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Diario Expreso Ecuador

Dónde tomar té en Quito: tres experiencias inspiradas en India, Inglaterra y China

Cafeterías de La Floresta, Tumbaco y El Batán convierten una taza de té en un recorrido por sabores, recetas y rituales procedentes de tres culturas

Tortas, galletas, pasteles y scones se sumana a la oferta de té que ofrece El Té Inglés Bakery Café, en Tumbaco.

Tortas, galletas, pasteles y scones se sumana a la oferta de té que ofrece El Té Inglés Bakery Café, en Tumbaco.Karina Defas

Mariella Toranzos
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Sabores del mundo en una sola urbe

  • El té encuentra nuevas formas de disfrutarse en Quito a través de propuestas inspiradas en India, Inglaterra y China, que combinan sabores, recetas y tradiciones adaptadas al contexto local.
  • Desde el masala chai y los scones hasta una ceremonia china de dos horas, tres espacios convierten una taza en un recorrido por distintas culturas.

Cardamomo, canela y jengibre se mezclan con té negro y leche para preparar el masala chai, una de las bebidas más populares de la India. Pero para elaborar el Chai Crème Latte, esa receta tradicional es apenas el punto de partida: al chai se suman un espresso, leche, una suave capa de crema y, al final, cereal de canela para aportar un toque crujiente. Todo se sirve frío. El resultado es un encuentro entre las especias del sur de Asia y el café, un ingrediente mucho más familiar para el paladar quiteño.

La receta forma parte del menú de Zindagi Coffee, una cafetería de inspiración india ubicada en La Floresta, y es también una muestra de cómo el té ha comenzado a encontrar nuevos espacios en la capital.

Ya no aparece únicamente como aquella bebida caliente que acompaña una tarde fría o como la infusión que cierra una comida. En distintos puntos de la urbe se sirve con especias, se mezcla con café, llega a la mesa acompañado de scones o incluso se convierte en el centro de una ceremonia que puede extenderse durante horas. Así, una taza puede convertirse también en una pequeña ruta por el mundo sin salir de la capital.

Un sorbo con sabor hindú

En Zindagi Coffee, el té está ligado a la propuesta con la que nació el establecimiento. Detrás del proyecto está Ana López, ingeniera ambiental que comenzó a desarrollar la marca a finales de 2023 con la intención de reunir café, bienestar y elementos de la cultura india.

El camino hasta llegar a la cafetería fue gradual. El proyecto comenzó como una dark kitchen y después pasó por ferias, donde López pudo probar distintas preparaciones y conocer la respuesta de los clientes. “Al inicio empezamos a promocionarnos en ferias y a ver qué funcionaba con el público. Fuimos poco a poco desarrollando un menú con sabores de la India, pero que pudiera acogerse al paladar local”, explica.

El té encontró naturalmente un espacio dentro de esa propuesta. En India, la bebida forma parte de la vida cotidiana y de las prácticas de hospitalidad y encuentro social. El país es, además, uno de los principales productores y consumidores de té del mundo, por lo que su presencia atraviesa desde la economía hasta las costumbres diarias.

Zindagi Café ofrece opciones como el Frappé de masala chai, que tiene cardamomo, canela y jengibre, mezcladas con hielo y leche.

Zindagi Café ofrece opciones como el Frappé de masala chai, que tiene cardamomo, canela y jengibre, mezcladas con hielo y leche.Zindagi Café

En la carta de Zindagi, ingredientes ecuatorianos conviven con especias y preparaciones del sur de Asia. El masala chai es uno de los puntos de partida y aparece tanto en bebidas como en postres. Además del Chai Crème Latte, se encuentra en un mousse, mientras otros sabores de la región aparecen en preparaciones como el gulab jamun, el café con jengibre y miel o el café con coco y cardamomo.

El concepto se extiende a la comida. Una de las opciones es el thali brunch punjab, una bandeja que reúne un sánduche elaborado con pan naan, frutos secos, ensalada, fruta fresca y una nimbu soda, una limonada preparada con cardamomo y otras especias. Se ofrece en versiones vegetariana y con pollo.

Pero allí el momento del té también puede convertirse en el inicio de otra actividad. Zindagi organiza experiencias de pintura de mándalas sobre galletas, cerámica, lienzos o tote bags, algunas de las cuales comienzan con un pequeño ritual alrededor de la bebida.

La hora del té al estilo inglés

A varios kilómetros de La Floresta, en Piazza Cerámica, en Tumbaco, otra tradición encontró su propia interpretación. El Té Inglés Bakery Café abrió a mediados de mayo con una idea que Sebastián Leiber llevaba consigo desde los años que vivió en Manchester, Inglaterra.

