Plan Marshall andino
La región andina gira a la derecha ante el crimen organizado; un Plan Marshall andino con EE.UU. impulsaría la seguridad, el desarrollo y las economías legales

Ecuador, Perú, Colombia y Bolivia tienen hoy gobiernos capaces de coincidir con Washington en una estrategia de seguridad, fortalecimiento institucional, infraestructura, inversión, etc.
El mapa político de la región andina sigue cambiando. Keiko Fujimori asumió en Perú y promueve un claro acercamiento a Estados Unidos. Abelardo de la Espriella hará lo propio en Colombia, a pesar de los pataleos de Petro, con una retórica de seguridad que recuerda a Bukele. Ecuador es ya aliado de Washington. Bolivia giró a la derecha en elecciones democráticas. Estos cambios ocurren en uno de los principales epicentros del crimen organizado de América Latina. Colombia, Perú y Bolivia concentran la producción mundial de coca; Ecuador es una de las principales plataformas de salida de cocaína. A esa economía se suman la minería ilegal, el lavado de activos, el tráfico de armas, las guerrillas y los GDO que operan sin fronteras. La guerra en nuestra región se expresa en territorios perdidos, instituciones penetradas, muertes violentas y millones de ciudadanos desplazados o expulsados de sus países.
La oportunidad para una estrategia regional
Venezuela aporta un termómetro. EE.UU. asestó un golpe brutal a la dictadura capturando a Maduro. Siete meses después, Delcy Rodríguez continúa en el poder y la prometida transición democrática empieza a lucir hipócrita: los rezagos del régimen cambiaron de amor antes que de naturaleza. Bye China, Rusia e Irán. Welcome, EE.UU. Hay, sin embargo, una diferencia fundamental: Washington es una democracia y tiene el deber de promoverla. Eso implica Estado de derecho y bienestar para la población. Si ambos dejan de ser prioridad, el problema de fondo permanece. Por eso siempre ronda en mi cabeza la historia del Plan Marshall. Después de la II Guerra Mundial, EE.UU. invirtió en reconstruir Europa, contribuyó a su estabilidad política, contuvo la expansión soviética y abrió mercados para sus empresas. Fue un formidable negocio para todos. Hoy se abre una oportunidad para trabajar con una estrategia regional. De hecho, el crimen organizado ya funciona así. Ecuador, Perú, Colombia y Bolivia tienen hoy gobiernos capaces de coincidir con Washington en una estrategia de seguridad, fortalecimiento institucional, infraestructura, inversión y economías legales. Para EE.UU. significaría mejores socios comerciales, menos espacio para sus rivales y menos cocaína entrando por sus fronteras.
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Liz Briceño
La propuesta es simple: enfrentar regionalmente el crimen y pensar regionalmente el desarrollo. Un Plan Marshall andino.