
Peligros por lluvias en Guayaquil: el miedo por derrumbes crece con cada gota
Ciudadanos denuncian casos de viviendas y postes al borde del colapso. Existen zonas con amenaza de derrumbe
Estructuras que crujen con cada aguacero, vecinos en permanente zozobra y un riesgo que parece normalizado forman parte del paisaje en varios sectores de Guayaquil. Con el inicio de la temporada invernal, el temor resurge entre cientos de familias que conviven a diario con edificaciones, taludes y postes que evidencian un avanzado deterioro y que, en muchos casos, están al borde del colapso.
De hecho, recientemente varias estructuras ya han colapsado, dejando a familias con complicaciones. Por ejemplo, en los últimos días, en los cerros del Carmen y Mapasingue se han venido abajo estructuras, generando pánico entre los vecinos, mientras que árboles y postes también se han caído.
Tal como lo contó EXPRESO en años anteriores, la llegada de las lluvias no solo trae acumulación de agua y congestión vehicular, sino también la reactivación de alertas por viviendas inestables, cerros vulnerables y estructuras que durante años han permanecido en estado crítico sin una solución definitiva. Los llamados ciudadanos se repiten cada invierno y, según los moradores, las respuestas oficiales siguen siendo insuficientes o tardías.

Residentes y vecinos temen que viviendas colapsen
Uno de los casos más preocupantes se encuentra en la ciudadela El Paraíso, donde residentes solicitan acciones concretas para prevenir deslizamientos y el colapso de viviendas asentadas en zonas de riesgo.
En ese sector existen áreas catalogadas como propensas a deslizamientos, donde anteriormente ya se han reportado incidentes. Sin embargo, la mayor preocupación se concentra en la calle Toronjas, donde una vivienda permanece en estado crítico desde 2023. Mirian Núñez relata lo que significa vivir con una estructura inestable a sus espaldas, que ya sufrió un desprendimiento parcial y que podría venirse abajo en cualquier momento.
“Desde el 2019 advertimos lo que podía pasar. En 2023 se cayó una parte de la casa y hasta ahora no se ha hecho nada”, contó la mujer, quien muestra documentos que evidencian solicitudes formales dirigidas a distintas instancias, sin obtener respuesta efectiva.
“Cada vez que llueve tememos que la estructura colapse completamente. Hemos pedido ayuda de mil formas a las autoridades, pero nada. Y los dueños dicen que no tienen dinero para arreglarla”, comentó Núñez.
La vivienda presenta una inclinación visible y una pared fracturada en toda su extensión. Los moradores del sector consideran que la única salida viable es una intervención integral o incluso la demolición, dada la amenaza que representa para quienes transitan y residen en la zona.
Escenarios similares se repiten en Mapasingue, Bellavista Alta, Urdenor, el cerro Santa Ana, Nueva Prosperina y San Eduardo. En estos sectores abundan las denominadas “zonas de amenaza de deslizamiento”, mientras varias edificaciones muestran grietas, cimientos debilitados y estructuras improvisadas.
En Mapasingue Oeste, ante la falta de apoyo institucional, los propios vecinos han asumido medidas de emergencia.
“El año pasado, una casa estuvo cerca de caer. Todos los vecinos colaboramos para reforzar las bases de la casa. Esperemos que no haya riesgos, pero aquí tratamos de ayudarnos, ya que las autoridades no ayudan porque dicen que son zonas privadas”, manifestó un residente.

Un bien patrimonial también está en peligro de colapsar
Otro caso emblemático es la conocida Casa Tola, bien patrimonial ubicado en la avenida 9 de Octubre y Escobedo, que en abril del 2022 sufrió un colapso parcial y desde entonces permanece en progresivo deterioro.
“Sabemos que la reparación es de millones de dólares y lamentablemente ahora no tenemos ese dinero para poder restaurarla. Esta casa cuando funcionaba producía, pero ahora está inhabilitada”, explicó Javier Tola, representante del inmueble, quien añadió que este no es un tema sencillo de resolver. “No han brindado ayuda económica y no la he solicitado tampoco. Ellos no pueden invertir porque la casa es privada. Es un tema complejo”.
A este panorama se suman postes de alumbrado con bases corroídas, inclinaciones evidentes y refuerzos improvisados. En distintos puntos de la ciudad se observan estructuras sostenidas con ‘pies de amigo’, vigas expuestas o soportes de madera que apenas contienen el deterioro.
“Llevo años pasando por aquí y esta estructura con el paso de los tiempos cada vez luce peor. Ya ahora hasta han colocado unos pies de amigo para que la sostenga, porque está a punto de caerse”, mencionó Mickaela Molina, moradora de Urdesa, en referencia a un poste ubicado en la avenida Las Monjas, junto a una institución educativa. Casos similares se ven en decenas de barrios de Guayaquil.
EXPRESO solicitó información al Municipio sobre el número de estructuras identificadas en riesgo y las acciones preventivas previstas ante la temporada invernal. Hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta. Mientras tanto, cada lluvia vuelve a encender el miedo en sectores donde la prevención parece haber quedado pendiente.

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