Guayaquil

No hay guardias en el cerro Santa Ana

El contrato venció hace semanas. La Policía intenta controlar la zona con seis efectivos. Dueños de los negocios piden reactivación inmediata.

Los vecinos de las escalinatas claman planes de reactivación para subsistir y a la vez hacer que cese la inseguridad en el sector.
Los vecinos de las escalinatas claman planes de reactivación para subsistir y a la vez hacer que cese la inseguridad en el sector.JUAN FAUSTOS / Expreso

El cerro Santa Ana tiene una larga historia de olvido en los proyectos municipales. Desde su regeneración ha visto cómo se instaló la noria en el malecón y cómo se construyeron el Puerto Santa Ana, Guayarte, La Bota y otros atractivos. Más recientemente, en tiempos de la alcaldesa Cynthia Viteri, vio impulsos para reactivar el centro con la peatonalización de la 9 de Octubre y, pospandemia, conoció sobre el permiso de usar sillas y mesas afuera de algunos locales.

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Al cerro Santa Ana, en lugar de darle le quitan. Los guardias privados que trabajaban hasta hace unas semanas en la zona, y que el Municipio de Guayaquil tiene en su presupuesto anual, han debido salir por la culminación del contrato, y de doce agentes del Servicio de Turismo de la Policía de la Zona 8, que trabajaban allí antes de que la COVID-19 llegue, solo seis vigilan la zona, en horarios rotativos, confirmó personal de la segunda entidad.

El Municipio no se ha referido al tema, pero la falta de guardias privados ha calado profundo en la seguridad de este sector turístico, que ya sufre una depresión económica al mantener cerrados la mayoría de sus 26 locales desde que aterrizó la pandemia, en marzo pasado, debido a que la mayoría funciona como bares y discotecas, actividades no permitidas en medio de la emergencia.

VecindarioUbicado junto al barrio Las Peñas, el cerro Santa Ana tiene una extensión aproximada de 13,5 hectáreas, con una población estimada en 4.105 habitantes.

La soledad de los 444 escalones regenerados hace 20 años ya venía dejando huellas desde antes de la COVID-19. Se sabe, por ejemplo, que la debacle turística empezó cuando proyectos aledaños, como Puerto Santa Ana, compitieron y opacaron las ofertas del cerro, que pide a gritos acciones municipales desde antes de Viteri.

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Hoy, a falta de visitantes, y de guardias, el escenario empezó a complicarse. Blanca Reyes vive en el escalón 310, adonde el equipo de EXPRESO subió con resguardo policial. Justo al frente de su casa, han robado dos veces la última semana.

“Siempre hubo guardias luego de la regeneración. Aunque estaban desarmados, había presencia de ellos. Como este es un sector turístico, es importante que se piense en esto, y que se sepa que la Policía no se alcanza con la responsabilidad de la seguridad”, explica.

Un policía, a la entrada de las escalinatas. Seis efectivos cuidan la zona.
Un policía, a la entrada de las escalinatas. Seis efectivos cuidan la zona.JUAN FAUSTOS / Expreso

Wilmer Cárdenas pertenece al grupo de seis policías que cuidan el sector. Reconoce que el cerro en particular tiene un problema, sus múltiples entradas impiden que la lucha contra la delincuencia sea del todo efectiva, por eso la ayuda de los guardias era medular, explica este agente, que reconoce que desde las 23:00, el cerro queda sin resguardo hasta las 07:30 del día siguiente.

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El pasado 2 de agosto, vecinos del sector donde se suscitaron los robos más recientes hicieron llegar un comunicado al jefe zonal de la Policía, Víctor Aráus, en donde se explica la preocupación del barrio por los robos a mano armada y se pide más refuerzos.

EXPRESO supo que otros sectores que contaban con guardianía privada también cesaron el contrato. En la lista entra el Puerto Santa Ana, vecino del cerro y proyecto estrella del último periodo de la administración de Jaime Nebot. Ahí, agentes de la Policía metropolitana se dividen la zona, de dos en dos. La realidad de los alrededores, sin embargo puede pasar factura pronto.

Así lo asegura Holbach Muñetón, presidente de la Cámara de Turismo del Guayas. Adelantó que habrá una reunión esta semana con la Empresa Pública de Turismo para abordar esta problemática y prometió llevar el tema de la seguridad a esa mesa de trabajo.

Otros sectores sin guardias

Otra de las zonas donde hoy faltan guardias son las estaciones de la Metrovía, donde agentes metropolitanos refuerzan la seguridad por ahora. El jueves pasado, Leopoldo Falquez, gerente de la Fundación Metrovía, confirmó que está en proceso un nuevo contrato para el servicio de seguridad, porque el Cabildo no renovó con la compañía que salió.

Pedido de informaciónEXPRESO ha consultado a la administración de Viteri sobre este tema, pero no hubo respuestas hasta el cierre de esta edición.
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Sin embargo, en el portal de Compras Públicas, entre la última semana de julio y la primera de agosto, hay cuatro contratos en curso por concepto de prestación de servicios de seguridad privada y guardianía para dependencias municipales y estaciones de Metrovía.

El Municipio deberá aclarar si dentro de estos procesos entran o no los guardias para el cerro y por qué se cesó el contrato anterior.

La cifraLos cuatro contratos en curso, para el servicio de guardianía y seguridad privada, en conjunto, ascienden a los 29,7 millones de dólares.

Un proyecto en el cerro

El director de Justicia y Vigilancia, Xavier Narváez, quien no tiene información sobre la seguridad privada, adelantó vía telefónica que el Municipio prepara un plan piloto para reactivar el cerro Santa Ana. Se trata de una alternativa para que los locales atiendan como restaurantes.

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Esto no es nuevo. De acuerdo a la ordenanza que regula el plan de regeneración urbana del cerro Santa Ana desde hace 20 años, los usos de suelo permiten cafés, restaurantes, puestos de comidas típicas, revisteros, comercios y artesanías, joyería, información, negocios de turismo, oficinas de viajes, entre otros. Aquello no se cumple.

Hay expectativas entre los dirigentes por el propuesto plan piloto. Creen que quizás la pandemia les devuelva el verdadero espíritu al Santa Ana. Así lo esperan.

El barrio quiere reactivación  integral

Harry Figueroa es nacido en el cerro Santa Ana. Atiende un local en el escalón 134 y vive en el 178. Conoce de los problemas que tiene el cerro y cree que la forma de combatirlos es llevando al lugar proyectos culturales.

Manuel Vélez Linares aspira a que el plan piloto que tiene el Cabildo incluya también el permiso para poner mesas afuera, como ahora está permitido. “Siempre y cuando haya espacio y no se genere desorden, sería una gran iniciativa”, indica.

Vélez es parte de la Asociación Cultural del cerro Santa Ana y conoce de primera mano la depresión económica en la que cayeron los locales del sector los últimos meses. “El cerro es un lugar turístico, de los más importantes que tiene Guayaquil. Ya es hora de que haya un plan integral, con acciones diversas y proyectos. Esperemos que el plan piloto genere un cambio”, anhela.

Sabemos que por la pandemia es complicado, pero debe haber alguna forma de propiciar la reactivación integral del sector. El cerro lo merece.

Harry Figueroa, habitante.