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Juan Carlos Holguín | Las relaciones de Ecuador e Irán en la última década

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Rafael Correa realizó una visita oficial a Irán, acompañado de una ‘pequeña’ comitiva de 100 personas

A veces pensamos que las guerras en otras partes del mundo no nos afectan. Pero en el contexto de la globalización, todo nos implica y nos hace parte del juego de cualquier decisión geopolítica de las potencias.

Por esta razón hay que resaltar, una vez más, lo hecho por el expresidente Moreno en cuanto a sacar al Ecuador del eje del Socialismo del Siglo XXI, después autodenominado ‘Grupo de Puebla’.

En el año 2019 el gobierno ecuatoriano tomó la acertada decisión de cerrar su embajada en Irán, junto con el cierre de la embajada en Nicaragua.

En junio de 2025 escribí en esta columna que en el año 2008, el entonces presidente Rafael Correa realizó una visita oficial a Irán, acompañado de una ‘pequeña’ comitiva de 100 personas. Allí anunció que Ecuador abriría una nueva embajada en ese país, al que consideraba un socio estratégico para nuestro futuro.

A su regreso del viaje a Irán se anunciaron una serie de supuestos acuerdos que nunca terminaron de despegar.

En el año 2012, Ahmadinejad devolvió la visita, y desde su llegada a Guayaquil, el excanciller Patiño marcaba el nuevo alineamiento de la política exterior ecuatoriana: “se trata de un presidente revolucionario, hermano amigo y solidario”.

Ya en Carondelet frente a Correa y con una gran bandera iraní en los balcones de nuestro palacio, Ahmadinejad aseguraba que “la era del imperialismo estaba en decadencia” y que comenzaba la era de los pueblos donde “se construiría un mundo carente de cualquier tipo de tiranía y opresión”.

“Las masas de los pueblos revolucionarios están despiertas en todo el mundo y estamos juntos en este camino para construir un mundo más hermoso”.

Algarabía total de los socialistas del Siglo XXI, mientras el líder iraní mencionaba estas palabras en nuestro propio territorio.

Desde el cambio político en Bolivia el año pasado, Cuba, Venezuela y Nicaragua eran los países que representaban los intereses iraníes en nuestra región: coincidentes dictaduras apoyadas en la operación de estructuras criminales.

De no ser por el proceso de salida del correísmo, el Ecuador sería parte activa del conflicto.

La cúpula de la narcodictadura venezolana había intensificado durante el último semestre de 2025 su apoyo irrestricto al régimen de los ayatolás.

Era evidente que para estas dictaduras el apoyo político y económico de regímenes como el iraní era piedra angular.

En julio pasado altos generales de las milicias venezolanas aparecieron en la embajada de Irán en Venezuela, y junto al embajador iraní Ali Chegini gritaron consignas de “viva Irán, viva Venezuela, viva Chávez, viva Nicolás Maduro”.

Eso acercó el conflicto a nuestro hemisferio.

Así se entiende la acción de Trump en Caracas el pasado 3 de enero. También el que un día antes del ataque a Irán, Trump manifestara que la dictadura de Cuba se acercaba a su fin.

La guerra siempre será una derrota, por lo que debemos dar gracias por no estar junto al eje en el que estuvimos en el año 2008.