Gotas del Quinto Río
Más de 50.000 personas marcharon en Cuenca en defensa del agua y de los páramos de Kimsacocha, y contra la minería, en una nueva movilización de resistencia

A un año de la primera marcha masiva alrededor de 50.000 personas marcharon el 16 de septiembre para recordarnos, desde Cuenca y sus cuatro ríos, que “el agua no se vende, se defiende”.
Alrededor de 50.000 personas marcharon el 16 de septiembre para recordarnos, desde Cuenca y sus cuatro ríos, que “el agua no se vende, se defiende”. A un año de la primera marcha masiva, con música, cantos, pancartas, gran alegría y firmeza, cuencanos y delegaciones de todo el país, volvimos a levantar nuestras voces en defensa de los páramos de Kimsacocha, al suroriente de Cuenca, en contra de la concesión minera otorgada a la canadiense Dundee Precious Metals (DPM). Es un golpe de resistencia ciudadana al gobierno de Noboa que facilita y aboga por un Ecuador minero, irrespetando una y otra vez los pronunciamientos y acuerdos.
Hasta la fecha, 1´800.000 hectáreas ya han sido concesionadas, 46.000 afectan al Azuay, sobre todo a Oña, Sigsig, Nabón y Santa Isabel. La provincia más perjudicada a nivel Ecuador es Zamora Chinchipe. Y los proyectos mineros que estropean la salud de todos siguen en marcha... Quinientos defensores del agua han sido judicializados. El capitalismo extractivista no se detiene, busca convertir al agua en mercancía; los costos, sin embargo, recaen sobre las comunidades invisibilizadas del campo y la naturaleza. En esta ocasión, a diferencia del año anterior, se siente la ausencia de autoridades e instituciones públicas que han sido convenientemente silenciadas. Por ello la firme voz de la Universidad Politécnica Salesiana en Cuenca es un ejemplo de persistencia y valentía; no así la Universidad de Cuenca, líder hasta hace poco en el apoyo irrestricto por cumplir con los derechos de la naturaleza. Al movimiento de resistencia transnacional, en esta ocasión se han sumado colectivos de España y Colombia.
El Quinto Río de Cuenca es uno humano, de resistencia
“Somos agua. Detengan el ecocidio”; “Somos una gota del Quinto Río”; “El agua vale más que el oro”; “Nos han enseñado a odiar nuestras raíces para no defenderlas”, rezan algunos pronunciamientos populares. “Sin agua no hay mote”, gritamos todos en señal de reacción social y afectiva. La agricultura está siendo afectada; las fuentes de aguas termales como las de Baños de Cuenca, Jesús María o Liberia tendrán que cerrar sus puertas como lugares de esparcimiento y bienestar. Se suman himnos inventados para la ocasión, libros como el de Fausto Cardoso “16-S. Marcha del Quinto Río”, poesías, música de la gran saxofonista Sue Terry. Desde Guayaquil, pieza climática comisionada con anterioridad por el MAAC, se presenta hace poco la instalación de Martina Miño “Diluiré tu cuerpo en espejo, su reflejo en agua”, que se suma indirectamente a la opacidad de un futuro incierto al que queremos combatir.
Ecuador
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Gabriela Alejandra Echeverria Vásquez
La voracidad empresarial que enriquece a pocos y empobrece a los más, no se detiene. La derechización de gobiernos -fascistas muchos de ellos- en el hemisferio norte y sur lanzan tentáculos obstructivos para convencernos de que sus intereses individuales a la larga (y corta), ayudarán en el progreso de nuestros pueblos. ¡Qué mentiras cerdosas! Son tiempos aciagos, tenebrosos; debemos estar en alerta y no perder esperanza alguna. Esto es precisamente el Quinto Río, un lugar de espera positiva, fuente de transformación.