
La muestra “Urea Over-Grown” explora el dolor y la fragilidad desde el arte
La exposición del artista quiteño Ernesto Salazar propone un diálogo entre el cuerpo, la enfermedad y la vida vegetal
El cuerpo como un lugar que no se puede abandonar, un espacio donde conviven el dolor, la memoria y el cuidado. Desde esa idea parte Urea Over-Grown, la nueva exposición del artista quiteño Ernesto Salazar Rodríguez, que llegará a la N24 Galería de Arte con una propuesta que se mueve entre lo íntimo y lo tecnológico. Lejos de buscar respuestas cerradas, la muestra ahonda en cómo los procesos corporales pueden transformarse en materia artística y en una forma de diálogo con otros cuerpos vivos.
La instalación que sirve como puno de arranque de la exposición, nace de una experiencia personal del artista ligada a la enfermedad y a la manera en que esta modifica la percepción del tiempo. A partir del registro de movimientos peristálticos, un sistema de riego se activa y se adapta al ritmo de las plantas que habitan la obra. El resultado es una convivencia entre fisiología humana, tecnología y vida vegetal, donde los tiempos no coinciden del todo, pero logran sostenerse mutuamente en una relación de cuidado.
Uno de los ejes más sugerentes de la propuesta es la transformación de la urea: aquello que dentro del cuerpo puede convertirse en sedimento doloroso, fuera de él funciona como fertilizante. Esa paradoja atraviesa toda la muestra, que plantea cómo algo asociado al malestar puede también abrir posibilidades de vida. En ese intercambio, la obra reflexiona sobre prácticas de alivio diversas, desde lo médico hasta lo simbólico, y plantea el dolor no como un final, sino como un proceso en constante movimiento.
Una nueva etapa
La curadora Brenda Vega acompaña el proyecto desde una mirada cercana, construida a partir de conversaciones y del seguimiento al proceso creativo. "Más que imponer una lectura única, el montaje apuesta por mostrar lo precario, el error y los pequeños cambios del cuerpo como elementos que revelan su fragilidad y su capacidad de adaptación", ha dicho. Vidrio, cerámica, madera y dispositivos tecnológicos se combinan para crear una experiencia donde nada resulta neutral: cada material dialoga con la idea de extensión del cuerpo.
La trayectoria de Salazar ha explorado durante años la relación entre identidad, tecnología y espacios digitales, utilizando herramientas como realidad aumentada, programación e instalación multimedia. En esta nueva etapa, su investigación gira hacia lo biológico y lo tangible, incorporando preguntas sobre microbiota, enfermedad y mutualismo con lo vegetal, como si el cuerpo dejara de ser solo un tema para convertirse en un ecosistema en expansión.
Urea Over-Grown se inaugura el jueves 19 de febrero a las 17:00 y podrá visitarse hasta el 7 de marzo en el espacio cultural, ubicado en Isabel La Católica y Francisco Galavis, en Quito. La entrada es libre.
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