
Quito teje historias: llega el II Encuentro de Saberes Textiles
Artesanas, investigadoras y editoriales se darán cita para reflexionar sobre el tejido como memoria, lenguaje y relato vivo
El tejido como una forma de contar historias, de cuidar la memoria y de conectar generaciones. Desde esa idea nace el II Encuentro de Saberes Textiles: Libros y Narrativas, que se realizará en Quito los días 7 y 8 de marzo. Más que una feria, el evento se plantea como un espacio de encuentro donde el oficio textil se entiende también como pensamiento, afecto y una manera de narrar el mundo a través de las manos.
La cita tendrá lugar en el Museo de la Ciudad y reunirá a artesanas, creadoras, investigadoras y editoriales especializadas en torno a un diálogo entre prácticas ancestrales y miradas contemporáneas. La propuesta busca acercar al público a los procesos detrás del trabajo textil, poniendo en valor no solo las piezas terminadas, sino también las historias, saberes y experiencias que las hacen posibles.
Andrea Samaniego, artesana, fundadora de la plataforma Nina Folk y coordinadora del encuentro, explica que esta segunda edición apunta a consolidar un espacio especializado en la ciudad. “El Encuentro de Saberes Textiles es una oportunidad para reconocernos con el otro a partir de las materialidades, la crianza mutua y los afectos que se tejen en el oficio”, señala, destacando el valor comunitario que existe detrás de cada proceso artesanal.
Durante los dos días del evento habrá 30 stands de artífices, emprendimientos y editoriales, además de charlas y talleres gratuitos abiertos al público. La programación busca generar un diálogo cercano entre quienes producen y quienes observan, permitiendo que los visitantes no solo compren o miren, sino que también participen, aprendan y comprendan la dimensión cultural y simbólica del tejido.
El encuentro cuenta con el apoyo del Instituto de Fomento a la Creatividad y la Innovación, y pone el foco en la visibilización de saberes ancestrales, el comercio justo y la identidad cultural. Al realizarse en el marco del 8 de marzo, la iniciativa también destaca el rol de las mujeres y de las prácticas textiles como espacios de producción simbólica, social y política, donde las voces históricamente invisibilizadas encuentran un lugar central.
"En tiempos donde lo inmediato domina, la feria propone volver la mirada hacia lo hecho a mano, hacia los procesos lentos y hacia las narrativas que se construyen, puntada a puntada, en comunidad", señala la organizadora.
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