De Guayaquil a Milán y Tokio: la historia de la panadería que pone a Ecuador en alto
Luego de 25 años de dedicación y esfuerzo, Panadería Erick representará a Ecuador en dos de las principales competencias mundiales del panettone

Wilson Flores Torres, propietario de la Panadería Erick
Lo que debes saber:
- La perseverancia transformó una panadería familiar en un referente nacional, gracias al trabajo constante de Wilson Flores y su familia.
- Panadería Erick llevará el nombre de Ecuador a dos importantes competencias internacionales de panettone.
- La capacitación profesional y la innovación fueron claves para su crecimiento, permitiéndole perfeccionar sus técnicas.
Elaborar pan es un proceso que básicamente consiste en mezclar harina, agua, levadura y sal, luego amasar y finalmente hornear. Aunque su elaboración parezca fácil, abrir una panadería no es una tarea tan sencilla. Un claro ejemplo de ello es la historia de Wilson Flores Torres, propietario de la Panadería Erick, donde trabaja desde hace más de 25 años transformando ingredientes en uno de los alimentos preferidos de los guayaquileños: el pan.
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Su experiencia en este oficio comenzó desde niño en su natal Tungurahua, luego a los 17 años junto a su padre decidieron abrir su propia panadería en Guayaquil, donde incluso se encargó de administrarla, labor que confiesa no se le daba tan fácil, por lo cual se vio obligado a cerrar luego de tres años de funcionamiento.
Durante ese tiempo conoció a su esposa Ana Riofrío con quien actualmente tiene más de 30 años de casado. En el año 1997 su familia política y el diagnóstico de la enfermedad de su primer hijo Erick, lo motivaron a abrir su propio local en la Avenida Carlos Luis Plaza Dañin donde continúa ubicado en la actualidad.
Al inicio, todo lo que obtenía de sus primeras ventas las utilizó para poder llevar a su hijo a donde un médico especialista y poder cubrir sus gastos médicos, pero el pequeño falleció antes de cumplir 3 años, por eso en honor a él pusieron su nombre a la panadería.
A partir de ahí, el camino no fue fácil. Wilson asegura que el reto más grande de montar una empresa es la parte administrativa y por supuesto la atención al cliente. Su esposa Ana ha sido clave en este proceso ya que él se dedica al taller y ella organiza el negocio y atiende a la clientela.
En el 2017 lograron ampliar su local a la esquina de esa misma calle y poco tiempo después recibieron una invitación del Municipio de Guayaquil para participar en la feria gastronómica Raíces. Su concepto fue vender postres tradicionales como el pan Galo Plaza, budín de pan, arroz con leche, entre otros, y montaron un local que no pasó desapercibido.
Como resultado ganaron la estrella culinaria de bronce en la categoría postres y dulces tradicionales, lo cual les permitió tener mayor visibilidad y empezar su camino de comunicación a través de distintos canales digitales.
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Como su experiencia hasta ese momento había sido bajo un proceso autodidacta y de formación a través de la práctica, tomó la decisión de inscribirse en un curso de panadería profesional en España en la Escuela Gremi de Flequers, en Barcelona.
Asistió a un curso intensivo de tres meses donde pudo aprender mucha teoría, técnica y procesos “…fue una experiencia increíble, considero que esto fue un antes y un después en mi negocio, aprendí a hacer panes deliciosos y saludables, utilizar mejores ingredientes…”.
De Ecuador al mundo
Luego de esta experiencia de crecimiento profesional, volcó gran parte de su interés a elaborar su propia línea de panes italianos conocida como panettone. En el 2025 se inscribió en el Panettone World Cup en Las Vegas donde clasificó como finalista al Mundial de Milán que se llevará a cabo en noviembre de este año.
Este no será el único certamen donde participará en este 2026, ya que además fue invitado a representar a Ecuador en uno de los concursos más importantes de Asia, la Copa del Mundo de Panettone FIPGC Tokio que se realizará en octubre.
Hay varias categorías donde deberá presentar su propuesta de panettone como el clásico, el de chocolate y el Pandoro que es un dulce tradicional italiano. Estas competencias sin duda ponen a Ecuador frente a los ojos del mundo y es una gran oportunidad de demostrar la calidad de los ingredientes locales, el talento y la creatividad de los ecuatorianos.
El camino recorrido por Wilson para lograr posicionar a Panadería Erick como un referente en la ciudad ha dado sus frutos. Su panadería y pastelería son muestra de la perseverancia y del trabajo bien hecho. Con esa misma determinación buscan ahora dejar el nombre de Ecuador en alto.