
El centro de Guayaquil promete turismo, pero se apaga en las noches
Caminar en las noches por el centro de Guayaquil se ha convertido en una experiencia poco agradable en las últimas semanas
Caminar en las noches por el centro de Guayaquil es una experiencia poco agradable, tanto para los propios porteños como para visitantes de otras zonas del país y extranjeros. Calles oscuras por luminarias dañadas, montículos de basura junto a los tachos, gente consumiendo estupefacientes en la vía pública. Es un escenario que aleja a cualquiera.
Un grupo de siete hombres caminaban en el interior del parque Centenario, en dirección a la avenida 9 de Octubre. Conversaban a los gritos, envueltos en humo y emanando un olor particular. Eran las 19:30 del miércoles y celadores de este espacio ya no permitían ingresar a los ciudadanos. “Por favor, ya está cerrada esa puerta, salga por la otra”, decía una guardia de seguridad, señalando el acceso por la calle Pedro Moncayo.
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Tania Rojas acató el pedido de la celadora y se retiró por dicho portón, pero al salir observó a varios hombres, sentados, consumiendo drogas, a pesar de que un par de agentes metropolitanos estaban parados a menos de cinco metros.
Al dirigirse a Víctor Manuel Rendón, lo pensó dos veces. La oscuridad en esa zona y la presencia de esos sujetos la hicieron dudar. Finalmente, se decidió y caminó rápido por ese tramo para tomar un taxi. “Qué pena que no podamos caminar tranquilos por un parque que debería ser ejemplo de seguridad”, mencionó Rojas.
Calles oscuras en el centro de Guayaquil
Germán Bautista caminaba junto a su esposa Glenda y su pequeña hija a las 20:00 del miércoles por la plaza San Francisco. La niña metió su mano derecha a la fuente de agua y la esparció a sus padres. Luego posó para una foto.
“Somos del campo, somos de Salitre”, comentó la mujer. Ellos llegaron para visitar a un familiar y decidieron ir a comer y “dar una vuelta” por el centro. Sin embargo, ella hizo una observación tajante.
“Me ha sorprendido ver que está muy oscuro. Incluso adentro del malecón hay zonas que no están bien iluminadas. Yo esperaba ver más encendido el malecón, pero me llevo otra impresión”, admitió.
Calle Panamá, sin brillo de lunes a jueves
A pocas cuadras de allí, el panorama no cambia demasiado. La calle Panamá, promocionada por el Municipio como símbolo de la reactivación nocturna del centro, luce distinta cuando avanza la noche entre semana.
Después de las 18:00 de lunes a jueves, los bares y restaurantes empiezan a cerrar sus puertas y el movimiento se reduce a contados transeúntes que cruzan rápido la vía.
Las luces de algunos locales permanecen encendidas, pero las mesas vacías y las veredas desiertas le dan al sector un aire de escenario abandonado.
“No nos resulta rentable mantenernos abiertos toda la noche, ya hemos discutido esto varias veces. Además, tampoco hay un plan municipal que nos acompañe, por lo menos de miércoles a domingo, que todos esos días podamos trabajar en la noche”, expuso la administradora de un restaurante en esa calle mientras cerraba las puertas del negocio.

El contraste es evidente si se recuerda el discurso oficial que presenta a esta calle como un corredor gastronómico y cultural para disfrutar solo durante el viernes. En la práctica, la realidad nocturna es otra. Las sillas apiladas, las cortinas metálicas abajo y uno que otro guardia privado marcan el ritmo de una zona que se apaga temprano.
Basura en el centro de Guayaquil y sensación de abandono nocturno
En calles cercanas, como Pedro Carbo o Diez de Agosto, la escena suma otros elementos. Montículos de basura se acumulan junto a los tachos, bolsas rotas dejan escapar desperdicios y la fetidez se mezcla con el aire húmedo del centro.
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La avenida 9 de Octubre, el corazón del centro de Guayaquil, tampoco escapa a esa sensación de abandono nocturno. Aunque todavía circulan por allí algunos taxis, caminar por sus veredas después de las ocho de la noche no transmite la seguridad que debería ofrecer la principal arteria del casco histórico de la ciudad.
“Al cerro Santa Ana es difícil subir en la noche, porque hay poca gente de lunes a jueves. Las Peñas es más disfrutable, además de Puerto Santa Ana, porque allí sí hay locales abiertos hasta tarde, pero pare de contar”, expuso Bruno Ortiz, quien llevó a pasear a dos tíos que llegaron desde España hace una semana.

Para quien recorre el centro con ojos de visitante, la escena deja una impresión contradictoria. Durante el día, el sector concentra oficinas, comercio y turismo; pero cuando cae la noche, gran parte de esa dinámica desaparece.
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