Crisis sanitaria
Diálisis en el "horno" del IESS: el calor que empuja a la muerte en el Teodoro Maldonado Carbo
La falla de la climatización no es solo una falta de comodidad; el uso de ventiladores industriales dispersa microorganismos y altera la presión arterial

Imagen para graficar historia sobre diálisis en el Hospital Teodoro Maldonado Carbo, en el sur de Guayaquil.
Lo que necesitas saber de esta historia
- Un área crítica hospitalaria debería operar entre 20 y 22 grados para garantizar la asepsia, según experto.
- Microorganismos pueden entrar por el sitio del catéter.
- Situación puede provocar infecciones endovasculares letales.
En el área de diálisis del Hospital Teodoro Maldonado Carbo (HTMC), el aire no refresca. Los pacientes lo viven como si el calor los golpeara. Lo que debería ser una sala de tratamiento para pacientes con enfermedades renales crónicas se ha transformado en un "horno", donde el zumbido de ventiladores industriales ha reemplazado el silencio clínico del aire acondicionado.
(Le puede interesar: Calor extremo en hospital Teodoro Maldonado Carbo: Ventiladores agravan la situación)
Diario EXPRESO consultó a expertos sobre los potenciales riesgos que se esconden detrás del ruido y del sudor: la desestabilización hemodinámica y el acecho de bacterias que viajan directamente al corazón.
Ecuador
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Los riesgos de un área crítica sin climatización
El termostato de la vida bajo riesgo
Para un paciente renal, la temperatura ambiental no es un lujo, es un factor crítico para su salud. El nefrólogo Isidro Burgos es enfático al explicar que la climatización actúa directamente en la hemodinamia, es decir, en el control de la presión arterial.
En una sesión normal, los técnicos manipulan la temperatura de las máquinas para estabilizar al paciente. Si la presión del paciente sube (hipertensión), se eleva la temperatura del dializado para que la presión baje; si la presión del paciente baja (hipotensión), se reduce la temperatura del dializado para que la presión suba. Sin embargo, en un ambiente donde el calor externo es incontrolable, el equilibrio se rompe.
"En un lugar donde los líquidos se puedan enfriar o calentar, van a inducir en el medio hemodinámico del paciente por el tema de las presiones", advierte Burgos. Sin el entorno de 20 a 22 grados recomendado para mantener el confort del paciente, el cuerpo lucha contra el ambiente mientras la máquina intenta limpiar su sangre.
Guayaquil
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Ventiladores: dispersores de bacterias
La solución "parche" de la administración del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) -instalar ventiladores de gran tamaño, como aquellos que en fábricas- ha resultado ser un remedio más peligroso que la enfermedad, de acuerdo con especialistas. Según expertos en mantenimiento de dispositivos médicos, estos aparatos carecen de la filtración de gérmenes que posee un sistema de aire acondicionado centralizado.
"Los ventiladores no tienen una filtración de gérmenes y todo lo demás que tiene que ver con asepsia. El ambiente no es higiénico", explica un especialista bajo reserva, quien se desempeña como contratista del Ministerio de Salud Pública y del Seguro Social.
Para un paciente con catéter, el peligro es mortal: el sudor puede arrastrar bacterias hacia el sitio de inserción. "Ese catéter va directamente a la aurícula del corazón y esto puede provocar procesos infecciosos endovasculares", señala Burgos, en el caso de quienes inician este tipo de terapias. Mientras el aire acondicionado mantiene los patógenos cerca del suelo, el ventilador los mantiene volando, por así decirlo.
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Entre el estrés y el abandono
Por sí misma, una sesión de diálisis es un reto para los pacientes, dura cuatro horas aproximadamente. Pasar ese tiempo bajo un calor extremo, intentando espantar el aire caliente con cartones o cuadernos, dispara los niveles de estrés. "Si el paciente no está cómodo, no va a querer diálisis... hay situaciones psicológicas que abarcan mucho", añade el nefrólogo.
Este Diario solicitó una entrevista al departamento de Comunicación del IESS. Sigue pendiente una respuesta, como sucede con gran parte de las peticiones que ha hecho este Diario para solicitar información sobre problemas que denuncian los afiliados y jubilados, quienes han aportado a la entidad durante decenas de años, en su mayoría.