La ciencia se acerca al 'animal X' del que procede el coronavirus

  Ciencia y Tecnologia

La ciencia se acerca al 'animal X' del que procede el coronavirus

La teoría plantea que antes de saltar a los humanos el Covid-19 mutó en los intestinos de un mamífero

8012257267001w
Las personas que usan máscaras protectoras visitan un mercado en Beijing, ChinaEFE

Cuando el coronavirus era sólo parte de las noticias internacional como el patógeno que estaba afectando China, muchos comenzaron a asociar el origen de la enfermedad con los murciélagos. Sin embargo, muchos científicos ya han repetido en numerosas ocasiones que esta teoría no es cierta. Ahora, el estudio genético del SARS-CoV-2 y algunos de sus familiares más cercanos, ha deparado nuevas pistas sobre el origen del brote en los humanos.

d5cffbf4b63446b70240f0ca46b7149bd197f5b1w

El coronavirus superó los dos millones de contagios a nivel mundial

Leer más

SIGUE EL MINUTO A MINUTO DEL AVANCE DEL CORONAVIRUS EN ECUADOR Y EL MUNDO.

Esta investigación, publicada en Molecular Biology and Evolution, revela que son mínimas las posibilidades de que el virus haya pasado a las personas directamente desde el murciélago o el pangolín. Xuhua Xia, catedrático de Biología en la Universidad de Otawa y autor principal del estudio, asegura que es mucho más probable que exista un "animal X" que sirvió de intermediario.

Los resultados, obtenidos del análisis del ARN del coronavirus, apuntan a que una versión antigua del actual virus evolucionó en el intestino de algún mamífero que vivía aislado o del que quedan pocos ejemplares, pues tenía escaso contacto con nuestra especie. Por eso pudo mutar allí durante años, lo que le permitió estar listo para el salto a los humanos.

La lucha entre el sistema inmune de los animales y el propio virus deja su huella en el genoma del segundo, dado que el patógeno se adapta al entorno que ha invadido. El nuevo coronavirus también tiene su propia marca, la cual lo hace tan sigiloso y peligros: en su ARN hay muy poca cantidad de nucleótidos CpG, lo que le permite escapar de una proteína antiviral llamada ZAP.

Siendo esta una propiedad "muy rara entre los coronavirus", nuestro sistema inmune "no está preparado", explica Xia.

Pero, ¿dónde y cómo ocurrió el letal cambio? Tras estudiar varias clases de virus y su desarrollo, los científicos dedujeron que lo más probable es que la evolución se produjera en el intestino de una especie con abundancia de proteínas ZAP. Allí mutó y aprendió a sobrevivir a las defensas de los huéspedes, que podrían haber sido, por ejemplo, humanos que ingirieran murciélago.

Por ahora, uno de los candidatos son los perros salvajes. Otros virus se han adaptado a sus intestinos, en otras ocasiones, reduciendo su cantidad de CpG y volviéndose invulnerables al ZAP. De ahí la importancia de monitorizar virus en estos animales, indica el estudio. Sin embargo, al no existir pruebas de que los perros contagien o puedan contagiarse, Xia aclara que pueden existir otros mamíferos con similares características sin identificar.

Los investigadores también pudieron identificar cual es la variación media por día del virus a través de un análisis de las mutaciones en las distintas cepas de la actual pandemia, desde sus inicios en diciembre de 2019 hasta mediados de marzo. Con ese dato, han estimado que tanto los virus detectados en el pangolín como los observados en murciélagos son familiares demasiado lejanos del que ataca a las personas, por lo que la transmisión directa desde estos animales parece improbable.

1ff155e4ca457ea3e7f0c2b7e7d600cce072afc7w

Coronavirus: advierten una posible segunda ola de contagios en China

Leer más

Además, Xia apunta a que como todas las cepas estudiadas en humanos provienen de las identificadas en Wuhan, es poco probable que el virus lleve tiempo circulando entre personas. No es descartable, sin embargo, que un progenitor del Covid-19 infectara hace tiempo a los humanos sin causar mayores daños no es muy consistente con las evidencias actuales.

Sea cual sea el "animal X", hallarlo podría resultar clave para obtener nuevos tratamientos. De momento, el nuevo estudio presenta dos pistas para desarrollar posibles vacunas. La primera es que el virus logra esquivar al sistema inmune gracias a la reducida cantidad de CpG en su genoma. La segunda es que, pese a esta adaptación, aún conserva algo de CpG, lo que sugiere que es "funcionalmente importante" para el patógeno. Por ello, tanto aumentar la cantidad de CpG presente en el SARS-CoV-2 como modificar el CpG restante podría resultar en un virus atenuado que pueda usarse como vacuna, algo que todo el mundo espera.