
Médicos del Hospital Carlos Andrade Marín denuncian crisis por insumos y consultas
Carta advierte falta de insumos, reducción de consulta y fallas del sistema PHUYU en hospital de tercer nivel
La Asociación de Profesionales de la Salud del Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín (HCAM) envió una carta a sus autoridades en la que alerta sobre desabastecimiento de medicamentos, escasez de dispositivos médicos y reducción del tiempo de consulta externa. El pronunciamiento está dirigido a la gerente general, Lidia Maribel Carrera López, y al director técnico médico, Henry Gaibor Barba. El documento cuestiona decisiones administrativas y políticas públicas que, según los firmantes, afectan la calidad de atención.
La comunicación fue suscrita por el presidente de la Asociación de los Trabajadores de Salud-HECAM, Hugo Miranda Maldonado. En el texto se invoca el derecho constitucional a la participación ciudadana y a la resistencia frente a medidas que, aseguran, vulneran derechos fundamentales. También se expone un conflicto ético para el personal sanitario ante la falta de condiciones adecuadas para ejercer su labor.
Los profesionales advierten que el desabastecimiento compromete la atención integral y continua en un hospital de tercer nivel. Señalan que la falta de insumos obliga a improvisar tratamientos, diferir procedimientos y derivar pacientes. Esto, sostienen, incrementa el riesgo de complicaciones prevenibles y afecta la seguridad de quienes requieren atención especializada.
Desabastecimiento y falta de insumos en hospital de tercer nivel
En la carta se afirma que “el desabastecimiento de medicamentos esenciales compromete gravemente la calidad de la atención y vulnera el derecho constitucional a la salud”. Añaden que la carencia de dispositivos médicos limita la capacidad operativa del personal. Según el documento, estas condiciones impactan tanto a pacientes como a trabajadores sanitarios.
El gremio también cuestiona la ausencia de una política pública integral que fortalezca el sistema sanitario. Mencionan la necesidad de planificación presupuestaria adecuada, procesos de adquisición transparentes y condiciones laborales dignas. Sin estos elementos, advierten, cualquier reforma estructural será insuficiente frente a la demanda real.
Los firmantes sostienen que la situación representa una regresión en derechos sociales previamente garantizados. Argumentan que la reducción de recursos y tiempos de atención contradice el principio constitucional de no regresividad. A su criterio, el Estado está obligado a asegurar calidad y continuidad en la prestación de servicios de salud.
Reducción del tiempo de consulta externa genera rechazo
Uno de los puntos centrales del pronunciamiento es el desacuerdo con la reducción del tiempo asignado a la consulta externa. Los médicos señalan que una valoración adecuada requiere escuchar al paciente, realizar anamnesis completa y explicar diagnósticos y tratamientos. Consideran que un esquema rígido prioriza cantidad sobre calidad.
“La atención sanitaria no puede reducirse a un esquema cronometrado que desconozca la complejidad de cada caso clínico”, expresa la carta. Añaden que no existe evidencia que respalde un tiempo estandarizado para hospitales de tercer nivel. Subrayan que la complejidad de estos centros impide aplicar parámetros similares a los de atención primaria.
El documento advierte que la imposición de tiempos fijos constituye una interferencia administrativa en el acto médico. Según los profesionales, esta medida carece de sustento técnico y podría reflejarse negativamente en la salud de los pacientes. Reiteran que el indicador de eficiencia debe medirse por problemas resueltos y no por volumen de consultas.
Sistema PHUYU del IESS y pérdida de autonomía hospitalaria
Desde 2025, la implementación del sistema de agendamiento centralizado PHUYU del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) es otro de los puntos cuestionados. El HCAM, como hospital de especialidades, ha visto afectada su operatividad por un modelo que, según el gremio, no diferencia adecuadamente entre niveles de atención. Esto ha generado saturación con casos de baja complejidad.
La carta menciona un error masivo ocurrido a inicios de 2026, cuando se cargaron horarios del año anterior sin validación local. El problema, señalan, afectó la continuidad asistencial y tardó semanas en resolverse debido a la burocracia centralizada. Los médicos sostienen que los hospitales de tercer nivel requieren autonomía para garantizar eficiencia.
Como respaldo, citan un estudio de Fleischer et al. (2010) en la Clínica Mayo, que concluye que los modelos centralizados pueden generar más errores de programación y menor satisfacción. Según los firmantes, la gestión local mejora indicadores asistenciales y financieros. En ese contexto, insisten en revisar el modelo aplicado.
Médicos rechazan visión de productividad por número de citas
En el tramo final del documento, los profesionales cuestionan la percepción de que el personal médico es poco productivo o deshonesto. Afirman que esa visión no refleja el compromiso diario con el que ejercen la profesión. Señalan que, pese a la sobrecarga y limitaciones estructurales, mantienen su vocación y responsabilidad ética.
“No somos una cadena de producción donde la eficiencia se mide por el volumen de piezas elaboradas”, expresa la carta. Añaden que la medicina no puede evaluarse solo por metas de miles de consultas mensuales. Para el gremio, el verdadero indicador es la cantidad de problemas de salud resueltos de manera efectiva.
El documento concluye solicitando que sus observaciones sean escuchadas y que se permita al personal aportar soluciones. Sostienen que cada hospital tiene particularidades y que las decisiones deben considerar la experiencia de quienes trabajan a diario con pacientes complejos. El objetivo, señalan, es mejorar la calidad de atención y garantizar seguridad para la ciudadanía.
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