
Messi en Guayaquil: lo que los hinchas le dirían si lo ven frente a frente
La posible cercanía de Lionel Messi en Guayaquil despierta sueños, risas y confesiones entre hinchas que anhelan verlo
Lionel Messi en Guayaquil. O mejor dicho, está por estar, y solo imaginarlo ya revoluciona a la Perla del Pacífico. El astro argentino arribará para enfrentar con su Inter Miami a Barcelona SC este 7 de febrero de 2026, en el denominado Partido de la Historia, un duelo que va mucho más allá de los 90 minutos. Imagínese caminar por las calles céntricas de Guayaquil, pasar por los alrededores del hotel Oro Verde, levantar la mirada… y verlo de frente.
A Messi. Al de carne y hueso. Al que rompió redes, récords y sueños. ¿Qué le diría usted? ¿Qué le pediría? ¿A quién llamaría primero para contarle que lo vio?
En las calles el sentir de varios ecuatorianos que ya viven ese momento, aunque sea en la cabeza.
La locura por Messi se toma Guayaquil
Todos tienen algo que decir
Katty Peralta no dudó ni un segundo y respondió sin filtro, como manda el corazón:
“Sería un sueño. Yo me le lanzo a los brazos, no importa si ese pepudo del guardaespalda me dice algo”, dijo entre risas, dejando claro que a Messi no se lo piensa, se lo siente.
Y es que solo imaginarlo frente a frente pone a volar la imaginación. Renzo Rodríguez es más realista, pero igual se ilusiona:
“Yo le pido una foto y un abrazo. Sé que solo me dará la foto, pero con eso soy feliz”, confesó.

Verlo frente a frente sería otro nivel
Gabriel Ontano, guardia de seguridad, mezcla ilusión con resignación. Le tocará trabajar la noche del partido y no podrá ir al Monumental, pero no pierde la fe:
“Sé que es un sueño, pero si lo tengo de frente sí le pido un abrazo. Es lo más cerca que vamos a estar. Quería ir al estadio, pero me toca guardia”, contó.
El solo hecho de imaginar a Messi en Guayaquil despierta reflexiones y hasta reclamos con humor. Un hincha lo resumió así:
“Verlo ya en la cancha del Monumental es un lujo. Tenerlo frente a frente es otro nivel. Soy realista, basta con mirarlo jugar, pero si lo veo cara a cara le diría que tres días de trabajo me costó la entrada de 40 dólares solo para verlo… ponte que me devuelva esa platita”.
Messi y el Inter Miami ya encendieron la locura en Perú y Colombia, pero en Guayaquil el fenómeno es distinto. Aquí no solo se espera un partido. Se espera un recuerdo para toda la vida. El 7 de febrero no solo se juega fútbol: se juega la historia.
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