SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Eduquemos buenos políticos

La crisis de la política y el servicio público nace en la falta de formación en valores desde la familia y la educación; urge rescatar el liderazgo moral

La familia se eclipsó y se deslindó de lo formativo, perol ser humano resume lo que ve en su hogar. La formación en valores es responsabilidad de los padres y más tarde de la educación formal.

La familia se eclipsó y se deslindó de lo formativo, perol ser humano resume lo que ve en su hogar. La formación en valores es responsabilidad de los padres y más tarde de la educación formal.Generada con IA

Creado:

Actualizado:

Desde esos tiempos en que el éxito desplazó al prestigio, y conquistar el dinero reemplazó al deseo de servir, todo se complicó. Más aún cuando se sumó la idea, tampoco cierta, que decía que ‘solo los pillos van a lo público’. Esto ha resultado en que gente valiosa se aleje de la opción pública, desentendiéndose de ella. Así comenzó el: ‘valgo por lo que tengo’, ‘gozo del dinero sin importar su origen y me admiran’.

El desprecio al político se generalizó y se satanizó así lo que es una de las más grandes opciones del servicio al prójimo: la construcción de políticas públicas, aunque no dé grandes ingresos. Es claro que el problema no está en la política, sino en aquellos que, sin ética, sin capacidad ni formación en ella, y con intereses distorsionados, la practican.

Cuando la RAE define a la política, dice: “Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.” Antes, Aristóteles había mencionado que era la ciencia-arte que buscaba organizar y desarrollar la ‘polis’, entendiendo que el Estado existe para servir al ciudadano y no para servirse de él, anteponiendo el bien común.

Sociedad, educación y familia

Mas, no solo la sociedad, la educación también debe hacer un ‘mea culpa’, pues no ha forjado ni fortalecido en los estudiantes el amor a la patria, ni una clara y fuerte vocación ciudadana.

La instruccionalidad desterró a la formación, y la praxis, a los valores y principios.

La familia se eclipsó y se deslindó de lo formativo. El ser humano resume lo que ve en su hogar; se cuaja en esa cultura forjadora que es responsabilidad de los padres y que, más tarde, se traslada a la educación formal. Si no los volvemos inteligentes, solidarios, honestos, veraces, leales, patriotas, ¿cómo pedir buenos ciudadanos? Al final, la sociedad y la nación son la suma y retrato de los individuos que la conforman.

Olvidemos los miedos a formar y a corregir, dejemos la sobreprotección y seamos firmes en la crianza; así llegaremos a la resiliencia, a la pertenencia, al coraje y a la honestidad que requiere el político. Rescatemos al otro y formemos ciudadanos: ¡buenos líderes!

tracking