
Servicios financieros se expanden en Cumbayá
Cumbayá multiplica sus puntos bancarios, pero Quito mantiene el centro financiero. La demanda llega con nuevos residentes
El crecimiento de sucursales bancarias en el valle provoca la idea de que se ha instalado un nuevo polo financiero. Sin embargo, los datos oficiales señalan que lo que existe es la proliferación de los servicios financieros destinados al consumidor.
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En Cumbayá hoy es fácil encontrar un banco, un cajero automático o un corresponsal no bancario (tiendas de barrio) a pocas cuadras de distancia.
La presencia constante de esos servicios ha instalado la idea de que la capital cuenta con un nuevo centro financiero, pero ahora en el valle. No obstante, esa percepción no responde a términos técnicos, sino que más bien existe una expansión de servicios asociada al crecimiento residencial y comercial del sector, con el fin de facilitar la vida cotidiana de sus habitantes.
De acuerdo con información de la Superintendencia de Bancos, la parroquia Cumbayá presenta una dinámica financiera basada principalmente en servicios bancarios orientados al consumidor. Se trata de una zona altamente bancarizada, donde predominan los canales transaccionales y de autoservicio, antes que operaciones financieras de carácter estratégico.
Según los registros de la entidad, hasta noviembre de 2025 la oferta financiera del valle se estructuraba sobre agencias bancarias, cajeros automáticos fijos, corresponsales no bancarios, ventanillas de extensión y oficinas digitales, cuya configuración responde a la demanda cotidiana de una población en crecimiento.
El perfil de los usuarios del valle es similar al del sistema financiero privado a escala nacional. El 50 % de los clientes son hombres, el 49 % mujeres y apenas el 1 % corresponde a personas jurídicas, especifica.
El rango de edad predominante se ubica entre los 25 y 54 años, lo que refuerza la idea de un mercado financiero vinculado principalmente al consumo, el ahorro y el crédito personal. Este dato resulta clave para entender el tipo de dinámica que se ha instalado en Cumbayá: una banca cercana al usuario individual y familiar, más que a empresas, corporaciones o grandes operaciones financieras.
En los registros de la Superintendencia también se identifica que en este valle operan ocho entidades bancarias privadas y una compañía de servicios auxiliares, que en conjunto suman 197 puntos de atención. Entre las instituciones presentes se encuentran bancos de alcance nacional como Pichincha, Guayaquil, Pacífico, Produbanco, Internacional, Bolivariano, Austro y Atlántida.
Más cajeros automáticos y corresponsales no bancarios
Sin embargo, la mayor parte de esta presencia se concentra en cajeros automáticos y corresponsales no bancarios. El número de agencias es limitado y no existen casas matrices ni oficinas de decisión financiera.
La expansión más acelerada se ha dado desde 2019, cuando los puntos de atención pasaron de 57 a 172 en apenas seis años, una señal clara de crecimiento en cobertura, pero no necesariamente en jerarquía institucional.

Patricia Pazmiño, quien reside en el sector de Santa Ana, dice que la presencia de bancos en Cumbayá cubre plenamente las necesidades cotidianas. Cuenta que cuando acude a una agencia, la atención ha sido satisfactoria. “Hay suficientes cajeros y bancos. No tengo que salir del valle para hacer mis trámites”.
Servicios financieros donde vive la gente
El urbanista Ramiro Larrea, con más de 30 años de residencia en el valle, explica que la experiencia de ciudades como Quito, Nueva York o Shanghái muestra que los centros financieros no se crean por etiqueta ni por proyectos inmobiliarios.
“No se definen por la cantidad de sucursales, sino por la concentración de decisiones financieras: bancos, aseguradoras, fondos de inversión y operaciones especializadas que no atienden solo al cliente común, sino a grandes transacciones, comercio exterior y mercados internacionales”. La planificación urbana, añade, suele llegar después, para ordenar una dinámica que ya está en marcha.
De allí que lo que ocurre en Cumbayá responde, principalmente, a la movilidad del usuario y al crecimiento urbano: los servicios financieros se acercan a donde vive la gente, generando nodos de atención, pero no una centralidad financiera.
Desde una perspectiva técnica, la propia Superintendencia de Bancos le indicó a EXPRESO que la ausencia de casas matrices, sucursales regionales estratégicas y de otros actores claves en Cumbayá, como aseguradoras, mercados de valores o fondos de inversión, marca una diferencia sustancial con relación al centro financiero tradicional de Quito, ubicado en el eje Iñaquito-La Carolina.
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