La Superliga Femenina, lejos de ser profesional

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La Superliga Femenina, lejos de ser profesional

El suplicio de la mayoría de las jugadoras llega cuando sus equipos se quedan sin participación, porque culminan sus contratos

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La reciente Superliga Femenina terminó el pasado 11 de septiembre, con la final entre Deportivo Cuenca y Ñañas, jugada en el estadio Alejandro Serrano Aguilar.API

Tras tres ediciones de la Superliga Femenina, las condiciones que enfrentan las jugadoras están muy lejos de ser las de deportistas profesionales. Pocas son las que cuentan con un contrato, ingresos fijos y afiliación al IESS; y estos beneficios solo los reciben mientras se encuentran en competencia (el último torneo duró tres meses), por lo que más de la mitad del año deben buscar otras formas para generar ingresos.

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La delantera Shirley Roque jugó el pasado 1 de agosto su último partido con Emelec, al no lograr la clasificación a la fase de playoffs. Se quedó sin trabajo y sin equipo, una constante que ha vivido a lo largo de su paso por el fútbol nacional.

“En mi carrera solo una vez tuve un contrato por dos temporadas. En 2019 firmé con Emelec por ese tiempo, pero dejé el club ese mismo año porque no pagaban. La constante de las jugadoras es no tener un contrato largo. Nos toca ir buscando un club cada torneo”, contó la futbolista, de 30 años.

Cuando se queda sin contrato, la ariete se mantiene con sus ahorros para poder dedicarse a entrenar y seguir en forma. Actualmente integra el equipo Real Fortaleza, de Segunda Categoría, y es entrenadora en las escuelas formativas de los eléctricos, lo que no le deja tiempo para realizar otra actividad que le genere dinero.

“Para que el torneo sea profesional falta mucho, estamos encaminados, pero aún no lo es. Este último año mi sueldo no llegaba al básico. Me he dado cuenta de que los clubes de la Costa arman sus equipos femeninos obligados, porque después no puede participar el masculino”, recalcó Shirley.

La arquera Nadia Molina atravesó la misma situación después de que Barcelona quedó eliminado en los cuartos de final, el pasado 14 de agosto. Desde su punto de vista, el formato de la Superliga debería modificarse, para que dure más tiempo y captar el interés de la empresa privada.

“No te voy a negar que a muchas jugadoras les molesta la situación, pero el cambio ha sido progresivo. Esto es más un tema legal, porque la Federación o la Asociación de Futbolistas lo permiten, pero ahí también influye el apoyo de la empresa privada”, reflexionó la golera.

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Nadia Molina representó a Barcelona en la Superlifa femenina.Cortesía

Incluso algunas jugadoras que destacaron en la Superliga y han sido llamadas a los últimos microciclos de la Tricolor, han analizado la posibilidad de incursionar en otras facetas, como vendedoras informales o empleadas domésticas, para poder tener ingresos.

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El reglamento de la Superliga, en su artículo 22, determina que los 16 equipos participantes deberán inscribir como mínimo a 20 jugadoras, hasta un máximo de 45. Pueden contar hasta con 15 futbolistas aficionadas y un número ilimitado de juveniles.

En estos dos últimos casos, los clubes no tienen la obligación de cancelarles un sueldo fijo.

Una de estas deportistas, que prefirió mantener su nombre en reserva, indicó que acepta estas condiciones a cambio de ganar experiencia, poder mostrarse y dar el salto a un equipo que le asegure un sueldo fijo, aunque sea solo por unos cinco o seis meses.

Pese a que el presupuesto de la última Superliga llegó a los 250 mil dólares, este dinero no va en su totalidad a los clubes. Se divide entre temas logísticos, transporte y arbitraje, balones para los clubes y derechos de televisión. Además, no se contempla un premio económico para el campeón. El incentivo es conseguir el único cupo que tiene el país para la Copa Libertadores.

Las Leonas del Deportivo Cuenca, flamantes campeonas de la competencia, acordaron con su club recibir el valor de la taquilla de la final como reconocimiento a su conquista.

