Diana Acosta-Feldman | Orgullo para nuestra facultad
Es el resultado de un siglo y medio de formar juristas con vocación del Estado de derecho, con ética y valentía civil
Constituye un imperativo histórico pronunciarse cuando los cimientos de la República demandan el concurso de sus mentes más preclaras y este es uno de esos momentos. La Dra. Mercedes Caicedo, abogada de la gloriosa Universidad de Guayaquil, hija de nuestra facultad de Jurisprudencia, encabeza hoy la terna para presidir el Consejo de la Judicatura. Como docente de esta centenaria casa de estudios, como guayaquileña y como jurista, lo celebro con profundo orgullo.
Nuestra Facultad de Jurisprudencia, la más antigua y gloriosa, cumplió 157 años el año pasado y de sus aulas han surgido ilustres personalidades de la historia de nuestro país: presidentes de la República, magistrados de la Corte Nacional de Justicia, legisladores, alcaldes y luchadores sociales que marcaron el rumbo del Ecuador. No es casualidad: es el resultado de un siglo y medio de formar juristas con vocación del Estado de derecho, con ética y valentía civil.
Las autoridades de la Facultad de Jurisprudencia han expresado públicamente que observan con orgullo que la solvencia académica y ética de la Dra. Caicedo, fraguada en nuestras aulas, se vaya cristalizando merced a su trayectoria jurídica prístina.
Hay que decirlo sin eufemismos: el Consejo de la Judicatura ha estado manchado por hechos bochornosos, con expresidentes vinculados al crimen organizado, de los cuales algunos hoy están presos y otros han sido destituidos por la Asamblea. Es urgente que se inaugure una verdadera independencia judicial garantizada desde la Judicatura. También es hora de que el desacreditado Consejo de Participación Ciudadana, que tanto daño ha causado a la institucionalidad del país, garantice la paridad de género. La democracia paritaria no es negociable.
Es hora de dar un golpe tardío a la cultura de impunidad en la Judicatura, y que lo haga una egresada de la universidad más antigua del Ecuador, como lo dijeron las autoridades de la facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil es un orgullo. Es hora de que las mujeres hagan fuerza en la Judicatura y empiece la purga de la justicia ecuatoriana.