
El Centro Histórico de Quito entra en una nueva fase de reactivación
La recuperación ya no se centra en el corazón del casco colonial, ahora se expande a las zonas cercanas
La recuperación del Centro Histórico de Quito entra en una nueva etapa. Tras las primeras intervenciones realizadas en el núcleo patrimonial, el Municipio busca ahora extender la revitalización hacia los barrios residenciales cercanos, con el objetivo de frenar el despoblamiento y mejorar las condiciones urbanas de las zonas donde aún habitan miles de quiteños.
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Nueva etapa de recuperación urbana en el Centro Histórico
El proyecto ha sido una de las principales apuestas del alcalde Pabel Muñoz. El plan apunta a enfrentar problemáticas como el deterioro de la infraestructura, el comercio informal, la inseguridad y la ocupación de viviendas patrimoniales por personas en situación de calle.
Durante 2024 y 2025, la primera fase se concentró en intervenciones urbanas en calles emblemáticas del casco colonial. Uno de los principales trabajos se ejecutó en la Benalcázar, donde se ampliaron aceras, se incorporó arborización y se renovó la iluminación pública.
Según el Municipio, el proyecto inicial abarcó alrededor de 12 cuadras, lo que permitió mejorar la caminabilidad y el uso del espacio público. Las autoridades sostienen que estas mejoras han contribuido a elevar la percepción de seguridad y a fomentar una convivencia más activa entre residentes, comerciantes y visitantes.
En paralelo, la presencia del Metro de Quito ha generado cambios en la dinámica económica del sector, con comercios que han extendido sus horarios de atención gracias al incremento del flujo de personas.
Sin embargo, uno de los desafíos pendientes es recuperar la población residente en el núcleo histórico, que durante las últimas décadas ha disminuido.
Intervenciones en barrios aledaños: San Marcos, La Tola, San Diego y San Juan
Mauricio Marín, secretario de Hábitat y Ordenamiento Territorial de Quito (SHOT), explica que la nueva fase del proyecto se enfocará en barrios cercanos al núcleo del Centro que aún mantienen población residente. Entre ellos están San Marcos, La Tola, San Diego y San Juan.
Daniela Loaiza
“El núcleo del Centro Histórico ha perdido población, pero los barrios alrededor no necesariamente han vivido ese mismo proceso. Allí todavía hay residencialidad y debemos fortalecerla”, explica Marín.
La idea es replicar en estas zonas las mejoras urbanas que ya se aplicaron en el corazón del centro, con intervenciones que prioricen la movilidad peatonal, iluminación y accesibilidad.
Un ejemplo de esta estrategia fue la intervención en el tramo que conecta la Plaza de Santo Domingo con la Mama Cuchara, inaugurado a finales de 2025. Esta zona, señala Marín, mantiene un carácter residencial y comercial que se busca fortalecer.
En barrios como La Tola, por ejemplo, se analizan proyectos específicos de rehabilitación de calles. Uno es la Pedro Fermín, ubicada detrás del coliseo Julio César Hidalgo y el mercado Central.
La mejora de esta vía, explica el funcionario, permitiría facilitar la movilidad peatonal y mejorar la percepción de seguridad, además de fortalecer la conexión con calles principales que conducen al núcleo del Centro Histórico.
La estrategia también contempla intervenir otros ejes urbanos, como la calle Venezuela y San Juan. El objetivo es que quienes viven en estos barrios cuenten con vías mejor iluminadas, aceras seguras y rutas de conexión que faciliten el acceso al Centro y a otros espacios.
A diferencia de la primera fase, el Municipio busca ahora desarrollar un proceso más participativo con los habitantes de los sectores por intervenir.
Según Marín, se está trabajando en una “construcción colectiva” del proyecto, en la que la comunidad pueda expresar qué tipo de intervenciones consideran necesarias para mejorar su entorno.
Actualmente se elabora el plan macro, que servirá como base para los diseños urbanos de las próximas intervenciones.

Proceso participativo con la comunidad
La reactivación del Centro Histórico también cuenta con la participación del sector privado y de profesionales. Iniciativas como De Vuelta al Centro y el Buró del Centro Histórico han promovido actividades culturales y comerciales para atraer visitantes y dinamizar la economía local.
A estas acciones se suma el Colegio de Arquitectos del Ecuador, que impulsa un proyecto dentro de la XXV edición de la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito.
La iniciativa consiste en la construcción de nueve pabellones en distintos espacios públicos de la ciudad, con el objetivo de experimentar nuevas formas de interacción urbana.
Entre los lugares seleccionados están el bulevar de la 24 de Mayo, el Monasterio del Carmen Alto, la Plaza de Santa Clara, la Plaza de San Marcos, el Parque La Alameda, la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, el Parque El Ejido y la Plaza Gabriela Mistral.
Daniela Loaiza, presidenta de la Bienal, explica que el concurso busca democratizar la participación de arquitectos en la construcción de la ciudad y demostrar cómo el diseño puede contribuir a generar espacios urbanos de calidad.
Mauricio Marín
Los pabellones, que no superarán los 40 metros cuadrados y deberán ser desmontables, servirán como espacios culturales, artísticos y comunitarios.
Luego de que se cumpla todo el proceso, la construcción de los pabellones se prevé entre julio y octubre y la inauguración se realizará en noviembre, cuando se inaugure la bienal.
Ricardo Sánchez, del Buró del Centro Histórico, participó en uno de los talleres de socialización del proyecto de pabellones y considera que la iniciativa tendrá un impacto positivo en la zona. Menciona que el proceso incluyó la convocatoria a distintos actores del centro, quienes expresaron sus inquietudes y compartieron su visión sobre el futuro del sector.
A su criterio, los pabellones pueden convertirse en espacios que impulsen diversas iniciativas culturales, sociales y comunitarias, especialmente en lugares que actualmente presentan cierto grado de abandono. “Son puntos que pueden dinamizar el sector y generar nuevas oportunidades”, señala.
Sánchez menciona como ejemplo el bulevar de la 24 de Mayo, un sector que históricamente ha sido percibido como inseguro. Considera que potenciar allí actividades culturales contribuirá a cambiar esa percepción y atraer más presencia ciudadana.