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Diario Expreso Ecuador

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Dorayakis de Doraemon en Guayaquil: el rincón que ofrece el mítico postre japonés

Kumodora, el nuevo local que ofrece los famosos dorayakis del clásico programa Doraemon con sabores clásicos y modernos como fréjol rojo o pistacho

Los tradicionales dulces japoneses que se hicieron famosos gracias al personaje Doraemon.

Los tradicionales dulces japoneses que se hicieron famosos gracias al personaje Doraemon.Joseph Mora

Nadia Larco Bravo
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La cultura japonesa ha dejado huella en Ecuador no solo a través del anime y el manga, sino también mediante su gastronomía. Cada vez más personas buscan experiencias que conecten con la tradición oriental, y los postres se han convertido en una puerta de entrada a ese mundo. 

Entre ellos, los dorayakis ocupan un lugar especial, un dulce que evoca la infancia de quienes crecieron viendo a Doraemon y que ahora Kumodora presenta como una opción novedosa dentro de la oferta culinaria de Guayaquil.

El nacimiento de Kumodora

Johanna, fundadora de Tapirutea y ahora de Kumodora, decidió abrir un espacio dedicado exclusivamente a los dorayakis, los tradicionales dulces japoneses que se hicieron famosos gracias al personaje Doraemon. Mientras Tapirutea se enfocaba en una propuesta más amplia de gastronomía asiática, Kumodora nació con la intención de resaltar la parte dulce y acercar la cultura de Asia a Ecuador.

La idea surgió de su interés por innovar y ofrecer variedad más allá del clásico dorayaki de fréjol rojo. Así, incorporó sabores como pistacho, Nutella, frutos rojos, caramelo, vainilla y recientemente tiramisú, que ha tenido gran aceptación entre los clientes. Johanna explica que cada receta se elabora con ingredientes frescos y auténticos, como la pasta de pistacho real o el relleno de anko hecho con judías azuki.

El local abrió sus puertas el 12 de junio de 2026 en la avenida Víctor Emilio Estrada y Las Monjas, frente al Banco del Pacífico. En apenas un mes de funcionamiento, Kumodora ha logrado captar la atención de los amantes de la repostería y de quienes buscan experiencias culturales diferentes en Guayaquil.

La tradición detrás del dorayaki

El dorayaki es un postre japonés con más de un siglo de historia. Su origen se remonta a principios del siglo XX, cuando la pastelería Usagiya en Tokio popularizó la versión moderna con dos tortitas esponjosas rellenas de anko. La masa, similar a la de los pancakes, se cocina en plancha formando círculos que luego se convierten en pequeños sándwiches dulces.

Según la leyenda, el nombre proviene de un samurái llamado Benkei, quien dejó su gong (“dora”) en la casa de un agricultor como muestra de gratitud. El agricultor lo utilizó como sartén para preparar tortitas, dando origen al término “dorayaki”.

Hoy en día, este dulce es parte de la cultura popular japonesa y su fama se expandió internacionalmente gracias a Doraemon, el gato cósmico que siempre aparece disfrutando de un dorayaki. Kumodora busca rescatar esa tradición y adaptarla al paladar ecuatoriano con propuestas innovadoras.

Sabores, precios y recomendaciones

En Kumodora, los clientes pueden elegir entre una amplia variedad de sabores: el clásico de fréjol rojo, vainilla, frutos rojos, caramelo, pistacho, Nutella y el nuevo de tiramisú. El favorito hasta ahora ha sido el de Nutella, aunque el tiramisú ha ganado popularidad por su suavidad y toque de café.

El precio por unidad es de $3,75 (incluido IVA). También ofrecen combos: tres unidades por $10,50, seis por $20 y doce por $39. Para conservarlos en buen estado, se recomienda mantenerlos en un ambiente frío y consumirlos dentro de las 48 horas posteriores a la compra.

El local atiende de lunes a domingo, desde las 12:00 hasta las 20:30. Johanna destaca que la frescura de los ingredientes es clave para garantizar la calidad del producto, como en el dorayaki de fréjol rojo que solo lleva fréjol, azúcar y aceite, o el de pistacho elaborado con pasta natural.

Proyecciones y expansión

Los comentarios de los clientes han sido positivos, resaltando la textura esponjosa y ligera de los dorayakis, así como la variedad de sabores. Johanna asegura que el objetivo es seguir innovando con nuevas propuestas, como dorayakis de mango o fresa, que aporten frescura y un perfil frutal.

Además, la fundadora planea expandir Kumodora a otros puntos de la ciudad y eventualmente a otras provincias, con el fin de que más ecuatorianos conozcan y disfruten de este postre japonés.

Con Kumodora, Johanna no solo ofrece un producto gastronómico, sino también una experiencia cultural que conecta a los clientes con la tradición japonesa y la nostalgia de Doraemon, transformando cada dorayaki en un puente entre culturas.

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