Cultura

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El proyecto articula experiencias realizadas con la Fundación para la Conservación de los Andes Tropicales (FCAT), el centro de acogida Casa Arupo y el colectivo peruano Amapolay.Cortesía

El arte gráfico es el punto de partida de una muestra comunitaria en Quito

La exposición se lleva a cabo en Spacio Cultural y es parte del proyecto 'Converger gráfico'

La gráfica puede ser una técnica, un oficio o un lenguaje, pero también puede convertirse en un punto de encuentro. Converger Gráfico | Pedagogías gráficas comunitarias parte de esa idea para reunir procesos de creación desarrollados junto a comunidades en situación de vulnerabilidad, a través de talleres que exploran la serigrafía y el grabado desde una lógica colectiva, accesible y situada. La muestra final, en la que se exhiben los resultados de esa labor, abrió sus puertas en la capital.

El proyecto articula experiencias realizadas con la Fundación para la Conservación de los Andes Tropicales (FCAT), la Fundación Museos de la Ciudad, el centro de acogida Casa Arupo y el colectivo peruano Amapolay, y pone el foco en la gráfica como herramienta pedagógica. Más que centrarse únicamente en piezas finales, la propuesta pone en primer plano los procesos: cómo se aprende una técnica, cómo se adapta a distintos contextos y qué sucede cuando el hacer gráfico se cruza con la vida cotidiana de quienes participan.

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Uno de los procesos se desarrolló junto a una comunidad vinculada a la reserva de FCAT. El trabajo implicó varios meses de planificación previa, reuniones y coordinación con las instituciones aliadas, antes de trasladarse al territorio. “Fueron varios meses de reuniones y luego tres días de taller, trabajando desde el bocetaje hasta la impresión”, explicó el artista Christian Tapia, responsable del componente pedagógico del proyecto.

De la teoría a la práctica

Durante tres jornadas consecutivas, las participantes trabajaron en un taller intensivo de serigrafía que recorrió todo el proceso, desde el bocetaje hasta la impresión final sobre soportes textiles. “Aprendíamos la técnica de hacer bocetos, quemar mallas e imprimir. Cada sesión duraba cinco horas y el objetivo primordial era hablar de la serigrafía como técnica, porque las chicas allá tienen un club de arte y ya han recibido otros talleres vinculados a la gráfica”, señaló Tapia. El proceso dialogó también con intereses previos de la comunidad. “Ellas ya habían explorado la posibilidad de generar algún emprendimiento con la ropa, entonces estaban muy emocionadas por ver de qué forma el textil o la aplicación en prendas se podía trabajar a través de esta técnica en particular”.

El taller contó con la participación de Fernando Castro, integrante del colectivo peruano Amapolay Manufacturas Autónomas, un proyecto cultural independiente con más de 15 años de trayectoria que trabaja en el cruce entre arte, diseño gráfico, serigrafía, activismo visual y producción textil. Como parte del cierre del proceso, el equipo dejó herramientas y materiales en la comunidad. “Dejamos varios equipos porque la idea era generar un compromiso: los materiales ya están ahí, ahora la invitación es a que repliquen la técnica de la manera que a ustedes les haga sentido”.

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Converger Gráfico se enmarca dentro de una programación más amplia impulsada por Spacio Cultural.Karina Defas

El segundo proceso se desarrolló en Quito, junto a chicas de una casa de acogida, a partir de talleres de grabado en jabón impartidos por la artista visual y educadora Catalina Narváez. A diferencia del trabajo con FCAT, aquí el acercamiento a la gráfica fue inicial y eminentemente exploratorio. “Aquí fue más una exploración desde el juego y la sensibilidad”, relató la artista.

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Este proceso se llevó a cabo durante dos semanas, en jornadas acordadas con las participantes, y contó con un acompañamiento enfocado en la contención del grupo. “Si bien no es un espacio terapéutico, sí es un medio que te genera otra visión del mundo. También hubo la necesidad de trabajar la contención, de decir: está la gráfica, pero también este acompañamiento que usa el arte para activar otros procesos”, explicó Tapia.

La muestra final, una de las primeras en llevarse acabo en el circuito de galerías de la urbe, abrió sus puertas en Spacio Cultural, ubicado en las calles Luis Felipe Borja y Av. Tarqui. 

La muestra se puede visitar en Spacio Cultural de martes a sábado de 12:00 a 17:00. El ingreso es libre.

Un proceso sostenido

Además de estos procesos comunitarios, Converger Gráfico se enmarca dentro de una programación más amplia impulsada por Spacio Cultural, un espacio independiente y de autogestión que desde 2019 se ha consolidado como un lugar de convergencia para artistas, ilustradores, grabadores, fotógrafos y proyectos culturales. La propuesta fue seleccionada por los fondos del Instituto de Fomento a las Artes, Innovación y Creatividades (IFAIC) y contempla seis muestras a lo largo de seis meses, cada una acompañada de talleres y actividades dirigidas a la comunidad.

La programación se inició el año pasado con la muestra Grafitodas, a cargo de la Red de Mujeres y Disidencias, y se ha ampliado con otras exposiciones, entre ellas propuestas de artistas internacionales como el colombiano Jorge Lewis. “La gráfica popular, el grabado, la ilustración y la serigrafía han sido parte de nuestra identidad desde el inicio de Spacio Cultural, y propuestas como esta buscan visibilizar las técnicas y a quienes las crean, así como generar una conexión directa con la comunidad”, explica Diego Toro, gestor del espacio.

El proyecto terminará en febrero con una muestra colectiva de técnicas gráficas enfocadas en las relaciones amorosas, una propuesta en la que participan creadores de todo el país. 

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