
Masacre en Santa Elena: madres claman por los cuerpos de sus hijos
El desgarrador clamor de una madre tras la masacre de seis jóvenes que viajaron a la playa y nunca regresaron
El drama no termina para cinco familias del recinto Fátima, en el cantón Pedro Carbo. La mañana del 28 de enero de 2026, en la Fiscalía de la parroquia Manglaralto, Mónica Solís recibió finalmente la documentación para retirar el cuerpo de su hijo Diego Solís Villamar, uno de los seis jóvenes hallados sin vida en la provincia de Santa Elena. Sin embargo, la esperanza de llevarse también a su otro hijo se volvió a desvanecer.
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Con el dolor a flor de piel, la madre aguardaba poder trasladar junto a Diego el cuerpo de Josué Francisco Merchán Solís, su otro hijo, también víctima de la matanza que acabó con la vida de seis jóvenes que salieron el 3 de enero del recinto Fátima con destino a la playa de la comuna Palmar. Pero no fue posible. La Fiscalía le informó que deberá esperar los resultados de las pruebas de ADN para confirmar la identidad del segundo cuerpo.
“Los dos salieron juntos rumbo a la playa y así quería llevármelos”, dijo entre sollozos Mónica Solís. Según relató, la fiscal a cargo del caso le explicó que no se puede entregar el otro cadáver hasta que concluyan los exámenes genéticos que permitan establecer con certeza a quién corresponde.
Aunque la semana pasada la Policía informó que los seis cuerpos encontrados el martes 13 de enero en una finca de la comuna La Bajada, parroquia Colonche, corresponden a los seis jóvenes desaparecidos y que tres ya habían sido reconocidos, los familiares sostienen que sólo dos han sido identificados oficialmente mediante pruebas técnicas.
Diego Solís Villamar fue reconocido por un pequeño tatuaje en uno de sus brazos, mientras que Josué Johan Ponce Merchán fue identificado por una antigua fractura en el hombro, donde tenía un elemento metálico. El cuerpo de este último fue retirado del anfiteatro de Santa Elena el miércoles 21 de enero.
Una larga espera de los familiares
En la Fiscalía de Manglaralto se informó a los allegados de Josué Francisco Merchán Solís (19), Cristhian Josué Holguín Jácome (23), Víctor Fernando Borbor Castro (22) y un adolescente de 17 años, que deberán esperar hasta 40 días para la entrega de los cuerpos, una vez concluidas las pruebas de ADN. “Esto es una pesadilla. Ya está comprobado que los cuerpos son de nuestros familiares, deben entregarlos”, reclamó otro de los deudos.
A la tragedia se suma la falta de recursos. Las familias, dedicadas a la agricultura, han tenido que endeudarse para cubrir los constantes viajes desde Pedro Carbo hasta Santa Elena y realizar los trámites necesarios para recuperar a sus seres queridos. El dolor se mezcla con la impotencia y la angustia económica.
Investigación en curso
La Policía informó que las investigaciones continúan bajo reserva. Según las primeras indagaciones, se ha mapeado la ruta que siguieron los jóvenes y no se descarta que hayan sido interceptados al llegar al malecón de Palmar. Mientras tanto, las familias claman justicia y respuestas, aferradas a la esperanza de cerrar, aunque sea en parte, una herida que sigue abierta.
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