con mi esposa cuando éramos novios y luego con mis hijos. En ningún otro lugar se siente una conexión tan fuerte con la naturaleza. Este sitio merece volver a la vida”, expresó Miguel Nicola, residente del sur de Guayaquil.
El clamor y pedido generalizado es que la isla Santay aún puede renacer como un referente de turismo sostenible. Se espera que las voluntades se unan y no solo quede en propuesta, sino que se concreten acciones completas.
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