
Los excesos y riñas han desbordado las noches de Cumbayá
Moradores sufren el deterioro de la tranquilidad por el ruido y uso indebido del espacio público
Riñas callejeras, libadores en el parque y en aceras, así como el incremento de bares que operan -según vecinos- bajo la fachada de restaurantes, se han convertido en el principal malestar de quienes habitan en la denominada zona rosa de Cumbayá.
Te invitamos a leer: Sanciones de la SOT llevan al Municipio de Quito a auditar a entidades colaboradoras
Lo que antes era un sector tranquilo, hoy concentra quejas recurrentes por desorden, ruido y falta de control, especialmente durante los fines de semana.
EXPRESO realizó un recorrido junto a los moradores para identificar los puntos más conflictivos del sector. Calles como la Francisco de Orellana y los alrededores del parque central figuran entre los sitios con mayor concentración de personas que consumen alcohol en la vía pública.
Según los residentes, la problemática se intensifica entre la medianoche y la madrugada, cuando cierran los locales y decenas de jóvenes permanecen en el espacio público.
“Es un juego del gato y el ratón”, menciona Pablo Osorio, quien explica que los libadores se dispersan cuando observan la presencia policial, pero regresan minutos después. A su criterio, los controles son intermitentes y no logran sostenerse en las horas críticas.
La preocupación creció aún más luego de que, en la última semana, se registrara una riña callejera en los exteriores de una discoteca. El hecho encendió las alertas entre los moradores, quienes insisten en que se refuerce la vigilancia, sobre todo en la madrugada, cuando -afirman- aumentan los conflictos.
Incremento de la inseguridad y falta de controles
Daniela Pavón, moradora del barrio San Marcos, advierte que el problema va más allá del consumo de alcohol. “Se ha incrementado la delincuencia. Hay locales que no tienen permisos para vender licor y funcionan como bares. Son fachadas disfrazadas”, señala. También denuncia la presencia de ventas clandestinas, consumo de sustancias y el uso de espacios privados como baños públicos, lo que deteriora la convivencia.
A esto se suma el impacto en la movilidad. Desde las 20:00, encontrar estacionamiento resulta complicado debido a la alta afluencia de visitantes. Los residentes también cuestionan el rol de los cuidadores de la denominada Zona Azul, a quienes señalan por la falta de control e incluso de presuntos vínculos con actividades irregulares.

Jesús Guachamín, dirigente barrial, coincide en que las riñas y el ruido son frecuentes, pero cuestiona la falta de patrullajes constantes. “Nos dicen que llamemos al 911, pero debería haber presencia permanente, sobre todo jueves, viernes y sábado”, manifiesta.
¿Qué hacen las autoridades?
Desde la Policía Nacional se informa que se ejecutan operativos con equipos desplegados para el retiro de libadores y controles coordinados con otras autoridades. La subteniente Gabriela Camino indica que estas acciones se realizan de forma constante en los puntos conflictivos. También se han implementado códigos QR para facilitar denuncias anónimas, ante el temor ciudadano de represalias.
Según la institución, los sábados concentran la mayor carga de incidentes, principalmente en la madrugada. Sin embargo, los vecinos aseguran que estas acciones no son suficientes. Denuncian que el número de bares ha crecido en el último año y que varias promesas de control, como la insonorización de locales o inspecciones más rigurosas, no se han concretado.
Este Diario intentó obtener información de la Agencia Metropolitana de Control (AMC) sobre los operativos y la regulación de los establecimientos en esta zona, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta. Mientras tanto, los moradores insisten en que la recuperación de la tranquilidad en Cumbayá depende de controles sostenidos y decisiones firmes.
¿Quieres acceder a todo el contenido de calidad sin límites? ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!