
Mel Gibson cumple 70: divorcio, polémicas y un Hollywood que no lo perdona
A los 70 años, Mel Gibson enfrenta un nuevo divorcio mientras Hollywood sigue sin perdonar sus polémicas
Mel Gibson cumple 70 años en un momento tan simbólico como contradictorio de su vida. El actor y director, una de las figuras más influyentes y también más controvertidas del cine contemporáneo, llega a esta fecha clave recién divorciado, inmerso en la posproducción de La resurrección de Cristo y todavía lejos de conseguir el perdón definitivo de Hollywood.
Su historia reciente es un mosaico de talento indiscutible, heridas abiertas y una reputación marcada por décadas de excesos verbales, conflictos legales y posturas ideológicas extremas.
Un aniversario entre lo íntimo y lo profesional
Este sábado 3 de enero, Gibson sopló las velas acompañado por algunos de sus nueve hijos en California, donde reside habitualmente. El festejo llega apenas días después de que el propio actor hiciera público su divorcio de Rosalind Ross, guionista y madre de su hijo menor, aunque la separación se produjo a finales de 2024.
Un cierre personal que coincide con una etapa profesional intensa: el cineasta ha adelantado al otoño de 2025 el rodaje de La resurrección de Cristo, secuela largamente esperada de La pasión de Cristo (2003).
El regreso creativo que no borra el pasado
A sus siete décadas, el neoyorquino criado en Australia vive una paradoja constante. Mientras logra concretar uno de sus proyectos más ambiciosos, sigue sin obtener la absolución de una industria que no olvida sus comentarios racistas, antisemitas y homófobos, ni sus reiterados escándalos públicos.
Gibson ha defendido posturas religiosas ultraconservadoras, como el rito tridentino, y ha llegado incluso a construir dos iglesias para sostener esa visión del mundo que choca frontalmente con el Hollywood actual.
Talento, carisma y una caída prolongada
¿Cómo ha sobrevivido Mel Gibson a una sucesión tan prolongada de acciones extracinematográficas? En gran parte, por su talento y su carisma personal.
Quienes lo conocen destacan su calidez, su sentido del humor y una presencia magnética que contrasta con la dureza de sus declaraciones públicas.
Sin embargo, ese encanto no logra borrar definitivamengte la cadena de episodios que han marcado su trayectoria en los últimos 20 años.
Violencia, alcohol y declaraciones imperdonables
Uno de los golpes más duros a su carrera ocurrió hace tres lustros, cuando su entonces pareja, la pianista Oksana Grigorieva, lo denunció por violencia machista. El caso incluyó acusaciones graves y la filtración de mensajes de voz con expresiones abiertamente racistas y violentas, que provocaron un rechazo generalizado en la industria.
A ello se suman sus conocidos problemas con el alcohol. En 2006, durante una detención por conducir ebrio, lanzó comentarios antisemitas que luego intentó justificar por su estado de embriaguez. Meses después, protagonizó otro incidente similar con una agente de policía, reforzando una imagen pública cada vez más deteriorada.
Nuevas polémicas y viejas posturas
Lejos de moderarse, a inicios de 2025 volvió a generar controversia durante una entrevista en el pódcast de Joe Rogan. Allí difundió teorías conspirativas sobre el cáncer, el sida y el cambio climático, atacó al papa Francisco y rechazó la teoría de la evolución.
Todo ello ocurrió mientras su casa en Malibú era afectada por incendios forestales y tras haber sido nombrado por Donald Trump como uno de sus embajadores culturales para “hacer Hollywood grande otra vez”.
Aliados fieles en medio del aislamiento
Pese al aislamiento en la industria, Gibson conserva apoyos clave que parecen no dejarlo solo ni en las peores circunstancias.
Cuenta, por ejemplo, con el respaldo irrestricto de sectores ultracatólicos y del ala más radical del movimiento MAGA, además de amistades personales como Jodie Foster.
La actriz, ideológicamente opuesta a él, ha sido una de las pocas figuras de Hollywood que nunca le dio la espalda, convencida de que detrás del personaje público existe alguien capaz de reconocer sus errores, aunque no siempre de repararlos.
A los 70 años, Mel Gibson sigue siendo un nombre imposible de ignorar. Un creador brillante, un hombre marcado por sus propias contradicciones.
Pero, además, es una figura que, aunque insiste en regresar al centro del cine, continúa enfrentándose a las consecuencias de un pasado que Hollywood no está dispuesto a olvidar.
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