Leiber, de origen chileno, pasó cerca de cinco años entrando y saliendo del Reino Unido. Cuando decidió abrir una cafetería junto con su esposa, aquella experiencia reapareció y tomó una nueva forma. “No queríamos abrir cualquier cafetería. Estábamos tratando de identificar qué temática podíamos tener para diferenciarnos de la gran oferta que existe en Quito, y ahí nació la idea de ofrecer el té inglés, los pastelitos y la ambientación”, cuenta.

El espacio fue diseñado como la sala de una casa, con cuadros, objetos decorativos y música tranquila. Sobre las mesas aparecen teteras decorativas y pequeñas tazas que remiten a los tradicionales salones de té londinenses. Aquí no se utilizan bolsitas, sino infusiones cuyo tiempo de preparación puede ir desde tres hasta más de diez minutos. Es posible pedir una taza o un pot, con cantidad suficiente para servir aproximadamente cuatro tazas.

El menú ha ido creciendo y adaptándose al paladar local. En el caso se los scones, estos vienen con queso crema en lugar de clotted cream, y mermeladas elaboradas en el sitio.

El menú ha ido creciendo y adaptándose al paladar local. En el caso se los scones, estos vienen con queso crema en lugar de clotted cream, y mermeladas elaboradas en el sitio.Karina Defas

Si la elección es un té negro, puede llegar acompañado de leche. Pero la tradición inglesa se hace más evidente cuando aparecen los scones, pequeños panes que suelen servirse con clotted cream y mermelada. Sin embargo, el propietario explica que, después de un periodo de prueba y error, la preparación fue adaptada al paladar local.

“El ecuatoriano no es muy fan de la clotted cream, así que hicimos unos ajustes para usar queso crema y mermeladas que hacemos aquí. Tenemos una de babaco con mandarina y otra de fresa. Se parte el scone por la mitad, se pone el queso crema, un poquito de mermelada y se acompaña con un tecito”, explica.

El menú también ha ido cambiando desde la apertura. Leiber pasó cerca de tres meses probando platos y ajustando la carta según la respuesta de los clientes. Actualmente elaboran sus propios panes, pasteles y postres. Entre las opciones aparecen focaccia y panes de masa madre, banana bread, cake de zanahoria, quiche de jamón y queso y más.

Y la influencia británica no termina con el té y los scones. A la carta se han incorporado preparaciones saladas como el shepherd’s pie, un plato tradicional británico elaborado con carne y cubierto con puré de papa, y esperan expandirse también hacía platillos típicos de la gastronomía chilena. 

Una tradición milenaria

Hay una tercera forma de acercarse al té en Quito y, en ella, el ritmo cambia por completo. Y es que, en Mi Chá, en el sector de El Batán, beber una taza puede convertirse en una ceremonia de aproximadamente dos horas, en la que cada utensilio, movimiento y sorbo tiene su propio momento.

El ritual recupera una tradición vinculada con la dinastía Ming, que gobernó China entre 1368 y 1644. Durante ese periodo se extendió la preparación del té mediante infusión y aparecieron utensilios asociados con esta manera de prepararlo y beberlo.

“Cuando la gente piensa en la ceremonia del té, piensa en la ceremonia japonesa. Pero la realidad es que China y Asia, en general, tienen una relación milenaria con esta bebida y tienen rituales muy específicos que acompañan todo el proceso”, explica María Elena Enríquez, gerente de Mercado del espacio.

Sobre la mesa se colocan tres teteras. Una sirve para calentar el agua hasta alcanzar unos 80 grados centígrados; en otra se colocan las hojas y se infusionan durante menos de un minuto; y la tercera se utiliza para servir. La primera infusión de las hojas no se bebe. Solo después comienza la degustación.

En Mi Chá, la ceremonia del té dura dos horas, y se usan tres teteras.

En Mi Chá, la ceremonia del té dura dos horas, y se usan tres teteras.GUSTAVO GUAMAN

“En China, el té es más que una bebida. Es una relación con el bienestar físico y espiritual, y es una manera de compartir con los demás. Tiene un proceso lento, no se bebe rápido, sino muy despacio”, explica la docente Zhao Yahui, guía durante una de estas ceremonias.

El elegido para el ritual es el té oolong, cuyo sabor se sitúa entre el té verde y el negro. Una vez servido, tampoco se lleva inmediatamente a la boca. Primero se acerca la taza para percibir su aroma y después se bebe lentamente, a pequeños sorbos. No se añade azúcar; para quienes prefieren un toque dulce, se coloca directamente en la taza una grosella deshidratada.

Las tazas también tienen sus propias reglas. Son pequeños cuencos circulares, sin asa, que se sostienen con las yemas de los dedos y nunca se llenan hasta el borde. “Según la tradición china, el resto de la taza se llena de amor y de amistad, por lo que es mala educación llenar toda la taza”, agrega Zhao.

Al terminar, todavía queda un último gesto: los invitados golpean suavemente la mesa tres veces con un dedo como señal de agradecimiento. La actividad se realiza bajo reserva, tiene un cupo aproximado para treinta personas.

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