
Colonos impulsan el turismo en Las Carmelas
El recinto trabaja en atraer con sus leyendas y su paisaje natural
En el corazón de la vía Salcedo–Tena, en el sector Recinto Las Carmelas, la tradición artesanal en madera sigue viva gracias al trabajo de Héctor Pallo, un artesano que ha heredado y preservado un oficio transmitido de generación en generación. En su taller, ubicado a un costado de la carretera, transforma la madera de aliso en cucharas, bateas y tablas de cocina, elementos esenciales en los hogares ecuatorianos.
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“Vivo de esto. Aquí elaboro artesanalmente cada pieza. Todo lo hago con mis propias manos, desde el corte del árbol hasta el último detalle”, comentó Pallo mientras muestra con orgullo su trabajo. Explicó que el aliso es un árbol nativo de la zona y su aprovechamiento no genera impacto ambiental negativo, ya que vuelve a crecer de forma natural. De esta manera, la artesanía no solo conserva la tradición, sino que también respeta el entorno.
La elaboración de las artesanías de madera es completamente manual. El proceso inicia con la selección del árbol adecuado, que luego es cortado en trozos según el tamaño requerido. Con herramientas tradicionales y algunas modernas, don Héctor da forma a cada pieza con dedicación y precisión.
Utensilios para los visitantes
“Hacer una cuchara puede tomar entre diez minutos y una hora, dependiendo del tamaño”, explicó mientras esculpe un nuevo utensilio. De un solo árbol grande se obtienen varias tablas, y de cada una nacen múltiples cucharas o bateas, optimizando así el uso del recurso natural.
Además de la artesanía, la vía Salcedo–Tena ofrece una experiencia turística ligada a la naturaleza y la hospitalidad de su gente. Marco Luna, morador del sector, invitó a los visitantes a conocer este rincón lleno de encanto. “Aquí hay gastronomía típica, pesca de truchas en el río, cabañas para hospedarse y una paz que no se encuentra en la ciudad”, señaló.
Aunque la carretera aún está en proceso de mejora, es accesible para vehículos 4x2 y 4x4. Se recomienda a los viajeros llevar ropa cómoda, botas de caucho y abrigos para las noches frías. La zona alberga una rica biodiversidad, con presencia de venados, osos de anteojos y tapires.
Turismo con historia y tradición
El turismo comunitario se ha convertido en una apuesta clave para los habitantes del kilómetro 60 de la vía. Luis Barreros, representante de la asociación de colonos Los Carmelos, destacó la riqueza histórica del sector. “No solo tenemos naturaleza, también historias que se han transmitido por generaciones”. Entre los relatos se encuentra la leyenda de Ana Tenorio, antiguas haciendas y tesoros ocultos que alimentan el misticismo local. La comunidad también impulsa actividades como ciclopaseos y festividades religiosas, entre ellas la reciente celebración en honor a la Virgen de la Carmela.
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