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Diario Expreso Ecuador

Cuenca revive la fuerza del Quinto Río en defensa del agua

Activistas advierten que, un año después de la multitudinaria movilización, persisten las amenazas para las fuentes hídricas de Cuenca

Movilización en Cuenca.

Movilización en Cuenca.Claudia Pazán

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Las calles de Cuenca volvieron a convertirse este 16 de septiembre en el escenario de una movilización en defensa del agua. Centenares de personas se congregaron en la Plaza de San Roque para conmemorar el aniversario de la marcha del denominado Quinto Río, una movilización que tuvo como uno de sus principales reclamos la defensa del páramo de Quimsacocha y el rechazo a la actividad minera en las zonas de recarga hídrica.

La jornada estuvo marcada por pancartas, música, danzas y consignas como “sí al agua y no a la mina”. Activistas, dirigentes indígenas, integrantes de colectivos ambientales, representantes de organizaciones sociales y ciudadanos participaron en el recorrido hacia el Centro Histórico.

El nombre de la movilización hace referencia a la importancia del agua para Cuenca, ciudad atravesada por cuatro ríos. Para los participantes, los páramos y las zonas de recarga constituyen una quinta fuente fundamental para garantizar el abastecimiento hídrico del cantón.

A diferencia de la primera movilización, los organizadores aseguran que ahora la exigencia es más amplia: ya no se limita al proyecto minero de Loma Larga, en Quimsacocha, sino que busca que se retiren las concesiones mineras de los páramos del cantón.

Una lucha que, según los activistas continúa

Carlos Castro Riera, integrante del Cabildo Popular por el Agua de Cuenca, sostiene que la movilización del año anterior consiguió un resultado importante con la revocatoria de la licencia ambiental relacionada con el proyecto Loma Larga.

Sin embargo, considera que esa medida no es suficiente. “Hoy hemos ampliado la consigna”, señaló, al explicar que el pedido de los colectivos es que se eliminen las concesiones mineras existentes en los páramos del cantón.

Según Castro, la preocupación se fundamenta en la relación entre estas zonas y las fuentes de agua de Cuenca. Asegura que las principales fuentes hídricas del cantón provienen del Parque Nacional Cajas y de los bosques, vegetación protectora y páramos que lo rodean.

“Mientras las concesiones mineras no se supriman, continúa esta amenaza tan grave para los habitantes del cantón Cuenca”, afirmó.

Respecto de Quimsacocha, Castro sostiene que las actividades de la empresa minera se encuentran detenidas tras la revocatoria de la licencia ambiental. No obstante, cuestiona que la empresa mantenga una presencia en la zona y reclama que se resuelva la situación relacionada con la posesión o propiedad de los terrenos.

El dirigente también señaló que los colectivos esperan un pronunciamiento judicial respecto de las medidas cautelares dictadas dentro de un proceso constitucional presentado por organizaciones campesinas. Según su versión, esas medidas no se habrían cumplido.

Castro considera, además, que los resultados de la consulta popular realizada en Cuenca en 2021 deben ser tomados en cuenta por las autoridades administrativas y judiciales al momento de resolver los procesos relacionados con la actividad minera en las fuentes hídricas.

La preocupación se extiende a otros páramos

Leonidas Isa Salazar, presidente de la Ecuarunari, participó en la movilización y aseguró que la defensa de Quimsacocha forma parte de una lucha más amplia por la protección de los territorios y las fuentes de agua.

Para el dirigente, el denominado Quinto Río se convirtió en un símbolo de resistencia que puede trascender a Cuenca. Sostuvo que la defensa del agua no corresponde únicamente a las organizaciones indígenas, pues, a su criterio, involucra a toda la población.

“Todos tomamos del agua”, afirmó Isa, al señalar que la agricultura, la ganadería y otras actividades económicas dependen de este recurso.

El dirigente cuestionó además las políticas impulsadas por el Gobierno en materia minera y aseguró que existen nuevos procesos de explotación en distintas zonas del país. Sus declaraciones reflejan una de las principales preocupaciones expresadas durante la movilización: que la apertura de nuevos espacios para la actividad extractiva incremente la presión sobre territorios considerados estratégicos para la provisión de agua.

Isa rechazó, además, los señalamientos que califican a las movilizaciones indígenas y ambientales como violentas. Aseguró que las protestas de las organizaciones a las que representa han tenido un carácter pacífico y que continuarán utilizando la movilización como mecanismo para exigir el cumplimiento de sus demandas.

Los colectivos denuncian un escenario adverso

Joaquín Martínez, integrante del colectivo ecologista Hakuna Kai y de la Asamblea de los Pueblos en Resistencia, considera que la situación es distinta a la del año anterior.

Según su interpretación, la revocatoria de una licencia ambiental no ha resuelto el problema de fondo. Su principal demanda es que se cierre el catastro minero en los páramos de Cuenca y que se impida la actividad minera en estas zonas.

Martínez también cuestionó reformas y decisiones adoptadas por el Gobierno en materia minera y ambiental. Entre sus preocupaciones mencionó cambios en los controles ambientales y disposiciones que, según afirmó, favorecerían el desarrollo de proyectos extractivos.

Otro de los puntos que genera inquietud entre los activistas es la permanencia de la empresa minera en el área de Quimsacocha. Martínez aseguró que la compañía no se ha retirado del territorio y cuestionó la apertura de una oficina en San Fernando destinada, según indicó, a brindar información sobre el proyecto.

Para el activista, la situación mantiene abierta la disputa entre las organizaciones que defienden la consulta popular y el desarrollo del proyecto minero.

Una movilización que busca mantenerse

La marcha partió desde San Roque y avanzó por las calles del Centro Histórico hasta el parque Calderón. Durante el recorrido, los participantes exhibieron pancartas en defensa de los ríos, los páramos y las fuentes de agua.

Para los activistas, el Quinto Río no debería entenderse únicamente como una movilización anual. Sin embargo, Martínez considera difícil institucionalizarlo debido a la diversidad de organizaciones y personas que participan.

La propuesta, según explicó, es que cada organización y ciudadano que participe en la defensa del agua pueda convertirse en vocero de esta causa.

Un año después de aquella multitudinaria movilización, el reclamo vuelve a las calles: que la protección de las fuentes hídricas prevalezca frente a cualquier actividad que los colectivos consideren incompatible con la conservación de los páramos.

En Cuenca, la disputa por Quimsacocha continúa ahora también en los ámbitos administrativo y judicial, mientras las organizaciones que participaron en la marcha insisten en que el resultado de la consulta popular de 2021 debe ser el punto de partida para las decisiones sobre el futuro minero de los páramos del cantón.

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