“El muelle no resistió la correntada y soltó las naves”

  Guayaquil

“El muelle no resistió la correntada y soltó las naves”

El dueño de los barcos aseguró que los lechuguines dañaron su atracadero. Una embarcación golpeó una baranda del Malecón 2000, cerca de La Perla

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Las embarcaciones que el jueves 14 de enero de 2021 estuvieron a la deriva en el río Guayas.Alex Lima

La maleza acuática (lechuguines) se encargó de recordar el jueves por la noche sobre riesgo que hay de que naves puedan chocar con el puente de la Unidad Nacional, con el paso peatonal a Santay, o con los postes del sistema de la aerovía. Expertos en artículos anteriores de EXPRESO cuestionaron las últimas dos obras, por restar navegabilidad en el río Guayas, y advirtieron de hechos como el ocurrido.

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Pasadas de las 18:00, los bomberos de guardia de la División Fluvial vieron que tres embarcaciones venían sin control hacia las naves de la entidad, Toa y Quil. “Reaccionamos y nos dimos cuenta de que un cuarto barco trataba de retener a las que estaban a la deriva, pero se les soltaron del cabo y tuvimos que rescatarlo. Así quedaron sin control en el río las cuatro naves”, relató a este Diario el mayor Jaime Roditi, jefe de la División Fluvial del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil.

El dueño de los barcos, Juan Carlos Correía, explicó que sus vecinos, al hacer una maniobra para liberar su nave que estaba entrapada entre lechuguines, provocaron que toda esa maleza acuática choque con fuerza contra su atracadero, dañándolo. Entonces se soltaron las tres naves que estaban amarradas allí.

“Los lechuguines golpearon con fuerza al atracadero y a las troyas donde estaban amarrados los barcos. Reventaron un cable de tierra y bridas. Por más que intentamos retener las naves, la isla de los lechuguines se los llevó”, precisó Correía.

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Inmediatamente salió una cuarta nave a tratar de rescatarlas, pero por el aguaje y la corriente no se pudo en un inicio.

Entonces llegó la Dirección Nacional de los Espacios Acuáticos, de la Armada del Ecuador (Dirnea), para finalmente con la ayuda de gabarras, a eso de las 22:00, llevar las embarcaciones Patricia, Juan Carlos, Ivón y Álvarez Cabral a muelles y asegurarlas.

Mis vecinos por sacar su nave de entre los lechuguines en la maniobra enviaron la vegetación a un costado y esta dañó el atracadero y las naves se soltaron. Además había aguaje.

Juan Carlos Correía,

dueño de embarcaciones
nave a la deriva
El hecho ocurrió la noche del pasado jueves.Christian Vinueza

Si fue un hecho fortuito o existió responsabilidad, eso lo va a determinar la Dirnea después de una investigación, anunció el doctor Leonidas Villagrán, experto en derecho marítimo.

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En efecto, la Capitanía del Puerto de Guayaquil confirmó que empezó las investigaciones y por eso la entidad prefiere usar la expresión: “presumiblemente los barcos se soltaron”. “Sin haber terminado las inspecciones no podemos dar por sentados los hechos”, destacó la capitana de corbeta María del Pilar Fares.

Tras este incidente, la autoridad marítima nacional reiteró la importancia de que se apruebe la Ley de Navegación, Gestión de Seguridad y Protección Marítima, porque el código que rige es de 1960 y las sanciones están en sucres, por lo que al convertirlas a la moneda actual, a lo mucho se cancelan 4 dólares.

Pero no es la primera vez que ocurre un incidente en el río Guayas. “No podemos olvidar cuando una embarcación chocó contra el puente peatonal a la isla Santay. Se evidencia que faltan más controles en las embarcaciones y en los muelles”, manifestó el capitán-práctico José Segovia.

Hay necesidad de que los armadores inviertan en seguridad y de que las autoridades realicen más controles a las embarcaciones y muelles. No es el primer incidente de este tipo.

José Segovia,

capitán-práctico

Según él, en las naves siempre deben existir dos tripulantes: uno que esté en cubierta y otro para que maneje la máquina. También señaló que las autoridades deben asegurarse de que los cabos que se emplean tengan certificaciones de calidad y si han cumplido ya con su vida útil.

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La maleza acuática dejó las naves a la deriva.Christian Vinueza

Aunque para Correía este no es su caso, porque cumplen con lo que exigen las normas de seguridad. La opinión de Segovia recuerda las barcazas que en noviembre del año pasado se quedaron a la deriva. Tal como lo relató EXPRESO en ese entonces, fue el aguaje el que soltó los cabos. Allí tampoco hubo una catástrofe.

Por el incidente del jueves se cerró el Puente de la Unidad Nacional y la aerovía. Con ello regresa a la memoria que cuando se planificaba la última obra, se advirtió de estos riesgos.

Otros casosEn 2017 un barco chocó el puente de Santay. En 2018 un buque de la Armada del Ecuador se golpeó. En 2020 dos barcazas quedaron a la deriva.
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Sobre esto, Carlos de Ruiz, administrador de la Agencia Aerovía, señaló que el riesgo se reduce gestionándolo. “A pesar de que no es nuestra competencia, por un convenio con el Inocar estamos por iniciar la señalización y balizamiento de los canales de navegación en el río Guayas, para contribuir a una navegación ordenada. Además se va a instalar videovigilancia, una sugerencia que habíamos dado a Inocar y Dirnea”, destacó.

¿Pero qué habría pasado si los barcos chocaban con las bases de la aerovía? Al parecer nada, según De Ruiz, quien explicó que las torres tienen protección para impactos de las embarcaciones. “Su capacidad de diseño es de 214 toneladas/metro, es decir que están en capacidad de soportar un impacto de la barcaza más grande que circula en el sector, de 1.000 toneladas de desplazamiento a 2 metros por segundo”, precisó.

Además del susto, quedó una baranda dañada en el malecón, a la altura de La Perla, por las naves que estuvieron a la deriva.