Acuerdo global sobre IA
La Cumbre Impacto IA 2026 concluyó con la firma de 88 países, incluidos Estados Unidos y China, en un intento por fijar reglas éticas globales para la inteligencia artificial.efe

El mundo se da la mano para establecer límites antes de la 'superinteligencia'

Declaración de Delhi. 88 países firmaron el mayor acuerdo diplomático sobre IA, en un intento por fijar principios globales

La 'Declaración de Delhi' es el mayor acuerdo diplomático global sobre inteligencia artificial, firmado por 88 países en la Cumbre Impacto IA 2026 en India. El documento busca establecer principios éticos comunes antes de que la tecnología alcance niveles de “superinteligencia”, promoviendo transparencia, supervisión humana en decisiones críticas y acceso equitativo a la infraestructura tecnológica. Aunque las directrices son voluntarias y no vinculantes, el pacto representa el primer intento coordinado para evitar que la IA quede concentrada en pocas manos.

La pregunta ya no es si la inteligencia artificial transformará el mundo. La pregunta es si el mundo alcanzará a regularla antes de que ella lo transforme todo.

En la Cumbre Impacto IA 2026, celebrada esta semana en Nueva Delhi, 88 países firmaron finalmente la llamada 'Declaración de Delhi', el mayor acuerdo diplomático de la historia sobre inteligencia artificial. El documento busca establecer principios éticos comunes para que los beneficios de la IA sean compartidos por toda la humanidad. En el fondo, se trata de un intento por fijar un marco global antes de que la tecnología cruce una frontera que hasta hace poco parecía ciencia ficción: la superinteligencia.

La superinteligencia ya no es ficción

No es una palabra menor. Superinteligencia implica sistemas capaces de superar ampliamente las capacidades humanas en múltiples tareas cognitivas. Y, según los propios líderes de Silicon Valley presentes en la cumbre, ese escenario no está a décadas de distancia. Está a pocos años.

Durante el encuentro, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, advirtió que el mundo está “a solo un par de años” de las primeras formas de superinteligencia. A su lado, Demis Hassabis, de Google DeepMind, estimó que la Inteligencia Artificial General (AGI) podría llegar antes de 2031, reduciendo sus previsiones anteriores.

El mensaje fue claro: la tecnología avanza a un ritmo que supera la capacidad de la política, el derecho y los consensos multilaterales.

Cómo se logró el acuerdo de 88 países

La firma de 88 países no fue automática. Hasta el viernes 20 de febrero, el respaldo alcanzaba a 70 Estados y la cumbre tuvo que prorrogarse un día más por desacuerdos en la redacción final. El desbloqueo se logró tras incorporar una cláusula clave: las directrices del acuerdo serán voluntarias y no vinculantes. Esa precisión permitió sumar a 12 países que se resistían a firmar, entre ellos Estados Unidos.

Nuestras cuatro mayores empresas de IA planean gastar cerca de 700.000 millones de dólares en infraestructura de IA este año, tres veces más de lo que costó poner huellas estadounidenses en la superficie de la Luna.

Michael Kratsios

jefe de la delegación de EE. UU.

Washington, que inicialmente rechazó cualquier forma de gobernanza global y calificó los intentos de regulación como “cosméticos”, terminó adhiriéndose al texto bajo esa fórmula flexible. 

El jefe de su delegación, Michael Kratsios, había defendido que la soberanía tecnológica nace de poseer la infraestructura y no de limitarla, destacando que las cuatro mayores empresas estadounidenses planean invertir cerca de 700.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA, una suma que —según dijo— triplica el costo del programa lunar que llevó al hombre a la Luna.

La adhesión estadounidense no elimina las diferencias de fondo, pero evita una fractura formal del bloque internacional y refuerza el peso simbólico del acuerdo.

La postura de la Unión Europea y la ONU

Desde la otra orilla, la Unión Europea respaldó el acuerdo como parte de su apuesta por una “tercera vía”: impulsar la innovación sin renunciar a la seguridad, la transparencia y los valores democráticos. Bruselas insistió en que regular no significa frenar el desarrollo, sino garantizar que la inteligencia artificial no amplifique desigualdades ni erosione derechos fundamentales.

