
Mario Pineida y la historia detrás de su última firma y su significado especial
El día en que el jugador de Barcelona SC dejó de existir, firmó la prenda por medio de Miguel Parrales que hoy está en EE.UU.
Una firma puede ser solo tinta, hasta que el tiempo la convierte en memoria. Eso fue lo que ocurrió con uno de los últimos autógrafos de Mario Pineida, jugador de Barcelona SC asesinado en diciembre del 2025, cuando firmó la camiseta de Miguel Parrales que hoy se convierte en una reliquia emocional y que ya viajó del camerino amarillo hasta Nueva York.
Todo nació desde una promesa sencilla. Miguel Parrales, al llegar a Barcelona SC, le prometió a su amigo, el comunicador ecuatoriano de Telemundo en Nueva York, Ángel Villagómez, que algún día le entregaría su camiseta. El tiempo pasó, llegó diciembre y el goleador comenzó a cumplir. Recorrió el camerino pidiendo firmas, una a una, sin imaginar que una de ellas sería eterna.
La emoción de ver la firma de Mario Pineida
Todo un recuerdo que está latente
Entre los diferentes trazos en la prenda quedó el de Mario Pineida, jugador que falleció el 17 de diciembre de 2025, quien dejó, sin saberlo, su último mensaje en tela. Días después, la camiseta cruzó fronteras y llegó a manos de Villagómez, quien no pudo contener la emoción al compartir su historia.
“Mi gente quiero compartir algo que me llena de mezcla de emociones, uno que mi compadre Miguel Parrales me acaba de mandar esta camiseta, es un acuerdo que teníamos que cuando jugara en Barcelona, pues me iba a dar su camiseta, pero lo que hace esta camiseta súper súper especial para mí el día de hoy es que fue la última camiseta que firmó mi hermano Mario Pineda antes de irse del entrenamiento aquel día que pasó lo que pasó”, relató Villagómez.

Y añadió, con la voz cargada de memoria: “pudo firmarla hace unos días; están las firmas de los demás jugadores, pero está la de Pineida aquí, así que nada quería compartir esto con ustedes, la camiseta de mi compadre, de mi equipo de Barcelona, pero también la última firma, la última camiseta que firmó Mario está aquí, así que nada, esto significa mucho para mí, tiene mucho mucho valor el que ustedes nos imaginan”.
Hoy esa camiseta no se cuelga: se guarda. No se presume: se honra. Porque hay autógrafos que no se leen… se sienten.
Para seguir leyendo EXPRESO sin restricciones, ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!