William Poveda, director de Competiciones de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), entidad que organiza el torneo, recalcó antes del inicio de la tercera edición que la Superliga sigue siendo híbrida, al tener jugadoras aficionadas, profesionales y juveniles en las nóminas. Espera que nuestro país, en 10 años, tenga una competición femenina más fuerte, similar a la masculina.

María José Benítez, quien formó parte de la Comisión de Fútbol Femenino de la FEF, concuerda en que la Superliga es una mezcla de amateurismo y profesionalismo, lo que se refleja en que “las jugadoras no pueden vivir solo del fútbol”.

Destacó que en los últimos tres años se han visto mejoras en el balompié femenino, pero que sigue siendo preocupante que las deportistas se queden la mitad del año sin ingresos.

Benítez cree que es necesario hacer reformas en el reglamento, para regularizar y garantizar los derechos de las deportistas. En su paso de cerca de tres años por El Nacional consiguió que las futbolistas firmen sus vínculos por todo el año. Pero ahí aparece otro problema: el incumplimiento en los pagos, como en el caso de las puras criollas, cuyos sueldos se atrasan constantemente, pese a tener un vínculo largo.

Para esto propone que también se cumpla un control financiero en los planteles femeninos y que haya apoyo legal a las futbolistas, que por miedo prefieren no demandar a los clubes. GZO-RVF

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Mayra Olvera: "Se ha progresado, pero todavía falta mucho”

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Mayra Olvera (d), vicepresidenta de la Agremiación de Futbolistas, quiere mejorar para sus compañeras.archivo

Formó parte de la histórica Tricolor femenina que clasificó por primera vez a una Copa del Mundo, en 2015. Ha disputado dos ediciones de la Superliga y también llevó su fútbol a los torneos de Colombia y España. Mayra Olvera ha vivido de cerca la evolución del balompié femenino y ahora, además de en la cancha, busca aportar desde la vicepresidencia de la Agremiación de Futbolistas, para que las condiciones de las jugadoras mejoren.

- Se han cumplido tres ediciones de la Superliga. ¿El torneo ha aportado para el desarrollo del fútbol femenino en el país?

- Ha sido un torneo que ha venido evolucionando desde 2019. Ayuda a las jugadoras para que ganen experiencia, pero todavía falta mucho por hacer.

- ¿Se puede considerar profesional al balompié femenino en el país?

- Hace algunos años el torneo era totalmente amateur, se jugaba en contados meses. Poco a poco se ha ido profesionalizando, pero todavía no lo es al 100 %. Hay equipos que apoyan mucho, pero también otros que están dando los primeros pasos. Cuando todos los equipos vean al fútbol femenino como algo clave en su estructura y no solo como una obligación, se podrá llegar al profesionalismo.

- En su mayoría, las jugadoras se quedan sin ingresos al terminar la competencia. ¿Cómo se puede cambiar esta realidad?

- Va de la mano con la duración del torneo. Lo mejor sería que los clubes firmen contratos por todo el año, para que las jugadoras no se queden desprotegidas. La mayoría de las futbolistas se quedan a la deriva cuando termina la Superliga, viendo qué poder hacer para generar ingresos.

- ¿Se ha planteado en la Agremiación de Futbolistas tener una intervención para mejorar las condiciones de las jugadoras?

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- Es una parte muy importante de nuestro proyecto de trabajo. Estamos tratando varios aspectos. No los puedo profundizar por el momento, pero siempre voy a aportar para que el fútbol femenino siga mejorando, buscando acuerdos entre todos los actores para que se vaya acortando la brecha con el fútbol masculino.

- ¿Cómo proteger a los nuevos talentos, que hasta tienen que jugar sin recibir un pago, ya que así lo determina el reglamento?

- Todo tiene que ver con el tema del reglamento, se lo debe actualizar. Muchas jugadoras no reciben un sueldo fijo. Se debe hablar con los clubes y la Federación Ecuatoriana de Fútbol para corregir estos temas.

- ¿Han llegado quejas de las jugadoras a la Agremiación?

- Hemos tenido acercamientos con jugadoras por el tema de lesiones, contratos, y hemos buscado una manera de ayudar. Seguiremos empujando por el desarrollo del fútbol femenino. RVF