En la misma línea, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que sin reglas comunes el mundo corre el riesgo de fragmentarse en bloques tecnológicos incompatibles. Anunció la activación de un Panel Científico Internacional Independiente, compuesto por 40 expertos, y reiteró su propuesta de crear un fondo global de 3.000 millones de dólares para que el desarrollo de la IA no quede en manos de “unos pocos milmillonarios” y pueda beneficiar también a los países con menos recursos.

Cumbre IA
El presidente de Microsoft, Brad Smith, durante una sesión de la cumbre de inteligencia artificial en Nueva Delhi.efe
La llegada de la IA marca un punto de inflexión en la trayectoria de la evolución tecnológica. Las decisiones que tomemos hoy moldearán el mundo impulsado por la IA que heredarán las generaciones futuras.

António Guterres

ONU

Qué establece la Declaración de Delhi

La 'Declaración de Delhi' busca impedir que el desarrollo y control de la inteligencia artificial quede concentrado en un pequeño grupo de corporaciones o potencias tecnológicas. Promueve transparencia, rendición de cuentas y acceso equitativo, además de exigir supervisión humana efectiva en decisiones críticas como justicia, salud, crédito o servicios públicos. Ningún algoritmo debería convertirse en autoridad final sin posibilidad de explicación, revisión o apelación.

Entre sus compromisos más concretos destaca la creación de un “almacén global” de seguridad (Trusted AI Commons) para compartir protocolos que permitan detectar fallos antes de que se vuelvan peligrosos, así como una “carta de democratización” destinada a facilitar que países con menos recursos accedan a chips y tecnología en condiciones justas.

El acuerdo también prioriza el uso de la IA en sectores como medicina y agricultura mediante modelos de acceso abierto y contempla planes de contingencia ante el impacto laboral de la automatización masiva en los próximos años.

Cumbre IA en India
Funcionarios de Estados Unidos e India firman la Declaración Pax Silica durante la Cumbre Impacto IA 2026 en Nueva Delhi.efe

El reloj sigue corriendo

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En paralelo al debate político, la India consolidó su papel como epicentro del nuevo orden digital, movilizando más de 300.000 millones de dólares en inversiones en infraestructura tecnológica durante la cumbre. Nueva Delhi se convirtió así en el escenario donde la geopolítica, el capital y la ética tecnológica se cruzaron en tiempo real.

La escena final deja una imagen potente: 88 países —incluidas potencias rivales como Estados Unidos y China— intentando acordar límites comunes mientras los desarrolladores anuncian que la superinteligencia podría llegar en apenas 24 meses.

El debate ya no es solo cuánto puede hacer la inteligencia artificial. Es si la humanidad será capaz de construir consensos antes de que la tecnología avance más rápido que ellos.

El reloj, aunque ahora con 88 firmas, sigue corriendo.

5 claves para entender el acuerdo global sobre IA

  1. ¿Por qué ahora? Porque los propios líderes tecnológicos advierten que la superinteligencia podría llegar en pocos años.
  2. Qué firmaron 88 países. La Declaración de Delhi establece principios éticos globales: transparencia, rendición de cuentas, acceso equitativo y supervisión humana obligatoria en áreas sensibles como justicia, salud, crédito y servicios públicos.
  3. Por qué Estados Unidos terminó firmando. Washington se oponía a la gobernanza global, pero aceptó tras incluir una cláusula que hace que las directrices sean voluntarias y no vinculantes. Eso destrabó el acuerdo y evitó una fractura internacional.
  4. Qué mecanismos concretos incluye. El acuerdo crea un “Trusted AI Commons” (almacén global de seguridad) para compartir protocolos de prevención de fallos, una carta de democratización para facilitar acceso a chips en países con menos recursos y planes ante el impacto laboral de la automatización.
  5. Qué está realmente en juego. No es solo una discusión tecnológica. Es geopolítica, económica y ética. Se debate si la humanidad podrá acordar límites antes de que la IA avance más rápido que la capacidad de regulación global.

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