SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

escapadas

Cerámica, café y calma: así es el lugar que conquista a quienes buscan desconectarse en Samborondón

Ceramicalma, creado por Carolina Masú es un espacio donde la cerámica se combina con el café de especialidad para ofrecer experiencias creativas y relajantes

Ceramicalma ofrece distintas modalidades para acercarse a la cerámica.

Ceramicalma ofrece distintas modalidades para acercarse a la cerámica.Joseph Mora

Nadia Larco Bravo
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La cerámica puede ser mucho más que una actividad manual: es un refugio creativo y un momento de tranquilidad. Así lo descubrió Carolina Masú, creadora de Ceramicalma, un estudio en Samborondón que invita a experimentar con la arcilla, aprender técnicas y, sobre todo, disfrutar de un espacio relajante.

Lo que empezó como un hobby en España, en medio de la nostalgia por Ecuador, se transformó en un proyecto que hoy combina clases de cerámica con una barra de café de especialidad, creando un ambiente único para compartir.

El estudio se ha convertido en un lugar donde la creatividad se une con la calma, ofreciendo experiencias que van más allá de moldear piezas de arcilla. Aquí, cada visitante puede descubrir que la paciencia y el proceso son tan importantes como el resultado final. La propuesta busca que quienes llegan al taller vivan un momento distinto, lejos de la rutina acelerada.

Un sueño que nació de la nostalgia

Carolina conoció la cerámica en 2015, mientras estudiaba en España. La práctica le permitió manejar la frustración, vivir el presente y descubrir que todos podemos ser creativos, "realmente me enamoré tanto de la cerámica y eso que yo no me consideraba muy hábil con las manos" explicó. Al regresar a Ecuador, continuó explorando este arte y, durante la pandemia, convirtió su casa en un taller improvisado donde enseñaba a su familia. 

"Mi mano derecha, administradora, supervisora, todóloga, es mi mamá. Ella trabaja aquí conmigo"Carolina Masú

En enero de 2021 nació Ceramicalma, primero en un espacio adaptado dentro de su hogar. Con el tiempo, el proyecto creció y en septiembre de 2025 abrió su local en Solplaza, en Samborondón. Allí, Carolina y su madre administran el estudio, que funciona de martes a domingo y ofrece clases, experiencias personalizadas y un ambiente cálido para todos.

Clases, experiencias y café de especialidad

Ceramicalma ofrece distintas modalidades para acercarse a la cerámica. Hay clases sueltas de modelado a mano por 45 dólares, uso del torno alfarero por 55 dólares y pintura de piezas preelaboradas por 25 dólares. También se pueden contratar paquetes o experiencias grupales para celebraciones como cumpleaños, baby showers o despedidas. 

La versatilidad de la cerámica permite que participen desde niños pequeños hasta adultos mayores, siendo una actividad inclusiva y familiar.

El espacio también cuenta con una barra de café de especialidad, siendo esta otra de las pasiones de Carolina. Tras obtener una certificación internacional en barismo, decidió integrar el café al estudio, creando un ambiente donde los visitantes pueden pintar, conversar y disfrutar de una taza mientras esperan el proceso de sus piezas.

Las clases se realizan bajo reserva de martes a domingo, desde las 10:00 hasta las 18:00, lo que permite organizar la experiencia con calma y asegurar un espacio para cada participante. Garantizando una atención personalizada y un ambiente relajado.

Aprender a valorar los procesos

Uno de los mayores retos de Ceramicalma ha sido transmitir que la cerámica requiere tiempo y paciencia. Las piezas no se pueden llevar el mismo día, deben pasar por etapas como el secado, la horneada de bizcocho, el esmaltado y la horneada final. Este proceso enseña a valorar la calma y a entender que lo importante no es solo el resultado, sino vivir cada paso con atención plena.

Carolina explica que esta filosofía se refleja en la vida cotidiana: “No todo puede ser inmediato. La cerámica nos recuerda que los procesos son necesarios y que la paciencia es parte de la creación”. Con cada clase, los alumnos aprenden que la espera también forma parte del arte.

La esencia de Ceramicalma es que sea un espacio educativo y terapéutico. Más allá de la técnica, se busca que cada persona se lleve una lección de vida: disfrutar el presente y aceptar que las cosas importantes requieren tiempo.

Un futuro en expansión

Con apenas meses en su nuevo local, Ceramicalma ya ha recibido propuestas para expandirse. Sin embargo, Carolina prefiere consolidar primero este espacio, asegurando que cada cliente reciba atención personalizada y un servicio de calidad. La idea es crecer paso a paso, replicando la calidez y el detalle que caracterizan al estudio.

El futuro de Ceramicalma apunta a ser un punto de encuentro para la  creatividad y bienestar en la ciudad. Más allá de las piezas de arcilla, el proyecto busca ofrecer experiencias que conecten a las personas con la calma, la paciencia y la alegría de crear.

Carolina sueña con que Ceramicalma llegue a otros sectores de la ciudad y del país, pero siempre manteniendo la esencia que lo hace especial, un lugar donde la cerámica se convierte en calma.

Cada pieza es un recordatorio de que la creatividad está en todos y que, con calma, se pueden construir momentos memorables. La experiencia de pintar o moldear se transforma en una oportunidad para conectar con uno mismo y con los demás.

tracking