
El programa Otros Ojos inicia su segundo año en la capital
La iniciativa apunta a formar públicos críticos en un entorno saturado de pantallas. Está dirigido a jóvenes y estudiantes
El programa Otros Ojos comienza su segundo año de actividades en Quito con el propósito de consolidar la educación a la imagen como una herramienta para formar espectadores críticos. Tras una primera etapa enfocada en acercar a estudiantes a salas de cine independiente, el proyecto entra ahora en una fase de fortalecimiento y ampliación de alianzas.
La iniciativa llegó a Ecuador en 2025 como un plan piloto inspirado en el modelo francés de Educación a la Imagen (Éducation à l'image). Su planteamiento parte de una premisa clara: no basta con consumir imágenes, es necesario aprender a leerlas. En un contexto marcado por la multiplicación de pantallas y contenidos audiovisuales, el programa propone el cine como un espacio de reflexión y encuentro colectivo.
Durante su primer año, 3.256 estudiantes de distintas unidades educativas de Quito participaron en la fase inicial del proyecto. Las funciones se realizaron en la sala Alfredo Pareja Diezcanseco de la Cinemateca Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y en Fundación OchoyMedio, en La Floresta. Las proyecciones estuvieron acompañadas de foros y guías pedagógicas diseñadas para cada grupo etario, desde educación básica hasta bachillerato.
Entre las películas exhibidas en la primera etapa constaron títulos como L’Argent de Poche, de François Truffaut, y Interdit aux chiens et aux italiens, de Alain Ughetto. La programación fue definida por una mesa técnica integrada por representantes de los países andinos participantes y Francia, con criterios diferenciados según franjas de edad.
El proyecto es ejecutado en Ecuador por la Alianza Francesa de Quito junto con la Fundación OchoyMedio y la Red de Cineclubes del Ecuador, y cuenta con el respaldo de entidades culturales y educativas locales.
En esta nueva etapa, Otros Ojos convoca a instituciones públicas y privadas, universidades, fundaciones y organizaciones culturales a sumarse como aliados estratégicos. La meta es asegurar la continuidad del programa y ampliar su alcance, con la idea de que educar la mirada —más allá de una práctica artística— puede convertirse en una forma de fortalecer la ciudadanía y la relación de las nuevas generaciones con la cultura.