
¿Qué esperar tras la caída de Jameneí? Impacto en el petróleo y la seguridad mundial
Entre la respuesta de Teherán y la inestabilidad de los mercados, ¿estamos ante el fin del régimen o una escalada violenta?
El pasado sábado 28 de febrero de 2026, el panorama geopolítico mundial sufrió un vuelco tras la confirmación, por parte del presidente Donald Trump, de la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, durante una ofensiva conjunta entre Estados Unidos e Israel denominada "Operación Furia Épica".
Los ataques, que impactaron en 24 de las 31 provincias iraníes, no solo acabaron con la vida de Jameneí, sino también con la de figuras clave como el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur, dejando un saldo de al menos 200 fallecidos y un régimen severamente debilitado en su estructura de mando.
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La respuesta de Teherán no se hizo esperar, lanzando misiles contra bases estadounidenses en al menos siete naciones de Oriente Medio y atacando instalaciones estratégicas como la refinería de Ras Tanura en Arabia Saudita, lo que disparó los precios del crudo en un 13%.
En este contexto de máxima tensión regional, EXPRESÓ habló con José María Peredo, catedrático de Comunicación y Política Internacional de la Universidad Europea de Madrid, quien nos ayuda a descifrar si este es el inicio de una "guerra larga" o el preludio de una transformación forzada en la nación persa.

Entrevista con José María Peredo: El tablero tras la caída de Jameneí
- Tras poco más de 24 horas del ataque a la cúpula iraní, ¿cuál es su lectura inicial de este escenario?
Hay que analizarlo con prudencia y preocupación. El ataque tenía el objetivo de debilitar al régimen y lo ha logrado profundamente. Ahora bien, existe la posibilidad de que el conflicto se detenga si se produce una transición donde quienes asuman el poder bajen la intensidad del integrismo y acepten condiciones de no proliferación nuclear.
- La respuesta de Irán ha alcanzado a unos 10 países. ¿Era este un plan de contingencia ya trazado?
No es casualidad. Han respondido contra las estructuras de alianzas de Estados Unidos, identificadas con países sunitas como Emiratos, Baréin y Arabia Saudí. Buscan movilizar a las minorías chiitas en esos países para provocar un conflicto regional más complejo y así intentar mantener el régimen.
- Algunos analistas ven una conexión entre el debilitamiento de aliados de Irán en la región y la situación de Venezuela. ¿Es parte de una misma estrategia de Washington?
Son contextos distintos. Aunque Irán y Venezuela han formado un frente común contra la política de EE. UU., sus realidades son diferentes. La estrategia norteamericana en el hemisferio occidental con Venezuela es una cosa, pero en Oriente Medio el detonante es el desarrollo de armamento nuclear iraní y el hostigamiento a aliados estratégicos.
El factor nuclear y la defensa europea
- Precisamente, mientras se ataca a Irán por su programa nuclear, Emmanuel Macron anuncia que reforzará el arsenal atómico de Francia. ¿Cómo cambia esto las dinámicas de defensa en Europa?
Europa busca una defensa autónoma más consistente. El concepto de defensa nuclear ha vuelto a la mesa porque Rusia está en una guerra abierta e Irán ha seguido con su programa a pesar de los bombardeos previos. Si no hay tratados de reducción de armamento, países como Francia sienten la necesidad de fortalecer su capacidad ante un entorno donde todos dicen "yo voy a construir una bomba".
- ¿Tiene el régimen iraní la capacidad actual de atentar directamente en suelo estadounidense?
Mediante el lanzamiento de misiles de largo alcance, no en este momento. Sin embargo, sí tienen la capacidad de hostigar a través de células terroristas financiadas u otras formas de sabotaje. El ataque de Trump ha sido planteado como una acción preventiva ante esa posibilidad.
- Para cerrar, ¿cuál es el escenario más probable a corto plazo?
Veo dos caminos probables. El primero es que el régimen asuma su debilitamiento y se flexibilice, cambiando su orientación externa. El segundo es un conflicto limitado pero prolongado, con acciones puntuales de ataque y respuesta que afectarían gravemente la economía y el tráfico en el Estrecho de Ormuz. Un escenario de guerra total extendida lo veo, hoy por hoy, mucho más improbable.
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