Cartas de lectores | ¡La vanidad ha sido la práctica de los gobernantes!
Casi sin notarlo nos volvemos indiferentes ante los clamores ajenos
Siempre se repite la misma crónica, centrada solo en ellos y su grupo. Basta revisar la historia y observar los nefastos gobiernos que hemos tenido, marcados por intereses mundanos que convierten la gobernanza en corrupción. Han sido irresponsables al servicio del poder, con campañas que prometían defender a los marginados. Si realmente trabajaran por el bien común no existirían profundas desigualdades entre la riqueza concentrada en pocas manos y la multitud de necesitados. Caer en la resignación es un error. Es absurdo que un pueblo ponga sus esperanzas en horizontes inmorales que socavan identidad, dignidad y libertades. Nuestra clase política y ciertos empresarios están dominados por la avaricia, incluso en sus propios entornos.
Merecemos ser escuchados y un gobierno que convoque a sus adversarios con respeto. Debemos salir de un sistema dominado por políticos egoístas, donde el abandono es constante. Hoy más que nunca se requieren autoridades íntegras, fieles a sus responsabilidades, capaces de decir ¡No! al dinero que corrompe y fomenta estilos de vida excluyentes.
Casi sin notarlo nos volvemos indiferentes ante los clamores ajenos. Es lamentable que las autoridades no den ejemplo y fragmenten en lugar de unir. Necesitamos equilibrio y un mejor orden social, con acciones que reduzcan la corrupción. La debilidad humana siempre ha existido, pero debemos aprender de los errores antes de que la codicia se arraigue. ¡Ojalá dejen la ambición de poder y se dediquen a servir realmente a la gente, especialmente a los más necesitados!
Mario Vargas Ochoa