
Sanciones por el comercio informal se disparan en Tumbaco
El número de infractores pasó de 35 en 2024 a 246 en 2025. La la comunidad cuestiona la efectividad de los controles
Los controles al comercio autónomo no regularizado en Tumbaco registraron un incremento significativo en 2025. Las cifras oficiales y testimonios de moradores muestran el aumento de la informalidad en la parroquia, principalmente en el centro, lo que la ubica como la zona con mayor número de sanciones en todo el Distrito Metropolitano de Quito (DMQ).
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De acuerdo con datos de la Agencia Metropolitana de Control (AMC), en 2024 se sancionaron a 35 comerciantes autónomos no regularizados. Pero en 2025 la cifra se disparó a 246, un incremento exponencial en apenas un año.
La calle Juan Montalvo, en pleno centro, es señalada por los moradores como el punto más conflictivo. Vecinos advierten que el comercio informal ha sobrepasado cualquier límite y que, si bien no todos los vendedores, muchos, en su mayoría extranjeros, ocultan detrás actividades ilícitas como el microtráfico y otras prácticas delictivas.
“El desorden es total. Yo quisiera que las autoridades pasen aquí para que vean cómo se vive en Tumbaco”, afirma un morador que prefirió mantener el anonimato. Según relata, la falta de controles efectivos ha permitido que vendedores ambulantes ocupen aceras, generen inseguridad e insalubridad, y afecten la imagen del sector.
El problema se agudiza en la noche. Puestos de comida se instalan sobre las veredas, muchos con cilindros de gas en plena vía pública, lo que representa un alto riesgo. Moradores estiman que entre ocho y diez carretas de comida funcionan de forma simultánea en horarios nocturnos.
La informalidad supera a los regularizados
A esto se suma la presunta venta de cigarrillos de contrabando y sustancias ilícitas. “Tumbaco es tierra de nadie”, resume otra moradora.
Otra vecina menciona que han trabajado con la Administración Zonal de Tumbaco y el área de Espacio Público para identificar a los comerciantes regularizados que cuentan con el Permiso Único de Comercio Autónomo (PUCA), definir horarios y productos; sin embargo, sostiene que el número de vendedores informales supera con creces a los regularizados y que los controles de la AMC son insuficientes. “Se podría incautar mercadería; no sería la solución definitiva, pero sí ayudaría a mitigar el problema”, señala.
Como medida de contención, hace un año y medio se colocaron 60 macetas en la Juan Montalvo y en calles aledañas para evitar la ocupación de aceras. Aunque la mayoría se mantiene, al menos 10 se perdieron por vandalismo. En la Eugenio Espejo, en cambio, los vecinos se involucraron en su cuidado y el entorno se mantiene más ordenado. Para los moradores, la clave está en la apropiación del espacio público.
Traslado al mercado de Tumbaco
Una de las alternativas que plantea la comunidad organizada es que se los organice en el mercado de Tumbaco, que cuenta con 250 plazas. “Deberían adjudicar esos espacios”, reclaman los vecinos, quienes enfatizan que el comercio informal perjudica a quienes sí pagan impuestos, arriendos y cumplen la normativa. “Todos tenemos derecho al trabajo, pero cumpliendo las leyes y en orden”, dice otra moradora.
Julio Valdivieso, de la Administración Zonal Tumbaco, detalla que hasta finales de 2025 se recibieron 867 solicitudes de PUCA en toda la parroquia. La mayor cantidad corresponde a El Quinche, con 534 solicitudes; seguido de Tumbaco con 122, Yaruquí con 90 y Pifo con 47. Tras un análisis de factibilidad y el pago de la regalía, se entrega el permiso.

Sin embargo, reconoce que el comercio no regularizado supera ampliamente al regularizado. En Tumbaco existen apenas 70 PUCAS vigentes, mientras que el comercio informal los sobrepasa en una proporción de cinco a uno, incluso dentro de una sola manzana.
Valdivieso explica que, aunque la AMC sanciona y multa, muchos comerciantes pagan y regresan a ocupar el espacio público. “No es un problema exclusivo de Tumbaco, es una situación compleja que debe abordarse de forma integral”, señala. Añade que hay una resistencia total de los vendedores informales a ingresar al mercado, pese al proceso de adjudicación de puestos.
Otro problema que se suma es la falta de personal de control. En todo el DMQ, apenas 50 funcionarios de la AMC se encargan de la inspección del comercio autónomo, por lo que es imposible mantener presencia permanente en todos los puntos conflictivos.
Valdivieso menciona que los operativos se planifican semanalmente en mesas interinstitucionales con la Policía, el GAD de Tumbaco, la AMC y la Administración Zonal, priorizando sectores críticos. Aun así, la capacidad de respuesta es limitada frente a un fenómeno en constante crecimiento.
Para las autoridades, el comercio informal también es un reflejo de la crisis económica y el desempleo que se vive en el país. “Entendemos que es un medio de sustento, es un tema social”, reconoce Valdivieso, y advierte que la presunta presencia de grupos delictivos que se camuflan en el comercio autónomo agrava la situación.
La comunidad organizada de Tumbaco insiste en que los controles deben ser más efectivos y en coordinación con la Policía y Fuerzas Armadas, debido a que muchos comerciantes son agresivos con los propios vecinos y también con los funcionarios.
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