Ocio

BRENDA CANTANTE
En Imbabura, Chimborazo y en Santo Domingo de los Tsáchilas, Brenda se acercó a los ritmos desde el conocimiento y la ritualidad.GUSTAVO GUAMAN

Brenda: “Quiero resaltar la memoria e identidad de mi país”

La cantautora representará al país en el Festival de Viña del Mar 2026 con el tema “Capullito”

En plena pandemia, cuando la industria publicitaria aún parecía ofrecerle estabilidad, Brenda Andrade tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida. Renunció a su trabajo en una agencia donde manejaba cuentas importantes y, por primera vez, dejó Guayaquil para internarse en la Sierra. “En la agencia estaba súper bien, pero sentí que había un llamado mucho más grande para mí y sobre todo para mi voz”, recuerda. Ese viaje, marcado por el miedo y la incertidumbre, se convirtió en un recorrido personal y musical por el Ecuador, una búsqueda que hoy la lleva a representar al país en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026.

Nacida en Guayaquil hace 29 años, de padre otavaleño y madre guayaquileña, Brenda creció entre dos regiones y dos universos culturales. “He crecido entre la Sierra y la Costa; entre la machica y el ceviche; entre los relatos de mis abuelos, los boleros y los sanjuanitos”, dice. Su relación con la música se dio de forma natural, en un entorno familiar donde cantar y tocar era parte de la vida cotidiana. “Mi familia siempre fue muy musical, mis tíos abuelos cantaban, hasta ahora tocan y cantan. Mi mami también le gusta cantar, mi abuelita en Otavalo también. Creo que esa conexión con la música, sobre todo con la música popular, se dio de una manera muy natural”. En las reuniones familiares aprendió boleros, pasillos y valses, guiada por parientes que, sin proponérselo, se convirtieron en sus primeros maestros.

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Al pensar en su pasado académico, la artista asegura no sentir que haya cambiado de rumbo, sino de industria. Considera que esa formación le dio herramientas para entender su carrera desde una perspectiva más profesional. “La música es arte, pero también es un negocio. Hay que dejar de romantizar la carrera musical y entender que necesita campañas, lanzamientos, expectativas para ser sostenible”. Ese aprendizaje fue clave cuando decidió apostar de lleno por su proyecto artístico, una decisión que en su momento generó la preocupación de sus padres, pero que hoy sostiene su camino.

Reencontrarse con el país

Aquel viaje por el país que realizó inesperadamente, fue también un proceso de aprendizaje profundo. En Imbabura, Chimborazo y en Santo Domingo de los Tsáchilas, la joven se acercó a los ritmos desde el conocimiento y la ritualidad. “Entendí que un sonido no existe porque sí, sino porque está arraigado a una situación, a una ancestralidad, a una fecha importante. Hay ritmos que se tocan en funerales, otros en celebraciones específicas”, cuenta. Esa experiencia transformó su relación con la música ecuatoriana: de una memoria familiar pasó a una forma de resguardar la identidad nacional. “La música que hago empezó como un homenaje a la música con la que crecí, pero hoy se ha transformado en llevar y guardar la memoria de mi país”.

Ese proceso la llevó a la composición. Durante la pandemia pidió a amigos y músicos de distintas comunidades “clases de introducción” a las músicas locales y, con esas herramientas, empezó a escribir. En 2023 ganó un fondo del Instituto de Fomento a la Creatividad y la Innovación (IFIC) para producir En la tierra, su primer EP de música inédita. “Es un llamado a volver a conectarme con la tierra. Por más perdido que uno esté, la respuesta siempre va a estar ahí”, afirma. El disco fusiona sanjuanitos y bombas de Imbabura con una producción contemporánea.

Un escenario inesperado

Ese llamado por reconectarse con el yo está presente en “Capullito”, la canción con la que representará a Ecuador en la categoría folclórica del Festival de Viña del Mar 2026. La noticia la tomó por sorpresa. “No me lo esperaba. El año pasado apliqué y no salí seleccionada, este año volví a aplicar con la misma intención, pero sin esperar nada. Que el festival me dé esta oportunidad es una validación muy bonita a mi trabajo y a mi composición”, señala.

Sobre la canción, explica que nació desde una experiencia personal, romántica, pero hoy tiene otro sentido: “Ya no se la canto a otra persona, me la canto a mí. El capullito es algo que está floreciendo, es reconciliarme con mi amor propio y entender que voy a florecer en otro escenario”.

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Tras concluir con su participación en Viña del Mar, en marzo presentará “Pena”, una canción inspirada en las sonoridades del centro del país.Cortesía

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Para la cantante, el 2026 será un año de nuevos lanzamientos. Tras concluir con su participación en Viña del Mar, en marzo presentará “Pena”, una canción inspirada en las sonoridades del centro del país, y en mayo lanzará un nuevo EP que continúa explorando ritmos ecuatorianos, incluso con un pasillo de su autoría.

“Nunca pensé que me iba a componer un pasillo, pero para mí, la composición se trata de eso, de se trata jugar con la música”, comenta. 

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