
Muerte en Parque Samanes provoca plantón y críticas por seguridad en el lugar
Pericias y autopsia serán determinantes para confirmar la causa de la muerte del entrenador
La muerte del entrenador Juan Gregorio Garcés Lucas, de 38 años, generó alarma y dudas sobre la seguridad en el Parque Samanes. Según Parques EP, el docente falleció la tarde del 20 de enero tras recibir una descarga eléctrica mientras recogía un balón en una cancha deportiva. Garcés formaba parte desde hace cinco años de la escuela de fútbol Raúl Pérez, donde entrenaba arqueros.
Familiares relataron que el incidente ocurrió cuando Garcés tocó con la mano derecha la malla del estadio y recibió la descarga. Alumnos y padres intentaron auxiliarlo de inmediato, pero, pese a los esfuerzos, se confirmó su fallecimiento en el lugar.
Trayectoria y perfil de Juan Gregorio Garcés
Garcés dedicó más de una década al deporte, disciplina que fue su pasión desde la infancia. Era oriundo de Manabí, no tenía hijos y vivía con su madre en el noroeste de Guayaquil. Tras el suceso, sus familiares acudieron al Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses para retirar el cuerpo y darle sepultura, solicitando además que el hecho fuera esclarecido.
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El Municipio de Guayaquil informó que el incidente se produjo por una descarga eléctrica y que el caso se encuentra bajo investigación. “Parques EP lamenta profundamente el fallecimiento del señor Juan Gregorio Garcés Lucas, ocurrido en el Parque Samanes, en el interior de una cancha deportiva”, señaló la institución. Indicó que el área fue asegurada de manera inmediata y que se activaron los protocolos de seguridad.
El alcalde Aquiles Álvarez aclaró sin embargo, durante su enlace radial semanal, que aún no está confirmada la causa del fallecimiento y pidió esperar los resultados de la autopsia. “Más allá de que el comunicado de Segura EP haga referencia a una supuesta electricidad en unas rejas, no está confirmado”, dijo. “También se habla de que, lamentablemente, según la gente que está por ahí, hubo un ataque epiléptico al profesor y sufrió un paro cardíaco”, expresó.

Álvarez señaló que, en caso de confirmarse que la muerte fue por una descarga eléctrica, el Municipio “dará la cara” y asumirá su responsabilidad.
#Urgente #Guayaquil
— Minuto & Medio (@MinMedio) January 21, 2026
Una persona falleció al recibir una fuerte descarga eléctrica tras tocar la malla de una cancha del Parque Samanes al norte de la ciudad pic.twitter.com/NEDEeAqauZ
El hecho generó alarma entre visitantes, padres y entrenadores del parque. Representantes de la academia RP1, a la que pertenecía Garcés, y familiares realizaron un plantón en el lugar, señalando que el incidente podría haber afectado también a un niño y exigiendo explicaciones y justicia.
Alarma y preocupación entre visitantes, padres y entrenadores
Padres y entrenadores comentaron que ya se habían reportado incidentes similares con las rejas metálicas antes de la muerte de Garcés, y expresaron su preocupación por la seguridad de los espacios donde entrenan más de 200 niños y adolescentes.
Las pancartas del plantón reflejaban demandas de mantenimiento y medidas de seguridad para evitar nuevos riesgos.
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“Esto no puede pasar, es negligencia. Que alguien dé la cara por la muerte del profesor. En este caso nada está bien. Todos corremos riesgos. Se dijo que esto podía pasar”, señaló Mónica Guerrero, una de las presentes.
El dueño de la academia RP1, Raúl Pérez, adelantó que prevé tener una reunión con la directiva de su grupo para analizar si se mantienen con los entrenamientos en el Samanes.
Que pena lo de la muerte del profesor de fútbol en el parque Samanes, estoy seguro pudo evitarse. Ese parque ha pasado de mano en mano, botado, botín político y escenario para gente mediocre. Una pena que las peleas entre ciudad y gobierno afectan a la final a toda la ciudadanía.
— John Town 🇪🇨 (@JohnTown_) January 21, 2026
“Debemos velar por la seguridad de los chicos. Hasta da miedo caminar por ahí porque hay cables pelados en todos lados”, subrayó.
Visitantes que acuden de forma recurrente al lugar lo corroboraron. “Esto se veía venir. Lo de los cables es real. Las últimas garúas fueron el detonante”, señaló Óscar Salame, residente de Samanes.
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