Salitre: Medio siglo en espera de un puente

  Guayaquil

Salitre: Medio siglo en espera de un puente

Habitantes de 10 recintos de este cantón le temen al invierno.  La estructura colapsa. Ellos la construyen con madera y caña

EL PUENTE VERNAZA- LA FLORIDA DE 80 METROS DE LARGO
Hecho. Cuando el nivel del agua sube, el puente de caña colapsa y los habitantes quedan incomunicados.Édgar Romero

Los habitantes de los recintos La Florida, Durán del Frente, El Cerrito, San Felipe, Hacienda Nueva, Mastrantal, La Firmeza, Santa Margarita, Bebo y Durán de Abajo, en Salitre; todos los años, desde hace medio siglo, viven una odisea porque con la llegada de la temporada invernal y la creciente del río Vinces, ya no pueden cruzar por el puente de caña y madera que los conecta con la parroquia Vernaza y la cabecera cantonal, porque colapsa.

Todos los años, asimismo, los habitantes recogen dinero para comprar los materiales del que está hecha la estructura que, durante ocho meses (mientras no hay lluvias), les sirve para desplazarse en motos y bicicletas, sobre todo, hacia las ciudades principales de Salitre, donde venden sus productos. En el sector, la mayoría se dedica a la actividad agrícola.

La cifra1.300 familias viven aproximadamente en los 10 recintos de Salitre directamente afectados.

“Desde hace 50 años hemos pedido este puente y ninguna autoridad nos ha tomado en cuenta”, lamenta Eddy Román, habitante de Hacienda Nueva, quien coincidiendo con Carmen Plúas, moradora del recinto Santa Margarita, aledaño, se queja de no querer estar más aislada durante esta época.

Todos los años pasa lo mismo y los que más sufrimos somos los agricultores. No podemos sacar nuestros productos o nos vemos obligados a recorrer rutas que atrasan las entregas.

Raúl Espinoza
agricultor
via Yurima

Vías deterioradas: “El polvo que respiramos nos obliga a vivir en una cárcel”

Leer más

“Cuando el nivel de agua sube, el puente simplemente desaparece. Y si no tenemos canoas, no hay forma de salir a adquirir o vender nuestros productos. Es una lástima aceptar que tenemos que vivir así, no queremos”, señaló Plúas, al hacer hincapié en las distancias que deben recorrer cuando, bajo esos escenarios, ese medio de transporte fluvial no está disponible.

ASI PASAN LAS MOTOCICLETAS
A los habitantes y agricultores les preocupa que la estructura se desmorone.Édgar Romero

Son horas las que deben circular para llegar al puente metálico de la localidad San José, de la parroquia Antonio Sotomayor de la provincia de Los Ríos; la más cercana para movilizarse en auto, advierte el agricultor Lorenzo Arreaga, de la parroquia General Vernaza. “Se nos complica todo, incluso el acceso a un hospital”, se queja. La situación es la misma que, como lo ha venido publicando EXPRESO, la viven los habitantes de decenas de recintos de cantones del Guayas, como Colimes y Daule.

FIESTAS

300 personas son dispersadas de una fiesta en una finca de la vía a Salitre

Leer más

Frente a esta situación Bolívar Muñoz, presidente del Gobierno Parroquial de Vernaza, enviará en las próximas horas un oficio a la Prefectura del Guayas, para solicitar que el pedido sea analizado y ejecutado. Apunta a tener una reunión con las autoridades y a que recorran la zona afectada.

Necesitan intentar con esta administración, repite el agricultor José Sabando, quien solicita que así como a Colimes se le construirá finalmente un puente de hormigón (obra para la que se ha destinado $ 8,5 millones para atender el problema, como publicó ayer este Diario), se haga con ellos lo mismo.

barcos

“El muelle no resistió la correntada y soltó las naves”

Leer más

A través de un correo electrónico, EXPRESO preguntó a la Prefectura si tenían conocimiento de este problema y si está previsto que se haga una obra en el lugar, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Tenemos la esperanza de que la prefecta actual nos escuche y dé la mano. Esto no es capricho, es necesidad”, argumentó el también agrigultor Kléber Balón.

Este puente ha sido uno de los pedidos que más hemos hecho a lo largo de varias décadas, pero nadie nos ha escuchado. Ahora, esperamos tener suerte. Necesitamos que nos miren.

Lorenzo Arreaga,
agricultor