
Quito y sus incivilidades: ¿puede campaña como la de Don Evaristo cambiar historia?
Consultados dicen que una campaña educomunicacional debe acompañarse de control y sanción
Hace más de 36 años, un personaje icónico se instaló en la memoria de los quiteños: Don Evaristo. Convertido en caricatura, pedía a los “chullas” no orinar en las calles e incluso, junto a niños con las mejillas manchadas por el hollín de los buses, advertía sobre la urgencia de tomar medidas. “Los gases van a los pulmones y, por la sangre, al cerebro”, reflexionaba. ¿Hace falta hoy una campaña así para despertar la conciencia ciudadana?
Édgar Cevallos, de 77 años, recuerda que a Rodrigo Paz, quien fue alcalde de Quito entre 1988 y 1992, le mostró “el dibujito en una servilleta; lo tracé como nos enseñaban a dibujar de niños a los personajes, en huevitos, en la cáscara”. Recuerda que con Enrique Proaño, director de comunicación, hablaban sobre los temas que abordaría el personaje, como un ciudadano más.
El comunicador Robinson Robles, de los archivos de Historia Viva, opina que personajes como Carlota Jaramillo podrían ser usados no solo para impulsar fiestas populares o efemérides, sino también para campañas ciudadanas. Considera que lo de don Evaristo (Ernesto Albán) fue un fenómeno.
Pero, apunta, entonces se imponía el relato municipal; la comunicación era más vertical. “Lo que decía don Evaristo iba a la conciencia. Hoy, la gente consume y produce contenido; si la AMT (Agencia Metropolitana de Tránsito) permitiera que circulen autobuses contaminantes, enseguida alguien con videos desmantelaría la campaña”.
También hay sanciones, detrás de la cultura metro en la capital
Jicela Montero, comunicadora, afirma que ninguna campaña funciona sin una gestión técnica real. “¿Qué podría cambiar si se hacen de la vista gorda con el control del humo de autos, si no sabemos si pasaron la revisión?”.
Ayer, cuando publiqué este hilo, pensé citar hoy esta parte y contar sobre mi contacto con los dos agentes de la @AMT_Quito que se ve al final del video.
— Más allá de los cuentos (@NoNegligencia) March 21, 2026
Creí seguro que habría reacciones a este caso.
No fue así. De alguna manera parece que el tema ya no interesa. Quizá mi…
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En la capital se registran incivilidades incontables. La gente arroja basura en las quebradas. Los conductores no respetan las leyes de tránsito, se pasan semáforos en rojo, corren, invaden el carril exclusivo para ciclistas, manejan ebrios; los buses circulan sin aprobar la revisión técnica vehicular o luego de haber hecho trampa para sortearla, según ediles.
¿Puede servir una campaña como la de los corazones azules?
Marcelo Echeverría, creativo de la agencia de publicidad La Incre, trabaja en un proyecto de campaña sobre siniestros de tránsito, ya que una persona de su equipo fue atropellada por un autobús. Señala que la de los “corazones azules” tuvo impacto, pero se volvió irrelevante. Le interesa el contenido de unos comerciales en Ciudad de México, en donde al peatón le pusieron una corona de rey, como parte del mensaje.
Pese a ser parte de una agencia, Echeverría admite que una campaña no soluciona todo y tampoco cree que endurecer las leyes ayude. “Debe interpelar al humano”, dice, y relata que en un país nórdico hubo un grave siniestro en el que murieron jóvenes en una carretera. Así que construyeron redondeles, que “son un desastre desde el punto de vista vial, pero obligan a bajar la velocidad y las estadísticas de muertes de tránsito se redujeron”.
¿Quiénes son los malos quiteños? ¿Qué hacer?
Desde 2025, el concejal Andrés Campaña empezó a salir a las calles para ubicar a “malos quiteños”. Deberían existir -explica- dos líneas de trabajo para mejorar la convivencia: una de carácter preventivo, con un fuerte componente educomunicacional, para enseñar a ser buen ciudadano; y otra que sancione, a cargo de la AMT y la Agencia Metropolitana de Control (AMC). “Ubicamos comportamientos incorrectos: vender perritos, parquearse donde dice No estacionar, libar en el espacio público. El escarnio público hace que se module el comportamiento”.

Gissela Chalá cree que hay que construir comunidad
Para la exconcejala, Gissela Chalá, “no basta con que en el Trole nos digan que ‘Quito es la ciudad más linda del mundo’. Sí lo es, pero no lo vivimos”. Se nos habló de la cultura metro -apunta-, pero cree que tendría que ir más allá del “ceda el asiento y no bote basura- Había que tomar la oportunidad para hacer sentir que Quito es nuestro, construir comunidad”.
En eso coincide Édgar Cevallos, quien pensó en el concepto de don Evaristo para educar. Pero cree que ahora, además de un personaje, al quiteño le hace falta reaccionar, “comprometerse con la ciudad; la comunidad la hacemos todos”.