
Quito: Quebradas críticas del Valle de Tumbaco concentran acciones del Plan Lluvias
Lluvias ponen en alerta a quebradas del Valle de Tumbaco por acumulación de basura pese a jornadas de limpieza
Plásticos, muebles viejos, escombros, llantas y basura doméstica se han convertido en parte del paisaje de la quebrada Rumihuaico, un corredor natural que atraviesa varios sectores del Valle de Tumbaco y que, según los moradores, cumple un rol vital en el drenaje de la zona. Sin embargo, la acumulación de desechos, la presencia de construcciones ilegales y la falta de corresponsabilidad ciudadana han encendido la alerta ante la llegada de la temporada invernal.
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Lluvias incrementan el riesgo de inundaciones en el Valle de Tumbaco
Los habitantes del sector expresan su preocupación por el riesgo de emergencias como inundaciones y desbordamientos, situaciones que ya se han registrado en años anteriores debido al colapso de quebradas o de sus estructuras de captación. Cristina Sevilla, moradora de Tumbaco, advierte que las lluvias recientes podrían agravar la situación. “Cada invierno tenemos miedo de que vuelva a pasar lo mismo. Las quebradas están llenas de basura y eso bloquea el paso del agua”, señala.
Uno de los eventos más recordados ocurrió en la quebrada El Payaso, donde un desbordamiento afectó la circulación vehicular en la Ruta Viva, lo cual generó congestión y daños en la vía. Este tipo de emergencias, según expertos, se relaciona directamente con la obstrucción de los drenajes naturales.
Frente a este escenario, la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) asegura que realiza acciones permanentes para mitigar los efectos de las lluvias en Quito y sus valles.
Jorge Rivera, jefe del Departamento de Alcantarillado de la entidad, explica que en el Distrito Metropolitano existen 145 estructuras de captación en quebradas, incluidas las del Valle de Tumbaco.
Durante 2025 se han realizado más de 71 intervenciones en estas estructuras, que actualmente se encuentran operativas. “Contamos con un monitoreo permanente y una programación semestral que nos permite realizar trabajos de mantenimiento al menos dos veces al año, intensificándolos cuando se presentan lluvias”, indica Rivera. La inversión destinada este año para limpieza y mejoramiento de captaciones alcanza los 2,4 millones de dólares.

“Cada invierno tenemos miedo”: el reclamo de los moradores
Los trabajos de mantenimiento se han concentrado en distintos puntos estratégicos del valle, entre ellos Huasipungo, Uruguay, Conejo, Murciélago, Retraída, El Tejar, Miravalle y Puembo. En estas zonas, Epmaps ha retirado una gran cantidad de desechos que obstruían el flujo natural del agua. “Hemos encontrado desde muebles y sillones hasta utensilios de cocina y grandes volúmenes de escombros. Todo este material queda atrapado en las estructuras de captación y, durante lluvias intensas, puede generar desbordamientos e inundaciones”, advirtió el funcionario, quien insistió en la necesidad de una corresponsabilidad ciudadana para evitar que estos espacios naturales sean utilizados como botaderos.
Jorge Rivera
Como parte de las acciones preventivas, la entidad anunció que para 2026 se destinarán dos millones de dólares adicionales dentro del Plan Lluvias.
Esta planificación integral no se limita a la limpieza de los cauces, sino que también incluye el mantenimiento de sumideros, la reposición de accesorios y la reparación de colectores y redes del sistema de alcantarillado, con el objetivo de reducir riesgos durante la temporada invernal.
Dentro de esta planificación se priorizan varias estructuras de captación ubicadas en sectores críticos del valle, como Chaquizcahuayco, Ravige, el sector del INNFA en Conocoto, Tanda, Guangopolo, Payaso, Los Hongos, El Caída y Conejo Alto, además de otros puntos donde históricamente se han registrado emergencias asociadas a lluvias.
A estas acciones se suman los esfuerzos de los gobiernos locales. Pedro Tapia, presidente del GAD de Cumbayá, señaló que se han coordinado inspecciones permanentes junto a dirigentes barriales para identificar áreas vulnerables y anticipar posibles eventos. Sectores como San Francisco de Pinsha, la vía del Cebollar, el entorno del río San Pedro y zonas cercanas a la avenida Conquistador presentan un mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos, principalmente por la acumulación de aguas lluvias que socavan los taludes.