Guayaquil

Guayaquil: La sociedad civil confronta el transporte ante el silencio oficial

Organizaciones comunitarias buscan alternativas.  La paciencia y los bolsillos de los usuarios, al borde del colapso.

Caos. La movilización sin buses es cada vez más cruenta. Guayaquil gasta hasta tres veces más en pasaje.
Caos. La movilización sin buses es cada vez más cruenta. Guayaquil gasta hasta tres veces más en pasaje.Miguel Canales / Expreso

El viernes 21 de mayo empezó un paro parcial de transporte urbano en Guayaquil, respuesta a la falta de avances en las mesas instaladas por las autoridades para tratar el alza del diésel. El gremio presiona por una solución inmediata y los usuarios casi colapsan desde la paciencia y las economías.

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Se cumplen hoy ocho días de esa medida y no hay avances significativos. Por un lado el Gobierno recién instalado ha preferido mantenerse al margen, igual que la Autoridad de Transporte y Movilidad de la urbe, a la que al paso salió el Cabildo a representar con un discurso igual estancado que el silencio. Aquel que apura al Gobierno a que se haga cargo.

La falta de acciones, soluciones y respuestas ha llevado a la sociedad civil a tomar la batuta de las conversaciones con los transportistas. Esta semana, el Observatorio de Servicios Públicos instaló mesas de diálogo en busca de soluciones.

MedidasUna delegación se trasladó a la Defensoría. Hay un compromiso de la entidad de solicitar una mesa de diálogo ampliada con autoridades.

La noche del jueves 27 de mayo, la organización, coordinada por César Cárdenas, envió un comunicado en donde anunciaba que usuarios, transportistas y choferes tratan la problemática actual.

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Entran allí organizaciones barriales, populares, transportistas y delegados de los choferes que operan las unidades, quienes expusieron la situación de sus agremiados.

Que los costos de operación y el alza de los combustibles, así como el aforo reducido, por la pandemia, hacen imposible cubrir los gastos y las deudas que mantienen, y que por eso trabajan menos horas, son parte de los argumentos.

Que no quieren perjudicar al usuario con una alza de los pasajes y que esperan que el gobierno nacional, de manera conjunta con el Municipio, busque alternativas de subsidio directo a la transportación pública, han dicho en esos primeros diálogos.

Hay mucho que aclarar sobre el tema transporte. El servicio urbano es deficiente. No han cumplido con sus promesas. El usuario no puede pagar la factura.

César Cárdenas, presidente del Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos

La iniciativa del inicio de las conversaciones desde la sociedad civil responde a la necesidad de imponer al usuario como eje medular de cualquier decisión que se tome al respecto de esta crisis, confirma a este medio Guillermo Leones, representante en la mesa de diálogo de la Confederación Unitaria de Barrios del Ecuador.

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“Queremos evitar la confrontación, queremos evitar el regreso a los escenarios de los noventa, donde transportistas con posición cerrada coercionaban a los gobierno, que cedían siempre perjudicando al usuario”, explica.

Quienes usan el transporte público son los principales actores porque son los afectados directos, ahora mismo, y lo serán si llegase a aceptarse un alza del pasaje, recalca el líder comunitario.

En este tema no podemos olvidar la precarización al trabajo del conductor de buses. Muchos no son asegurados y no les pagan como corresponde.

Guillermo Leones, representante de la Confederación Unitaria de Barrios

El fin de estos diálogos es llegar a formar una propuesta a las autoridades, principalmente del gobierno central, sin desmerecer la participación del Municipio de Guayaquil, entidad a la que desde el viernes anterior se solicitó audiencia formal y aún no hay respuesta.

Sobre aquello, recuerda que muchas personas de la urbe han debido o multiplicar sus tiempos de viaje, incluso a pie, o gasta mucho más esta semana. “Es preciso que cambien la estrategia. Hay un abandono al usuario, sin plan de contingencia efectivo y los taxis amarillos cobran montos indiscriminados a propósito de este momento de crisis”, señala.

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César Cárdenas, coordinador del Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos, resume que la idea de frentear el problema nace de la irresponsabilidad de las autoridades locales y nacionales ante la desesperación de la gente, de no tener cómo movilizarse.

“Tenemos el derecho de intervenir en asuntos de interés público de la ciudad. Nuestro norte es lograr que se mantenga el costo del pasaje. No se puede descargar los impactos de la crisis en los pobres como se está haciendo”, resalta.

En otras palabras, Cárdenas considera que ante la inacción de las autoridades es responsabilidad de la sociedad civil intentar mover consensos. “Estamos respondiendo a las inquietudes y preocupaciones de la comunidad, que no está siendo escuchada, lamentablemente”, insiste el líder.

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El transportista Lenar Aldaz, quien también es directivo del Frente de Base de Transportistas Urbanos de Guayaquil, participa como representante del gremio en la mesa instalada. Aldaz propuso que todo el sistema de transportación debería unificarse. Es decir, que por el mismo valor del pasaje pueda la gente trasladarse en metrovía y buses.

En la lista de propuestas ciudadanas está el cese paralizar el transporte en horarios que perjudican a los trabajadores y solicitar al gremio a consideración de un cambio de hora en su reclamación, por ahora.

Se insiste además en que mantenga el valor del pasaje y en el congelamiento del precio de los combustibles, además de la necesidad de un subsidio directo vía tarjetas electrónicas para los transportistas.