Guayaquil

El espacio que no nació para ser solo un pedazo de tierra

Sobre el área que el retiro de las aguas de los ríos ha formado en La Puntilla se pueden levantar obras. La academia precisa cómo aprovechar el sitio

aluvión La Puntilla
Proyectos. Los urbanistas plantean que en estos espacios se construyan corredores ecológicos que sirvan de puntos de encuentros al aire libre.Miguel Canales

Que La Puntilla (Samborondón) debería volcar su mirada hacia los recursos naturales con los que cuenta y aprovecharlos, a fin de mejorar su entorno, es el deseo de decenas de residentes. Y un anhelo que, analizado desde el punto de vista ecológico y arquitectónico, es posible, a decir de urbanistas y expertos en planificación territorial.

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Hace una semana, EXPRESO publicó en sus páginas un reportaje que puso sobre la mesa el debate que existe entre la comunidad y el Cabildo por definir a quién le pertenecen esas tierras que, a consecuencia de la sedimentación y el lento e imperceptible retiro de las aguas del río, se han formado a orillas de decenas de viviendas. Las partes, basándose en una serie de artículos legales, han defendido sus posturas; pero ante la falta de acuerdos, los habitantes prevén llevar el tema a un juez para que sea él quien declare quién tienen derecho sobre ese excedente.

Sin embargo, dejando de lado el aspecto legal y teniendo en cuenta las ideas que han surgido desde los residentes sobre lo que en esas superficies podría construirse (de hacerlo en un futuro); este Diario consultó a la academia y los proyectos propuestos (que, sugieren, deberían ser de acceso libre) van ligados al desarrollo de la naturaleza.

Y es que por estar cerca del Parque Histórico, piensa Daniela Hidalgo, experta en planificación urbana y catedrática de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), esas superficies podrían conectarse con él para levantar senderos que permitan caminar no solo a quienes viven a orillas de estos excedentes, sino a las familias del entorno.

Más allá de saber a quién le pertenecen estas áreas, se podrían crear espacios verdes que permitan caminar, disfrutar del entorno, atraer y proteger las especies que viven en ellas.

Daniela Hidalgo,
máster en Arquitectura y Planificación Rural.
26082020 DIANA SOTOMAY(32314639)

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“Sería realmente interesante construir un circuito ecológico que permita recorrer La Puntilla desde el Parque Histórico hasta estas áreas. Tener más contacto con la naturaleza es necesario, nos permitiría recuperar nuestro hábitat, y los niños crecerían con la idea de cuidar el entorno y preservarlo”, precisa.

El arquitecto Brick Reyes, docente de la Universidad de Guayaquil, coincide con esta idea, al argumentar que así la zona no sería tan manipulada, lo que beneficiaría al ecosistema. “Tener un corredor con senderos, áreas de descanso y de juego, mucha sombra al pie del río, además de pistas para trote con ciclovías, sería maravilloso y no ameritaría levantar tanta infraestructura”. La Puntilla finalmente incrementaría sus espacios públicos, agrega. Esta, la deuda pendiente aún con quienes habitan en esta arteria.

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Para las familias que viven a orillas de estas tierras, es necesario obtener la titularidad del lugar para incrementar la seguridad. Temen que a través de ellas, ingresen a robar.Christian Vasconez
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Hidalgo sustenta su opinión tomando como referencia la experiencia que obtuvo en Taiwán, cuando vivió en ese país y escribió un artículo sobre la recuperación del río Erren, el más contaminado del lugar hasta el año 2005 aproximadamente. Todo lo que vivía en el afluente había entonces desaparecido. Luego, el trabajo entre la comunidad, la organización ambiental y el gobierno fue lo que logró recrear humedales, que ahora atraen a turistas locales y extranjeros.

“Acá con esas tierras se podría, por lo tanto, hacer algo similar y hermoso”. Si el espacio debería ser público o no, es algo que -advierte- se lo podrá definir en el camino. Ese es un tema en el que prefiere no opinar. No obstante, en lo que sí hace énfasis es en que vale la pena tomarlo en cuenta para no dejar morir esas tierras.

El sitio es ideal para tener corredores ecológicos con equipamientos que la gente reclama. Esta sería la oportunidad para dotar de infraestructura que carece y es necesaria en ese lugar.

Brick Reyes,
arquitecto y docente de la Universidad de Guayaquil

“Ese suelo ya formado está ahí para darle cabida a nueva vida. Más allá de a quién le pertenece, se lo podría aprovechar para albergar especies o sembrar árboles de mangle, que son una fuente de vida y almacenan cinco veces más carbono que cualquier otro ecosistema”, asegura Belén Garríquez, bióloga y residente de Las Riberas.

Aunque quienes viven a escasos metros de estos lechos anhelan obtener su titularidad precisamente para incrementar la seguridad (la superficie está tan solidificada, como lo relató antes EXPRESO, que por allí es fácil caminar y, por lo tanto, entrar a robar); hay quienes ven con buenos ojos la idea de aprovechar los recursos locales.

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“Tener corredores y que sean de acceso libre, habría aún que analizarlo porque lo que buscamos es sentirnos más protegidos. No nos gustaría vernos más afectados... Sin embargo, esa idea de rescatar el área y volverla más verde no me molesta. Con estudios previos, podría darse. Podríamos mejorar el rostro del entorno”, reflexiona Lorena Solórzano, residente de La Puntilla.

César Alcácer, director del Centro de Estudios para el Desarrollo Sustentable de la Universidad Ecotec, promueve la idea de que los terrenos, aun si son privados, puedan tener un uso de suelo público para que el beneficio llegue a más personas.

En esta zona se podrían construir obras que sean de uso temporal y no permanente. Así, de haber una inundación o de subir el nivel del agua del río, las afectaciones serán menores.

César Alcácer,
máster en Gestión Ambiental y Gestión

Por ser tierras bastante vulnerables (por estar ubicadas sobre grandes extensiones de agua), lo ideal, a su juicio, es que se construyan obras que no sean de uso permanente y cuyas estructuras no sean enormes . “Si hay inundaciones, el agua podría subir tanto que lo que se edifique no solo que podría dañarse, sino que la gente que allí viva se vería afectada. Un edificio, una vía alterna, por lo tanto, no es lo recomendable. Sí un parque lineal, canchas. Obras que, de haber un fenómeno, no pondrán en riesgo a la comunidad ni implicarán muchos daños ni gastos”.

Foto de Sistema Granas(32634528)
Ese es el entorno que rodea a algunas viviendas del sector.Christian Vasconez
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A decir de Alcácer, que estos excedentes se conviertan en zonas de avistamiento de aves también sería provechoso. “Se imaginan lo bonito que sería ir por el Puente de la Unidad Nacional, girar la cabeza y ver decenas de animales. Se rescataría la identidad ambiental”, agrega.

Respecto a si este tipo de obras acentuaría el problema de la inseguridad, Reyes no lo cree posible, siempre que exista planificación. “Antes de darle forma al proyecto, cualquiera que sea, la comunidad debe aprobarlo y participar en el diseño, al igual que la Policía, Cuerpo de Bomberos, el Cabildo”. Solo así los habitantes sentirán suyo el lugar: se apropiarán de él, lo usarán y defenderán.